XVI

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Las frías calles ya hacían llenas de nieve, humo salía de la boca al respirar o hablar.
Un camino tintado de rojo ya hacía sobre el frío material de color blanco, las risas de los niños trataban de silenciar los gritos que provenía de aquel callejón.

Trataba de acercarse pero cada vez que daba un paso parecía que el camino se hacía más y más largo, al igual de que temblaba, al parecer no llevaba ropa abrigada. Sentía como si los niños se burlaran de él, entre ellos se tiraban bolas de nieve mientras le observaban, dando un ambiente incómodo.

Entonces sólo pasó, se vio a sí mismo tirado en el suelo de un lugar rodeado de paredes donde no había salida alguna, agonizando, y a su lado estaba nuevamente él, sólo que una manera tétrica, quien reía y ya hacía con un cuchillo en sus manos.

-Eres débil -dijo este.- tú cuerpo no sería útil.

La alarma sonó avisando que era momento de empezar el día, tocó su cuello y efectivamente, había un rasguño.
La castaña le miró arqueando una ceja, verlo sentarse, exaltado y checando su cuello se le hacía un acto un tanto raro.

¿Te encuentras bien? –dijo está, pasando una de sus manos en su pálido hombro.–

Con la mano que no sostenía su cuello acaricio la mano de su pareja, fingiendo una sonrisa.

–mintió intentando ocultar su preocupación.—

Puedo pedir el día si quieres –comentó ____.– podemos hablar o algo.

Y la verdad que no le vendría mal hacerlo, entonces recordó que debía ir al psicólogo nuevamente.
Debería volver a consumir aquella cantidad excesiva de píldoras si quería volver a calmarlo, tenía miedo a perder la pelea.

Una punzada en su cabeza para que después el dolor se extendiera al rededor de su sien hizo que tomará esta entre sus manos.

Faltaré hoy –avisó ____ mientras se levantaba en dirección de una píldora y agua para el de cabellos verdes.–

[ . . . ]

La chica ya hacía fuera, en la sala de estar, por petición de el doctor . . . Si se le podía llamar así.

Entonces, me dices que tu alter ego volvió –releyó el hombre sus anotaciones.– ¿hace cuánto?

Una semana . . . Supongo –contestó.–

Ya veo . . . Repitame lo que soñó.

Tras volver a darle lo pedido, de recordar el dolor que sintió aún sabiendo que había sido un sueño . . . Que lamentablemente cada vez que lo implicaban a él, hacía que se sintieran como si el mismo lo estuviera viviendo en carne y hueso.

¿Ella lo sabe? –cuestionó el no muy viejo hombre.–

Negó con la cabeza.

Tal vez si le platica sobre esto podría ayudarle, ya sabe, es su pareja después de todo.

Sí . . . Podría ser una buena idea.

Señor McLuighlin, ¿su sueño tiene que ver con ese rasguño? –preguntó señalando en su propio cuello.–

Pasó la yema de sus dedos por la herida y con un suspiro, asistió.

Creo que a la hora de dormir deberá ser vigilado para no hacerse daño.

Cubrió un pequeño momento su rostro con sus manos, terminaría afectando a un más a ____, y eso era lo que menos quería. Era débil, una carga para ella.

Bajó la mirada y recargó su cabeza sobre el escritorio, golpeando de esta levemente, sentía como es que el enojo iba subiendo . . . Quería ser feliz, sin ningún problema, pero lidiaba con sus demonios a todas horas u la única manera de poder detenerlos un momento era con los medicamentos, y la verdad: estaba harto de ellos.

Por otra parte, ____ ya hacía sentada, escuchando algo música y esperando a que su pareja estuviera bien, tenía miedo de perderlo . . . Que se fuera de su lado.

Continuará . . .

Please, Don't Go [Jacksepticeye]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora