Travesía.

278 26 3
                                    

Aquella tarde fue inolvidable para ese par de amigos que la vida digno a juntar nuevamente. Cuando pensaron que jamás volverían a verse el destino se apiado de ambos y comenzó a atar los lazos que los unirían otra vez.



Los días siguientes continuaban y las pequeñas vacaciones que Tao había pedido también, por ende siguió en la pequeña casa de su padre, pero esta vez en compañía de su viejo amigo.



- Gracias por quedarte conmigo Kris - agradece mientras mantiene un vaso de agua en sus manos en ese preciso momento.


- No es nada, ésta vez quiero estar a tu lado, lo dije cuando estábamos en el prado y no cambiaré de opinión - responde al observarlo desde uno de los sofá.



- ¿Crees que al llegar a Pekín podamos vernos? -


- ¿Mm? .. estoy seguro de ello -



Kris tenía cierta incertidumbre, ya que si descubrían que había encontrado a su antiguo amor se le armaría tremendo lío, pero de lo que estaba seguro sin duda, era que no estaría dispuesto a perderlo nuevamente, por ende haría hasta lo imposible por estar con el menor.



Las tardes de cine se hicieron habituales en casa, junto a las palomitas caceras y otros alimentos que acompañaban éstas, indudablemente el mayor lograba que Tao olvidara de cierto modo la soledad, misma a la que se había acostumbrado.



- cuando llegue a casa te extrañaré más aún - refunfuña al hacer un leve puchero manteniendo una palomita en su boca.


- no lo harás, apareceré ante ti sin duda - ríe bajo, tras aquel puchero el cual había deshecho con un pequeño beso, mismo que logró ruborizar al menor, comiéndose aquella palomita él mismo. No pensó aquel acto, simplemente lo hizo, pero al no notar reacción contraria solo sonrió, manteniéndose en el mismo lugar.



Luego de ese acontecimiento, las semanas restantes siguieron su curso con una y otra novedad, terminando el mes en ese pueblo, donde ambos podían estar tranquilos y sin ser molestados por nadie.


- ¿Tao te parece si el próximo fin de semana salimos por la tarde? - pregunta al ir camino al aeropuerto sentados en la parte trasera de aquel taxi.


- ¡Hum!... está bien, pero ¿Donde nos veremos? - pregunta mientras lo veía un tanto pensativo.


- te avisaré en la semana ¿Bien? - contesta al sonreírle, mientras le besaba la frente con cierta ternura.


Al llegar ya al aeropuerto de Qingdao, caminan juntos hacia el avión, buscan sus lugares y se sientan en ellos, abrochándose los cinturones antes de oír el llamado de aquella señorita tras los parlantes, el camino para ambos se había hecho bastante corto y muy agradable pero como era de esperarse, pasado 41 minutos habían llegado ya a Pekín, lugar en donde sus vidas volvían a la realidad.


En casa, Kris era buscado por su mánager, mientras que Tao llegaba a su hogar sin problemas, ambos se habían dado ya sus números telefónicos y dirección sobre su actual residencia, lo básico para no volver a perderse por tanto tiempo.

Aún Te AmoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora