Capitulo 2.

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No quería... De la manera en la que lo viera era una soberana estupidez, no quiero ir, había estado histérica todo el día en la clínica, y ahora caminaba de un lado para otro en el pasillo de mi casa, miré el reloj de nuevo en mi muñeca cuatro en punto, miré por la ventana y vi el auto estacionarse frente a mi casa, respiré, me puse un abrigo, hacía frío y además las nubes amenazaban con lluvia.

Tomé las llaves, acomodé los lentes de contacto en mis ojos, el ojo izquierdo estaba irritándose supongo que es mucho tiempo usándolos, tuve que pestañear un par veces hasta acostumbrarme, tomé mi cartera y salí.

Marco sonrió, había ganado y con esa expresión en su cara me lo hacía saber, se bajó del auto para abrirme la puerta de copiloto, agradecí el gesto con una sonrisa que podía considerarse cortés. Llevábamos unos minutos de viaje y con mi voz interrumpí el silencio.

-¿Cómo sigue Nico?- Pregunté mirando por la ventana tratando de saber a dónde me llevaba.

-Bien... Mi hermana está muy agradecida, empezó a tomar los medicamentos esa misma noche así que mejoró rápido- Miré a Marco por primera vez desde que me había subido al auto, no era mi tipo de hombre, pero había estado tanto tiempo sola, que no sé si esa afirmación es válida, miraba el camino concentrado, con el ceño fruncido, demasiado serio, algo muy raro en él, sus manos estaban ambas en el volante y con sus dedos seguía el ritmo de la canción que apenas soñaba en la radio.

-No fue nada... ¿A dónde vamos?- Volví mi vista a la ventana.

-Fue difícil... Lilly me dijo que no te gustaban ni las cenas en lugares muy expuestos, ni ir al cine, pensé incluso en un restaurant elegante, pero dijo que estabas todo el día sobre zapatos de taco alto así que cuando llegabas a casa solo ocupabas zapatillas- Sonreí mirando mis botas negras y planas- Nada contigo es fácil ¿Verdad?- Reí

-Lo siento- Dije más que nada porque no sabía que decir.

-No te disculpes... Fue difícil pero luego Erik dijo que no salías mucho, así que voy a llevarte a conocer Dortmund, no puede ser que lleves un año aquí- Estacionó el auto- Y no conozcas bodelschwingh castle- Bajamos del auto, hacía frío, avanzábamos por el pequeño camino de tierra adornado con árboles. Llegamos a una especie de lago me senté en la gruesa baranda de cemento y contemplé el castillo, era hermoso, de seguro con siglos de antigüedad, Marco se acercó a paso lento, apoyando sus manos en el cemento, fijó su vista en el agua donde podía reflejarse el castillo.

-¿Qué pasa?- Pregunté al sentirlo tan incómodo.

-Nada... Es sólo que... No sé qué hacer... Nunca había salido con alguien como tu...

-Te dije que era aburrida y callada... Pero no me hiciste caso- Me encogí de hombros.

-Te encuentro fascinante Emma... Soy yo el que no sabe cómo comportarse con una mujer como tú, eres demasiado inteligente... Segura, con carácter... Antes sólo me bastaba con una cena en un hotel carísimo y todo lo demás se daba fácil...

-Oye...- Lo interrumpí- Lo estoy pasando bien... Enserio- Me puse de pie- Ven... vamos- Caminé a paso rápido a una cafetería que había visto cuando nos acercábamos al lago, Marco esperó afuera contestando una llamada telefónica, mientras preparaban el café lo miré a través del ventanal caminando de un lado para otro pasándose la mano por la nuca, retiré el café y salí.

-Bueno... Ok, si como tú digas- Pude escuchar a medida que me acercaba, cortó la llamada y guardó su teléfono.

-¿Moca?- Le entregué uno de los vasos, él sonrió. Nos adentramos en un parque, avanzando por un camino de piedras rodeado de césped verde, y frondoso y árboles gigantes que se movían al compás de viento. Marco carraspeó de pronto, lo miré, venía unos pasos atrás de mí, decidí terminar con el suplicio- Marco creo que ya lo has pasado lo suficientemente mal ¿Quieres que nos vayamos?

Un lugar seguro (Marco Reus)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora