Capítulo 4.

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Esa mañana desperté extraña, por un lado me sentía plena, después de estar en el departamento de Mario, Marco me vino a dejar, tomamos café juntos, y conversamos de la vida, como si fuera lo más natural del mundo, como si nos conociéramos desde siempre. Pero por otra parte está Sara, hoy cumplía 12 años y deseaba de todo corazón que lo pasara increíble. Suspiré pesadamente, tendría que resignarme, después de todo así sería para siempre, entré a la ducha rápidamente al mirar la hora. Marco y Nico llegarían en un par de minutos.

Repetí mi rutina de cada mañana, todo iba bien hasta llegar a mi tortura personal. Creo que nunca podría acostumbrarme a los lentes de contacto. Respiré irritada antes de ponérmelos, cada día me dolían más los ojos. Peiné mi cabello y noté que cada vez se estaban haciendo más evidentes mis raíces rubias, así que agendé una hora en el salón de belleza.

Había terminado recién de lavar la loza cuando sentí a Kamal ladrar avisándome que Marco y Nico estaban llegando, segundos después sonó el timbre, sonreí, esta era la primera vez que él pasaba a buscarme y yo no estaba echa un manojo de nervios.

Me puse el abrigo, tomé la correa de Kamal y la enganché en su collar. Abrí la puerta y como era de esperar Nico quedó encantado con el perro. Se acercó con cuidado y comenzó a acariciar su cabeza mientras Kamal respiraba agitado y con la lengua afuera, dejando ver que estaba encantado con las muestras de afecto del niño.

-Hola- Dijo Marco acercándose hasta darme un pequeño beso en los labios.

-Hola- Contesté sonriendo, Nico nos miraba a ambos frunciendo el ceño, pero aun así no dijo nada, sólo se concentró en Kamal.

Ya en el parque, caminábamos de manera relajada, hacía frío, pero eso parecía no detener a los alemanes, habían niños paseando, andaban en bicicleta, jugando a la pelota, o simplemente caminando.

-Emma...- Dijo Nico mirándome algo tímido- ¿Puedo llevar a Kamal?

-Nico es que...- Vi decepción en su rostro y no me pude negar- Bueno... Pero Kamal no es muy tranquilo, así que si se pone loco le sueltas la cadena, no quiero que te caigas- El pequeño dio un par de saltitos asintiendo mientras le pasaba la cadena. Por suerte Kamal ese día estaba calmado. Nico comenzó a caminar un par de pasos delante de nosotros. Marco pasó su brazo por mis hombros a trayéndome a su cuerpo.

-Es como si tu perro estuviera paseando a mi sobrino- Reí, era cierto Nico era delgado, y pequeño en comparación con Kamal- ¿Por qué un perro tan grande?

-No lo sé... Me lo regalaron, no sabía que iba a crecer tanto- Me encogí de hombros.

-¿Quién te lo regaló?- Preguntó suspicaz.

-Mi madrina... Cuando supo que tendría que venir a Alemania, siempre estaba sola así que tener una mascota no me parecía mala idea- En realidad había sido idea de la psiquiatra, después del juicio todo iba bien, había matado a un hombre, pero si soy sincera no sentía culpa, ni remordimientos, no hasta la cruel conversación que tuve con mi madre, ese día hubiese preferido que me siguiera golpeando antes escuchar lo que ella tenía que decir, literalmente, fue Irena quién me salvó de su día de furia, y daba gracias al cielo porque Sara no había escuchado ninguna de las cosas que mi madre me había gritado. Aunque fuese estúpido Kamal me hacía sentir segura y por sobre todo acompañada.

-¿Va a venir a Alemania pronto?- Preguntó Marco sacándome de mis pensamientos.

-No creo...- Contesté mirando el suelo- Está en Paris ahora con su esposo.

-Deberíamos ir nosotros- Dijo con excesivo entusiasmo.

-Marco...- Detuve mis pasos y me puse frente a él- Mi familia no es normal... No somos muy apegados, y no nos visitamos mucho- Pasé la mano por mi cabello, estaba medio frustrada, cerré los ojos mientras tomaba aire "Miente, miente que algo queda" esa frase se repitió en mi cabeza- Hace un par de años que no veo a mis padres- Marco me miró como si no lo pudiera creer- Supongo que no tenemos los mismos intereses, y cada uno siguió su camino.

Un lugar seguro (Marco Reus)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora