La piedra continuó erosionando se, desgastada en la esplendorosa luz de los descendientes de Durin, miles de antorchas, incontables lamparas y descomunales candelabros colgados a gran altura iluminaban el majestuoso reino de Erebor.
Y todos en Endor conocían su nombre, desde la derruida Nogrod hasta las extremas Orocarni, desde el yermo de Forochel hasta el ardiente y Lejano Harad... desde la admiración y respeto de unos al miedo y odio de otros.Pero sí había un brillo en la Montaña Solitaria que a todos oscurecía, ese era el del oro, dorados ríos de deslumbrante mineral inundaban sus túneles, estancias que empequeñecían repletas del reflejo que a los enanos cegaba e hipnotizaba.
Y como siempre, allí custodiando aquella inmensa riqueza durante décadas, el hijo de Nuor contemplaba el paso de los años.
Habían transcurrido treinta nueve años desde que su mujer falleciera, y en todos y cada uno de los días vividos desde entonces, Nolin añoraba su compañía, sus risas y carantoñas, recuerdo de caricias y besos perdidos para siempre... la echaba mucho de menos.
Más ahora, púes su pequeña hija ya no lo era tanto y a medida que crecía se hacía más independiente y distante. Su carácter se había endurecido y forjado una férrea voluntad indoblegable de llegar a ser lo que siempre anheló, uno más entre los guerreros de Aule.
Ya nadie la llamaba La Verde Petris pues ardía en cólera, ya no era una niña y aunque subyugada al acuerdo con su padre, como una enana más se comportaba ante todos, en la soledad de su alcoba se vestía la magnifica armadura de Dolmin e infatigable practicaba durante horas con su arma predilecta, el rompecabezas.
Y su destreza con ella era absoluta pues era una obsesión, pero una gran frustración crecía en su interior, solo su padre le había visto empuñar un arma, solo él conocía su secreto y ella quería medirse a otros, probar sus fuerzas y luchar.
Cada día se escapaba de sus tediosas labores y a escondidas observaba los incipientes guerreros de Erebor, jóvenes naugrims que entre ellos practicaban el arte del combate.
Y una incontrolable envidia la poseía, crecía en su interior sin oposición.
Llegó el día que cansada de aquel viejo trato con su padre, con él se fue a conversar dispuesta a poner fin a su jaula de piedra y pocos más tercos que ella existían bajo la roca.Petris como todas las noches esperaba la llegada de su padre, pero esa noche no sería una más entre armas y armaduras, esa noche le hija de Nolin reclamaría su derecho a ser uno más entre los hijos de Mahal.
Se enfundó su plateada malla y con cada anclaje que cerraba su determinación se hacía más fuerte, más decidida a salir de la constante sombra en la que vivía y la asfixiaba.
Con un golpe seco de su mano incrustó el yelmo sobre su cabeza blandiendo con la otra el mortífero rompecabezas.
Como el día que la vio nacer, en el exterior una furiosa tormenta azotaba la montaña, y más allá, el Bosque Verde se ahogaba en la copiosa lluvia que lo regaba generosa, más el cauce del Anduin amenazaba con desbordarse y su embravecida agua bajaba revuelta salpicando de blanco la oscura noche.
Un rayo retumbó poderoso cercano a la roca de Erebor y una puerta se abrió en su interior desatando al fin toda su impotencia.
- Padre tenemos que hablar -.
Nolin odiaba aquella palabra, siempre prefirió papa menos solemne y más cariñosa, pero más le perturbaba sí lo de hablar la acompañaba.El naugrim trago saliva, estaba cansado y pensó que fuera lo que fuera lo que su hija quería lo zanjaría rápido y de forma tajante.
El hijo de Nuor la observó y el orgulloso porte de Petris le impresionó y agradó profundamente.
- Has crecido fuerte, más de lo que nunca imaginé. Recuerdas a antiguas leyendas de héroes perdidos, realmente tu armadura es digna de dichas historias -.
- Padre hoy expira nuestro trato, hoy será la última noche que en el secreto de estas cuatro piedras me enseñas lo que es un guerrero naugrim -.
Sobre la cabeza de Nolin pareció derrumbarse toda la montaña, su corazón se desbocó escuchando aquella locura en la boca de Petris. Quizás no entendió bien.
- Que quieres decir? -.
- Quise decir lo que bien entendiste, mañana entre los demás varones me presentaré para proseguir mi instrucción a las ordenes de Crufon -.
Crufon, hijo de Crifon era un magistral guerrero entre los descendientes de Durin y responsable de traspasar esa milenaria herencia a los vástagos de Erebor.
Nolin tomó asiento consternado, era consciente de que de todas sus batallas aquella que esa noche le presentaba su hija sería la más difícil, la más cruel y la que más le haría sudar.
- Sabes que eso no puede ser... -.
- POR QUE?!!, POR QUE ME TENGO QUE ESCONDER PADRE?!!, ACASO NO SOY YO TAMBIÉN UNA HIJA DE AULEEE!!! -.
El hijo de Nuor se rascaba su cabellera nervioso.
- Claro que lo eres hija, pero siempre fue así, fueron los siete padres... -.
- Y LAS SIETE MADRES QUÉ?!!!, porque digo yo que sí hubo siete padres y estamos aquí es porque también hubo madres no?, o como ellos todos brotamos de la piedra? -.
Aquello descolocó totalmente al viejo enano y por un momento balbuceó sin saber que decir. Claro que existieron seis madres pero nunca nadie las recordaba entre los enanos, nunca nadie apeló su existencia hasta esa tormentosa noche.
- Somos un pueblo de costumbres y arraigadas tradiciones Petris, inquebrantables como nosotros. Nadie lo entendería y la vergüenza alcanzaría mi linaje, lo entiendes?. Es como sí un pez insistiera en vivir fuera del agua -.
- PREFIERO MORIR A VIVIR ASFIXIADA EN VUESTRA INTRANSIGENCIA!!!, ME OYES PADRE!!. Prefiero vivir entre hombres que entre descendientes de Durin encerrados en sus cuevas -.
El tono burlesco en la ultima afirmación de Petris encendió la cólera de su padre y con su mano abierta dio una sonora bofetada a la terca enana.
Nació un tenso silencio, y en él, una rabiosa mirada, desafiante como siempre fue miró a Nolin. Carentes de remordimientos, limpios eran aquellos ojos verdes que tanto amaba el hijo de Nuor.
Y otra vez se abrió una puerta y otro trueno sacudió la roca, el portazo de la hija de Petris retirándose inconforme con su padre, con su pueblo, con su raza y con su vida...
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Petris of Erebor
Fanfiction"Porque los Naugrim tienen barba desde el principio de sus vidas, tanto hombres como mujeres; de hecho los miembros de otras razas no pueden distinguir a las mujeres, por los rasgos, el modo de andar o la voz, ni por ninguna otra cosa, salvo una: en...