Capitulo 5 - Volando hacia ti

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Volando hacia ti

"Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales." ―Séneca


La Saint Paul's Cathedral de Londres era uno de los mayores centros turísticos de la capital y también el lugar ideal para poner en práctica las técnicas de restauración propias de la carrera que estudiaba Alexandra, desde las siete de la mañana su grupo de clases que no superaba las quince personas se agruparon en la entrada de dicha catedral, por ser un día de trabajo la misma estaba cerrada al público.

Luego de unas cincuentas advertencias por parte del instructor fueron separados en pequeños grupos por todo el lugar, de los cuales Isabella fue enviada a las criptas con resignación, Ashton a la cúpula principal donde debía trabajar acostado sobre un andamio a unos catorce metros de altura y Alex al techo. La tarea no era muy compleja: limpiar y barnizar el fresco de la cúpula exterior, el problema surgía cuando tenías que subir los quinientos treinta pisos para notar que las palomas tenían hecho un desastre el lugar.

― Condenadas aves ―se quejo Lisa, una chica de cabello rubio y enrulado que habían puesto de grupo con Alex cuando notó la cúpula exterior― Estaremos aquí hasta pasadas las tres de la tarde.

―Así es ―confirmó Alexandra con las manos en la cintura preguntándose por donde comenzar― ¿Tu el ala Este y yo la Oeste? ―dijo sonriendo a su compañera.

― Me da igual ―respondió la rubia sin muchos ánimos tomando su maletín e iniciando su caminata por el borde hacia el lado Este.

Alexandra hizo una mueca, ¿existía algo peor que trabajar de pie bajo el sol? Si, tener un compañero de trabajo amargado. Trató de no darle importancia y se inclinó para sacar de su bolso la braga azul de trabajo, los guantes y los lentes para dar inicio a la faena. Luego de estar un rato trabajando te acostumbrabas a ella y le agarrabas el gusto, más si era algo que te apasionaba.  

 ― Voy a bajar por algo de tomar y comer ―comentó Lisa acercándose― ¿te traigo algo?

―Seguro, con una galleta y un jugo estoy bien.  

― Regreso en unos minutos ―y diciendo esto Lisa inició su descenso.

Alexandra aprovechó para tomar un respiro y observar todo, por la posición del Sol era ya el medio día y el clima era matador; por suerte la vista desde allí era maravillosa, dándote una perspectiva panorámica de casi toda la ciudad con sus rascacielos, edificios y andamios de construcción. Caminó al borde y se apoyó con los antebrazos de una de las barandas de mármol, si te asomabas al vacío podías ver el segundo techo de la catedral, totalmente desierto en esos instantes.   

Su mirada viajó del lado izquierdo al derecho siguiendo a un grupo de aves y lo siguiente que sintió fue el crujir de la piedra al romperse y un profundo vacío en la boca del estómago mientras caía desde lo alto de la cúpula. A diferencia de los accidentes en películas donde aquel que caía podía ver su vida en flashes o gritar en el intento, Alexandra apenas pudo cerrar los ojos en el camino y luego sentir un fuerte tirón de la cintura, como cuando un león atrapa a su presa de un salto, no sentía dolor pero tampoco estaba de pie,  abrió los ojos lentamente con el cuerpo temblando incontrolablemente y dos ojos marrones se encontraron con los de ella, su cerebro apenas tomó unos micro segundos para comprender que eran los que noche tras noche aparecían a cada final de sus sueños, pero sobre todo, que al completar la imagen se encontró con el cuerpo del joven de la biblioteca.

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