Los Ángeles Negros
"Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría." ―Rabindranath Tagores
Nubes, cientos de nubes como ovejas esponjosas se mueven lentamente uniéndose unas con otras, dando esa imagen de un mar lleno de espuma blanca y dorada entre un cielo totalmente negro; en medio de este mar se extiende un gran círculo de mármol con cristales de feldespato verde obscuro que le dan una apariencia fibrosa al piso. Lo único que impide que las nubes crucen el círculo es una cúpula construida con láminas de cristal y columnas cariátides, representaciones de figuras femeninas esculpidas con túnicas drapeadas y brazos y alas extendidas, que se funden con el cristal sosteniéndolo desde sus bases hasta los diez metros de altura.
Dentro de la cúpula pasean un gran número de personas, hombres, mujeres y niños, todos vestidos con ropas de diferentes épocas pero con algo en común, todas tienen un valor cercano, ya sean blancas, grises o negras generando formalidad a la reunión. Murmuran entre sí en diferentes lenguas, algunos hablan en inglés, otros más en griego y por el fondo un par se expresa en Latín.
Lo único que no parece formar parte de la escena es Zayn, que se encuentra en el medio del círculo inconsciente, adoptando una posición fetal.
Poco a poco se despierta de su letargo y se voltea mirando al techo de la cúpula, al no tener cristal en esa parte puede ver cientos de estrellas, planetas y constelaciones, incluso lluvia de estrellas fugaces; todo le parece tan hermoso e hipnótico hasta que las personas callan sus conversaciones y se giran a observarlo. Con lentitud, Zayn se arrodilla erguido en el mármol apoyando las palmas de sus manos en sus piernas y observa como aparece Zachary, abriéndose paso entre los presentes.
Zachary avanza estoico y camina alrededor de Zayn con lentitud observándolo como una rara especie, es alto y delgado, de tez blanca con un rostro inexpresivo y rasgos que se marcan por su cabellera negra azabache que le cae por los hombros; es una mezcla entre un gentleman y un lince, con exquisitos y cuidados movimientos, y al mismo tiempo con esos dos ojos grises que te advierten de su letalidad. Luego de terminar su análisis se detiene frente al joven y pronuncia con una voz gruesa y grave, digna de un narrador de radio o el de una película de terror.
― Bienvenido al Oxus, Zayn ―dice y extiende sus brazos a los costados indicando el lugar.
Pero Zayn no se siente bienvenido, sus palabras sonaban mas como una sentencia que como una invitación y el hombre lo sabia, permaneció callado y esperó.
―Debes sentirte honrado, son pocos los Inmortales que llegan hasta aquí, incluso después de tantos años de servicio. ―prosiguió con un tono de gracia en su voz.
― No creo que la muerte sea digna de honra, mucho menos para nosotros que tenemos que lidiar con esto todos los días.
― ¿Pero que tenemos aquí? Un purista ―Zachary sonrió de lado con malicia y una risa se extendió entre los presentes― Para ser alguien que lidia con esto todos los días ya deberías estar acostumbrado. ¿No lo crees?
― Es muy fácil de decir cuando se vive en una casita de muñecas hecha de cristal, solo los que deambulan en la Tierra saben lo que es la verdadera realidad― pronunció con un dejo de asco a lo que Zachary respondió acercándose con tal rapidez, que para un ojo humano solo sería como verlo desvanecerse desde un punto y reaparecer en otro.
