¿Vida o Muerte?
"Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único." ―Agatha Christie
― Tenemos que buscar algún indicio de lo que ocurrió ―dijo Isabella en un susurro abriendo la puerta del departamento de Alexandra, giró la llave en el picaporte y luego de un chasquido esta se abrió. Alex le había dejado una llave en caso de emergencia y ella consideraba aquello como una.
― ¿Qué te hace pensar que conseguirás algo aquí? ―preguntó cansado Ashton siguiéndola al interior del lugar sin muchos ánimos, ambos se habían pasado la mitad de la noche buscando a Alex por todas partes, incluso llegaron a ir a hospitales y agencias de policías, pero estos últimos solo dijeron que debían esperar cuarenta y ocho horas antes de notificar a alguien como perdido ¿Cuarenta y ocho horas?
Para Ashton solo era una excusa vaga de no querer hacer su trabajo y peor aún, era el tiempo propicio para que un cadáver comenzara a oler mal, quizás esas fueran las verdaderas razones para esperar tanto y reducir el tiempo de búsqueda, solo tenían que dejar que una anciana o un recolector de basura llamara diciendo que consiguió un muerto en la zanja de la esquina.
Procuró no pensar en ello, no podía siquiera imaginar a Alexandra en ese estado, un estado de repulsión lo embargó y decidió no dejar que su mente siguiera por ese camino.
― No lo sé, ¿no te parece raro que dejara sus cosas y desapareciera? ¿Solo porque si? ―siguió Isabella cerrando la puerta para luego girarse a la estancia y comenzar a buscar ese "algo"― Quizás tuvo un problema familiar.
― Ella no ha visto a su familia en años, ¿acaso no te contó la discusión que tuvieron?
― Si lo hizo ―una voz apagada proveniente del sofá hizo que ambos chicos giraran la vista, con pesadez, Alexandra se sentó estrujándose los ojos y le dio una rápida mirada a sus amigos para luego desperezarse.
Ambos se sorprendieron, pero la primera que dio paso al enojo fue Isabella.
― ¿Desde cuándo estás aquí? ―preguntó frunciendo el entrecejo. Le parecía imposible que pasara todo este tiempo buscándola para que ella apareciera como si nada en su casa.
―¿Ayer? ―Alex se encogió de hombros evadiendo cualquier pregunta y luego se puso de pie con pesar, dormir en el sofá no fue la mejor idea y menos para esperar por alguien que nunca llegó, o por lo menos ella no logró quedarse lo suficientemente despierta para ver.
― ¿Y no pudiste avisar o algo? ¿Y por qué dejaste tu bolso y todas tus cosas en la catedral eh? ―Isabella se descolgó el bolso que traía y se lo lanzó a Alex― ¿Tienes idea de cuantas horas hemos pasado buscándote? ―reprendió.
― ¿Y porque no comenzaron por aquí? ―dijo esta sin más, después de todo lo que había sucedido lo último que deseaba era sentarse a explicar con lujos y detalles una historia que no creerían.
― No seas así Alexandra, nos preocupamos por ti ―habló esta vez Ashton que había permanecido incrédulo junto a la puerta.
―Lo sé, pero estoy bien, yo...yo solo me sentí mal ayer, por el sol y todo lo demás, así que me vine. Olvidé el bolso por el mismo cansancio, es todo. De verdad lo siento si los preocupé en vano. Lo siento.
Ashton se relajó pero Isabella aun tenía esa espina de que su amiga no le contaba toda la verdad. Debía ser más inteligente si quería descubrir que ocultaba esta.
