Una ola de calor me recorre todo el cuerpo desde los pies hasta la cabeza, y, cuando llega hasta mis labios sale en forma de grito:
- ¡He dicho que pares! - Repetí, y pareció que sonó tan potente, que cuando volví a abrir los ojos el chico me había soltado y sus seguidores me miraban asustados , sonreí como pude hasta que me dí cuenta de por qué están asustados, el cristal de la tienda que había a un lado del callejón, en la cual no se había fijado hasta ahora, está roto y hecho añicos en el suelo. Los atracadores estaban gritandose entre ellos y ya se habían ido cuando el que parece ser el dependiente de la tienda, se asoma y me ve. Cree que he sido yo. Empieza a gritas cosas que no llego a entender, salvo la palabra "policía" . No supe qué hacer, pero estaba segura de que si me quedaba, nadie me iba a creer cuando dijese que el cristal se rompió solo mientras me estaban atacando. Recogí mí mochila del suelo y se puse a correr justo cuando el señor también salía. Esta vez no me hizo falta comprovar que me estaban siguiendo.
Corrí a traves de todas las callejuelas que se me presentaban intentando despistarle, y, cuando por fin me paro para recuperar el aliento y ver si el hombre seguía allí, y pude comprobar que no había nadie tras mi. Cerca de donde me encontraba, estaba la calle principal que daba a mi casa, así que aceleré el paso para llegar lo antes posible.
Una vez en el portal, me temblaba la mano y necesité 3 intentos para abrir el portón. Una vez dentro, me apoyé en la pared, cerré los ojos y saqué todo el aire que había estado aguantado. Esforzándome en respirar con normalidad hasta que abrí los ojos y me fijé en las dos figuras frente a mi, junto a las escaleras. Pensé es salir corriendo pensando que eran dos de los acosadores, pero decidí actuar con normalidad, o con toda la normalidad que pudiese aparentar en aquella situación, y no tenían por qué ser acosadores, podían incuso ser vecinios. Presioné el botón del anscensor, pero tenía la sensación de que aquellas figuras me estaban observando fijamente. Me atreví a girar algo la cabeza para verlas mejor. Eran dos chicos, mas o menos de mi edad. Uno estaba sentado en las escaleras con pose desganada, era pelirrojo y aparentaba casi una normalidad absoluta complementado por una sonrisa impecable, en efecto, me estaba mirando. El otro estaba de pie a su lado, prácticamente de espaldas a ella, era moreno, y, aunque tan solo se le veía un poco la cara, era suficiente como para tenerme vigilada, de él destacaban sus ojos azules y su expresión fría e indiferente.
- Que maleducada, ¿Venimos aquí exclusivamente por tí y ni siquiera nos saludas? - Se presenta el pelirrojo con expresión divertida. ¿Venían por mi? ¿Cómo me habrían localizado? Estaba segura de que nadie la seguía.
-Hola - Me atrevo a decir con la garganta seca.
- Muy buenas - Respodió el pelirojo - Me llamo Matthew, Matthew Boremouth y este es mi muy amable amigo Ethan Hearthrone. - Entonces el primer movimiento que le vió hacer a aquel chico fue darse la vuelta e inclinar un poco la cabeza en señal de saludo. Manteniendo siempre una expresión reacia a mostrar el mas mínimo detalle.
- Yo soy Elisabeth Crown. - No sé por qué les he dicho mi nombre, pero antes de hayar la explicación una luz me ilumina la cara, la luz del anscensor. Cuando entro y me doy la vuelta, veo cómo se cierran las puertas. Estoy a salvo. Cuando se vuelven a abrir en mi piso, llego a la puerta de casa y me apoyo contra ella " A salvo" me repito mentalmente. Cuando me fijo mejor, al final del pasillo logro distinguir de nuevo dos figuras; las de aquellos chicos. Me doy la vuelta e intento meter las llaves en la cerradura, pero estoy temblando tanto que ni sujetándolas con las dos manos puedo.
- ¿Tienes parkinson, Elisabeth? - La voz me recorre la espalda en forma de escalofrío. Era Matthew. No hay nadie en casa que pueda ayudarme, mis padres están trabajando, y no tengo hermanos, así que tengo que pelear. Busco en mi mochila el cutter que tengo guardado para clase y lo alzo en dirección a los chicos, que están a un metro de mí.
- ¿Qué quereis?
- Tan solo que vengas con nosotros, - Dice Ethan sacándose algo del bolsillo interior de su chaqueta; un cristal de color rojizo. El cristal empieza a brillar, un brillo casi cegante, y cuando deja de hacerlo, en su lugar hay un cuchillo hecho del mismo material a excepión del mango, de un color negro azabache. Me lo enseña, y por un momento pienso que me lo va a lanzar o algo así, pero en vez de eso lo tira a un lado, lejos de mí.
- ¿Y por qué iba a hacerlo? - No contesta, en vez de eso se acerca más y me tiende la mano, exponiéndose a mi mortífero cutter. Miro hacia esos ojos azules y consigo distinguir por fin algo en ellos, una seguridad que me hace dejar caer el cutter y tomarle la mano. Aquello era lo que había estado buscando todo ese tiempo.
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Sombras Oscuras
General FictionEthan me pide que me agarre a él y le cojo del brazo, me hace sentir más segura, y esbozo una intranquila sonrisa que se transforma en una leve carcajada. Ethan, al verme, se ríe también y se vuelve a concentrar en el horizonte. Cuando estoy a punto...
