El pasado tiene un límite: Parte uno

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- Vamos, Liss, levántate que ya se ha acabado la clase. - Me dice Matt ya cansado de esperar. Estaba tumbada en el suelo después de hacer tropecientos abdominales a los que  a diferencia del resto de ellos, no estoy acostumbrada.

- No puedo, mi cuerpo ha sufrido una reacción magnética con el suelo. Me dice que lo deje donde está. - No obtengo respuesta por parte de Matt, y habría suspuesto que se había ido si alguien no me hubiese cogido las piernas lavantándome y otras dos personas me tuvieran los brazos atrapados. Dejé salir un pequeño grito de sorpresa antes de sacudirme.

- ¡Ethan Hearthrone, suéltame las piernas ahora!

- Solo si prometes andar por ti misma

- ¿Qué tiene de malo descansar un poco? ABBY, MATT, DEJADME IR

- Eres la persona más vaga que he conocido nunca, Liss. - Obtuve como respuesta por parte de Abby. Me sacudí todo lo fuerte que pude hasta que me dejaron caer de nuevo al suelo. Estupendo, ahora me dolía más.

A pesar del daño físico que me provocaban los entrenamientos, me gustaban esas clases; conseguían mantener mi cabeza libre de remordimientos. El tiempo que tardé en acostumbrarme a esta nueva vida fue como un remolino de acontecimientos que no me dejaban pensar tranquila, hasta que caía la noche y todo quedaba en silencio: Las pesadillas, noches sin apenas dormir, la culpabilidad. Traté de convencerme muchas veces de que si pudiera volver atrás en el tiempo no habría dejado a mi familia tan a la ligera, aunque en el fondo sabía que habría vuelto a tomar esa decisión una y otra vez.

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- ¿Está seguro de que es ella?
- Usted mismo lo puede comprobar. Es su propia hija.
- Pero parece tan... Feliz. - Dijo la madre de la chica ante la foto que la habían mostrado donde aparecía ella riendo junto a un chico y a una chica en un puesto de helados.
- Pero no es así. Esa gente está  engañando a su hija, la están convirtiendo en algo que no es, la están arruinando. - Dijo sacándo de un sobre otra foto y mostrándosela. En ella su hija estaba sosteniendo un cuchillo sobre el cuerpo caido de un adolescente en la calle.
-Tenemos que hacer algo -dijo el padre todavía impresionado por la nueva imagen de su hija
- Déjenme ayudarles - habló el extraño - Sé exáctamente lo que hay que hacer.
_________
Los recuerdos empezaron a pasar delante de mi de nuevo, y mis ojos se humedecieron un instante.

- Hey, ¿Estas bien? - Me susurró Ethan que estaba sentado a mi lado. Habíamos vuelto al aula principal, y estábamos en medio de una clase de historia.

- Si, claro - Contesté con una sonrisa la cual no pareció dejarlo tranquilo, aún así, volvió su vista a la pizarra. 

Fue entonces cuando tomé mi decisión: No iba a dejar las cosas como están, no quiero tener una nueva vida sin haber cerrado la anterior.

En el receso entre una clase y otra aproveché para escaparme de clase. Si me iba en medio del horario escolar nadie podría seguirme. Aún así mi marcha fue rápida: Salté la verja del instituto como hice la última vez con Abby, y una vez fuera corrí por toda la ciudad sin apenas detenerme a tomar un descanso. Fui recorriendo las calles, pasando de las zonas que apenas conocía  hasta adentrarme en calles poco a poco mas familiares. Cuando llegué a mi barrio, mis pies estaban doloridos por correr con esos zapatos, mi pelo estaba despeinado por el viento y  tenía un flato terrible, así que me detuve un minuto a recuperar el aliento antes de entrar en casa.

Estaba ante la puerta de mi piso, todavía preguntándome si debía hacerlo. Se supone que no debía, quizás todo lo contrario, así que me limité a hacer lo que quise: Llamé al timbre.

Nadie me abrió a la primera; ni a la segunda, ni al conjunto de timbrazos y golpes en la puerta que di cuando se me agotó la paciencia.

- No hay nadie en casa - Me asustó una voz familiar tras de mi.

- Cómo... Cuándo...?

- No nací ayer, Liss. Además, el colgante... tus sentimientos son ahora parte de los míos, puedo ver como te sientes claramente en cuanto me fijo. - Me daba un poco de vergüenza estar expuesta a alguien de esa manera, pero por otro lado me hacía sentir segura. Aun así permanecí callada, dispuesta a quedarme a esperar.

- No hay nadie en casa - repitió - Tu madre está trabajando y tu padre... debe de estar comisaría

- ¡¿Comisaría?! ¿Qué ha pasado? ¿Ha hecho algo?

- No, no está ahí porque lo hayan detenido, es... -Se calló unos segundos mientras lo entendía.

- Está ahí por mi - dejé escapar una risa- claro. Pero quiero esperar, quiero... despedirme.

- Sabes que no puedo dejarte hacer eso. - Lo dijo dirigiéndome una mirada triste, y el tono de su voz me dio a entender que si hacía falta se vería obligado a llevarme de vuelta a la fuerza, y no creo que eso me proporcione una segunda oportunidad, así que abandoné la opción de convencerle y decidí que lo más sensato sería acompañarle de vuelta al colegio.

En la calle había más gente de la que esperaba. La nuestra es una ciudad turística y mi calle es una de las más transitadas, por lo que procuraba seguir bien de cerca a Ethan mientras se abría paso entre la multidud. De repente sentí un fuerte agarre el el brazo. "Alguien me ha reconocido" pensé antes de levantar la mirada. Intenté zafarme y salir corriendo antes de que la situación avanzase, pero esta persona no tenía pensado dejarme ir y me agarró por los hombros, obligando a fijar mi mirada en él.

Llegados a este punto no sé si el rostro alarmado que tenía frente a mi me era reconfortante o me asustaba, ninguno de los dos dijo nada durante unos segundos hasta que él me abrazó:

- Papá...


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⏰ Última actualización: Aug 27, 2017 ⏰

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