Nos encontrábamos en un edificio más bajo, pero el viento perforaba de igual manera a través de mi jersey. Ethan me había soltado ya, y se dirigía a las escaleras algo tenso. Como era obvio, yo le seguí, y gracias a que estaba corriendo conseguí alcanzarlo. De hecho, aunque no hubiese estado caminando tan deprisa, habría sido difícil seguirle el ritmo. Por delante de mí, Ethan seguía bajando escaleras: séptimo piso, sexto, quinto, cuarto. En el cuarto piso paró en frente de la puerta "E" y sacó unas llaves de su bolsillo.
- ¿Esta es tu casa ? - Le pregunté ante la obviedad.
No contestó, sino que se limitó a abrir la puerta e invitarme a pasar. El interior es el de una casa moderna, era grande y lo más destacable de todo es que estaba muy recogida para pertenecer a un adolescente.
- ¿Vives aquí solo?
- Mis padres murieron cuando era niño, y no se me tiene permitida la residencia, así que me mudé aquí hace uno o dos años. - Se me encogió el estómago al enterarme.
- Esto.. Yo.. Lo siento - Pensé que en ese momento era mas adecuado darle mis condolencias que satisfacer mi curiosidad sobre por qué no le permiten vivir en la residencia.
- ¿Qué vas a sentir? No son tus padres los que están muertos.- Formuló la pregunta con un deje de repulsión, como si estuviera tan cansado de esa frase que la odiara y le molestara mi cordialidad. Le contesté muy firme.
- Tienes razón, a los míos los he abandonado en su casa y no debo volver a verlos aunque quiera. Lo que siento es que tuvieras que pasar por eso.
- Da igual, en cualquier caso, yo era muy pequeño cuando sucedió, así que no me acuerdo mucho de ellos. - Siento la necesidad de cambiar de tema mientras me guía hasta su cocina, desde hace un rato se le ve algo enfadado. ¿Le habrá molestado mi pérdida de nervios de hace un rato?
- ¿ Y cómo es que has dejado la residencia tan joven? Pensé que solo los mayores de edad... - callé al darme cuenta - Oh ¿acaso ya has cumplido los 18? - Desde luego, los aparentaba. Nada comparado conmigo, que aun teniendo 16 años seguía pareciendo que tuviera 13. Ethan pareció divertido ante mi pregunta.
- Todavía no, Liss, solo tengo 17, pero el mío es un caso especial.
- ¿Liss?- no obtengo ninguna respuesta por su parte, mas que una mirada cómplice por su parte. Ethan, que había estado rebuscando en una despensa, había sacado dos paquetes de fideos japoneses y me los enseñaba.
- ¿ Pollo o gamba? - Estaba claro que no quería seguir con mi interrogatorio.
- Los de gamba huelen raro - ya conocía esa marca de fideos, eran los que tomaba muchos días mientras veía anime en mi casa.
- Pensaba llevarte a casa, pero he pensado que podíamos comer aquí, ¿qué te parece?
- Que es una idea estupenda.
Pasamos un rato preparando los fideos, no me he atrevido a hablar porque Ethan ha recuperado su cara de preocupación. Cuando nos sentamos a comer en su cocina, me sorprende su habilidad con los palillos, o mas bien me fijo en sus dedos.
- Escucha Liss... - hace una pausa, bajando la mirada al plato - Mira, lo que quería decirte era que lo siento. Siento no haber llegado ayer a tiempo. Si tan solo hubiésemos ido directamente donde estabas, ese cabrón no te habría tocado... Yo.. Por favor, perdóname. He fallado en mis funciones como guardián antes de empezar, si quisieras cambiar de guardián, yo...
- ¡No! - esta vez soy yo la que no le deja continuar, provocando que levante la vista de su plato y me mire. Por alguna razón, me asusta la idea de separarme de él como mi guardián. - No quiero cambiarte - al darme cuenta de lo que he dicho, noto que me sonrojo un poco - No tienes por qué estar arrepentido por algo que no podías haber evitado. Si alguien tuvo la culpa de lo que pasó fueron ellos. Además, me protegiste de aquellos... umbros. - Él me seguía mirando, pero no parecía muy convencido - ¿Me entiendes?
- La próxima vez que lo vea lo mato. De verdad.
- Entonces yo me ocuparé de los testigos. - Bromeé utilizando una sonrisa perversa.
Al acabar de comer, Ethan recoge los platos y salimos de su casa en dirección a la residencia.
- Ethan - sigue mirando al frente, pero me está escuchando. - En verdad te quiero como guardián. - Ni siquiera tenía planeado decir eso, pero al hacerlo el me mira con una mezcla de asombro y alivio y sonríe. Una sonrisa de medio lado pero verdadera.
El sol en estos momentos está muy reluciente, y cuando pasamos al lado de un pequeño parque no puedo evitar la tentación de asomarme. Está lleno de árboles, y sus flores a punto de florecer. El césped está cuidadosamente cortado y limpio, dejando a montones de gente sentarse encima. El problema es que entre esa gente quizás se encuentre algún conocido, o alguien que me hayan visto en las noticias.
Las noticias. Es un problema en el cual no había caído. Conociendo a mis padres, una nota no habría bastado para renunciar a su hija. Seguramente habían publicado mi foto por todo Oxford y mi historia por todo el mundo, es decir, que cualquiera me puede reconocer. Para sentirme menos vigilada, me subo la capucha y me acurruco en el cuello de la sudadera.
Ethan se despidió de mí en en ascensor, por lo visto iba a hablar con Matthew. Tenía la sensación de que iban a hablar de mí, y resulta extraño que dos chicos se peleen por mí por una razón muy diferente a la de las películas.
Mi habitación estaba hecha un desastre, tal cual la había dejado antes de irme corriendo esta mañana, ni siquiera había apagado la luz del cuarto de baño.
Todavía estaba ordenando cuando empecé a oír gritos en el pasillo, con la voz que probablemente sería la de Matthew y la de Abby reprochándole .
"¡Voy a acabar este asunto ahora mismo!" "¡Déjala tranquila, ella no tiene nada que ver!". Definitivamente hablaban de mí. Matthew irrumpió de golpe en mi habitación, cuando me vio me agarró del brazo y tiró de mí por todo el pasillo, donde se podía ver un montón de cabezas curiosas saliendo de sus habitaciones para averiguar la razón de este escándalo y a Abby disculpándose y tratando de convencerlos para que volvieran dentro.
Escaleras arriba, en la 304, estaba la habitación de Matthew, en cuyo interior se encontraba un Ethan relajado sobre la cama.
- Muy bien - medio gritó un Matthew irritado -Resuelve nuestra duda: ¿A quien prefieres como guardián, a él o a mí?
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Sombras Oscuras
Fiksi UmumEthan me pide que me agarre a él y le cojo del brazo, me hace sentir más segura, y esbozo una intranquila sonrisa que se transforma en una leve carcajada. Ethan, al verme, se ríe también y se vuelve a concentrar en el horizonte. Cuando estoy a punto...
