Encuentro

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Tu mano entrelazada con la mía,
tomadas suavemente,
bailemos un vals.

Giremos al son del allegretto,
o tal vez a una sinfonía de Satie.

Permíteme esta pieza;
te llevaré al cielo,
conocerás los astros.

Mírame a los ojos,
dime lo que sientes.
Deja la timidez de lado:
esto no es broma del destino.

Es real.
No es solo una locura adolescente.
Hagamos del amor la aurora
que emana de nuestros corazones.

Tu bello y frágil cuerpo,
tan delicada amapola...
entre tantas margaritas danzantes,
fue tu luz la que alumbró mi ser,
la que hechizó mi alma.

Y sí, me atrevo a decir
que los ángeles y la perfección existen;
tú eres la prueba de aquella locura.

Sé que nuestro amor no es efímero,
sino inmarcesible.

Aclaro: tu llegada fue serendípica,
pero también la mejor casualidad.

Sentimientos acendrados y sólidos.
Confieso, en pie de juicio,
que tu presencia me lleva
a la más profunda limerencia.

Tu hermosa voz, tu bonhomía,
han sido piezas esenciales
en el juego de nuestro amor.

Siendo así,
este amor será sempiterno.

Despertar emocionalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora