luz

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No sabía que era más bello, las luces de una ciudad entre el desierto titilando a lo lejos de todos colores, o un campo de flores metálicas que parpadeaban un color rojo que asimilaba a las rozas.

No lo sé... Era tan magestuoso ver el paisaje que podría crear el humano cuando la noche caía, me sentía como en crónicas marcianas cuando un cohete traía la primavera al planeta rojo.

Siendo eso lo que mis ojos agotados del trabajo observaban en el firmamento, con una tenue corona del sol preparando para iniciar el amanecer, había algo más hermoso, o igual, al levantar mi mirada, había algo más que un campo de rosas, o que una pintura en oleo, se encontraba un océano cósmico, lleno de fantasmas, me acogía en sus brazos estelares, me cubría con la noche y me contaba historias con el visto, el cosmos, siento yo y tú parte de él y ser el, me deleitaba las pupilas gustativas de mis ojos.

Pero hacer esta comparación entre las estrellas y el firmamento metálico, es como comparar el DMT con el LSD.
Es como comparar entre la perfección y tú, no es lo mismo, pero es igual.

Crónicas de un trovador a las 4:30 am

Despertar emocionalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora