Capítulo 7

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Lucy

Resbalé la espalda contra la pared y sollocé.

Ya daba igual. Todas las precauciones que había tomado, todo lo que había sufrido, ya daba igual. Porque él me había encontrado, y estaba segura de que ya no iba a dejarme ir.

Daba igual que llorase, que volviese a ser yo, porque él estaba aquí, y con él no podía fingir.

Daba igual que lo sacase todo fuera.

Rachel Sweetsnow había muerto en el momento en el que él cruzó la puerta.

Pero me di cuenta de que aún no estaba todo perdido. Todavía podía convencerle de que se fuera. Todavía podía crear una nueva identidad, una que ninguno de ellos descubriese jamás.

Todavía...

Todavía podía salvarle de mí.

Tosí. Hacía mucho tiempo que no lloraba como entonces. Sólo había llorado en tres ocasiones desde que el gremio se disolvió.

La primera fue cuando Natsu se fue.

La segunda, cuando supe que no podía volver a verles jamás.

Y la tercera, cuando encontré aquel libro en la biblioteca.

Llorar me hacía débil. Vulnerable. Y eso era algo que no me podía permitir.

Así que me sequé las lágrimas y me quité las gafas para limpiarlas en mi camiseta. Sin dirigirle ni una mirada, le indiqué con un gesto que pasase al interior de la casa. No me hizo falta nada más para que se acomodase como si la suya misma fuera.

Me solté el pelo, porque estaba incómoda, y agarré mi diadema negra como el ébano y a juego con mi cabello. Me quité la capa y las botas de montaña. Y me dirigí a la cocina.

Salí un par de minutos más tarde con dos tazas de café, y le tendí una, aún sin mirarlo.

Seguramente mis ojos había vuelto a su color original. La magia se desgastaba en mí mucho más rápido que en una persona normal, pero si a eso se le sumaba el hecho de que había llorado, no era para extrañarse que volviera a tener los ojos marrones.

- ¿Qué haces aquí? -Le solté de sopetón. Llevábamos casi diez minutos sin decir nada y el ambiente era tan tenso que se podría cortar con un cuchillo.

- ¿Acaso no lo sabes, Luce? - Sentí un escalofrío bajar por mi espina dorsal al oírle pronunciar mi antiguo nombre.

- No me llames así.- Le espeté. Sería bastante malo si me llamara Lucy, pero Luce... era demasiado.

Supe que le había dolido, pero no le di importancia. Si conseguía que me odiase, se iría.

Aunque lo veía bastante difícil.

- Bien, eh, esto, Lucy. -Parecía incómodo con mi nombre real. Era como si le costase pronunciarlo. Y tal vez en efecto así era. Después de todo, Natsu no taró ni dos días en cambiarme el nombre cuando me conoció.- Llevamos meses buscándote. Levy te vio, y Gray también, pero ambos volvieron convencidos de que no eras tú.

- Así que no has leído la carta.- Afirmé.

Negó lentamente con la cabeza, como temeroso de mi reacción.

- Eres un idiota, Salamander. ¡SI TE DEJÉ UNA MALDITA CARTA FUE PARA QUE LA LEYESES, ESTÚPIDO!- Bufé. - Me complicas la vida. Ahora tendré que explicártelo todo en persona. Y me tendrás lastima e intentarás que vaya contigo. Pero ¡YO NO QUIERO VOLVER! ¡IDIOTA! ¡IDIOTA, IDIOTA, IDIOTA! -Estaba sollozando de nuevo. Oh, por Dios. Que penosa era.- ¿No lo entiendes, Natsu?... Yo... no puedo volver. Ni siquiera debería estar aquí, contigo. Soy una persona tóxica, Natsu.

Natsu se había puesto en pie y se había acercado lentamente hasta llegar a mi lado.

Sentí el sofá hundirse bajo su peso cuando se sentó junto a mí y ciñó sus brazos a mi alrededor.

Quise apartarlo. Toda mi parte racional me gritaba que lo hiciera. Pero, ¿qué sentido tenía ya? Le estaba haciendo daño el simple hecho de estar al lado mía. Le hacía daño a todo mago en 100 m a la redonda.

Dentro de ese radio, ya daba igual donde estuviese. Era lo mismo para él estar abrázandome o en la estación de trenes.

Así que, solo por esa vez, lo dejé pasar.  Dejé pasar el hecho de que no debía estar allí. Dejé pasar el hecho de que no duraría para siempre. Dejé pasar el hecho de que no estaba en Magnolia.

Lo dejé todo pasar.

Y por primera vez en mucho tiempo...

Por primera vez en mucho tiempo fui feliz. Me sentía segura entre sus brazos. Me sentía yo misma.

Y eso era algo que no olvidaría.

- Gracias, Natsu... -Susurré un rato más tarde.

Y caí en la cuenta de que se había quedado dormido. Entonces, después de casi un año y medio...

Volví a dormir sin temer el momento en el que me despertaría.

Porque él estaría allí.

Lo siento por haber tardado en publicar, pero acabo de llegar a mi casa :'(

Tears ~ Fairy Tail NaLuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora