Respira hondo, hasta que sientas que el aire más puro ha pasado por cada poro de tu piel.
Corre, hasta que las piernas te duelan y se gaste la suela de tus zapatos.
Escucha cada sonido, hasta que creas que la naturaleza y la urbanidad pueden coexistir perfectamente en el mundo.
Ríete, hasta que te duelan las mejillas y el abdomen.
Vive, hasta que tus días se vuelvan sombríos y aún más allá de eso, porque habrá un momento en el que mires atrás y lo único que te quede será recordar con alegría lo que se hizo o con nostalgia lo que se pudo haber vivido.
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Lo Que Nunca Te Dije
RandomPalabras que se quedaron en pensamientos, disculpas no dichas y cartas no enviadas. "Porque la muerte suele ser mejor remedio para una vida de remordimiento"
