Después de tantas caídas cualquiera pensaría que he aprendido a no tropezar; pero no, en realidad aprendí cómo tropezar.
Aprendí a caer y levantarme en silencio, descubrí que no necesito de otros para volver a andar y entendí que no tiene caso derramar lágrimas por un error más.
ESTÁS LEYENDO
Lo Que Nunca Te Dije
De TodoPalabras que se quedaron en pensamientos, disculpas no dichas y cartas no enviadas. "Porque la muerte suele ser mejor remedio para una vida de remordimiento"
