Baje paralelamente junto a ella, debía hacer que sienta seguridad al cien por ciento, admito que yo también en mi primera vez me puse nervioso y resbale golpeándome la cabeza a pesar de tener el casco puesto, en ese entonces yo era un chiquillo arriesgado que no le importaba nada, en cambio ahora no era así, tenia gente a mi cargo y no podía dejar que nada les pase.
Jenna no me quito los ojos de encima mientras bajaba de rato en rato miraba hacía abajo, lo hicimos lento porque estaba nerviosa, la gente de abajo le daban apoyo moral eso la hizo entrar en confianza consigo misma; en el ultimo trecho se relajo y descendió tranquila.
—¡Te dije que lo lograrías! —Chillo Jazz al tenerla abajo.
—Ok, admito que me asuste un poco pero la calidad de instructores que tenemos es excelente. —Dijo Jenna.
—¡Bien señores ahora nos daremos un pequeño receso para poder retro alimentar alguna falla que hayamos visto en nuestros descensos! —Les grito Fher a todos los participantes.
Todos empezaron a murmurar y hablar lo que habían visto y Fher les daba algunos consejos.
En lo que yo ordenaba el equipo y alistaba el material para hacer ascenso, Jenna se me acerco.
—¿Te puedo pedir algo? —Dijo Jenna que me abordaba por atrás.
—Claro.
—Quisiera darte un abrazo.
—Eso es algo difícil, tenemos una política seria sobre las muestras de afecto, así que, lo siento, pero no.
El brillo de sus ojos se apago y me miro algo triste.
—Lo siento. —volvi a repetirlo.
Pase por su lado y le susurré en la oreja.
—Otro día te voy a complacer con ese requerimiento.
Le di un beso en la mejilla y seguí haciendo mis cosas, me voltee y le di la espalda.
Sentí sus pasos cuando se marcho, claro espero unos segundos, tal vez asimiló mi reacción y no capto la idea que le di a entender, pero prefiero creer todo lo contrario.
*****
Luego de que todos los participantes hicieran el ascenso, incluida Jenna comenzamos a guardar el material para dar por terminada la lección de ese día, en sus rostros se veía satisfacción aunque, no pude ver el rostro de Jenna ya que ella evitaba cruzar sus ojos con los mios.
—Ojala vuelva mañana, aunque tengo la certeza de que si lo hará. —me animaba Fher.
Asentí con la cabeza y sentí una necesidad extrema de ir a buscarla y complacer todos sus caprichos, ¿qué rayos me estaba pasando? Pensé, no lo sabía y tal vez no lo quería saber.
Luego de haber concluido la jornada y haber despachado a todos a sus casas, deje a Fher terminando de ordenar las cosas para salir corriendo de ahí.
—¿A donde iras?
—Necesito aire fresco, pensar un poco, que se yo, solo se que necesito salir de aquí.
Algo enojado Fher me dijo que me marchara.
Corrí sin dirección alguna y aun no sabia el porqué, solo sentía la necesidad de huir, alejarme de la ciudad y que mejor lugar para ir que Los Pinos.
Me detuve en el tronco destrozado de siempre y me doble para recuperar el aliento, caí de rodillas y luego levante la cabeza al cielo, una luz blanca me reflejaba desde arriba, ella... redonda y blanca como el marfil, casi siempre presente para escuchar alguna confesión, no solo mía, de todas las personas que miraban al cielo y admiraban su belleza.
—Que coincidencia, volver a encontrarte extraño. —una voz me saco de mis pensamientos.
Esa sonrisa de nuevo, solo la mire, sonreí y dije
—Hola, lo mismo digo, dichosos los ojos que te ven.
Ella se sonrojo y miro al cielo.
—Es hermosa, ¿verdad?
Mirando al cielo, respondí
—Si, su belleza es inigualable y mas cuando esta en esa etapa.
—¿Qué te trae por aquí?
Cambio de tema.
—Necesito aclarar una duda.
—¿Problemas de algún tipo?
—Si, siempre hay problemas de todo tipo, algunos fácil de resolver, algunos no, pero así es la vida, que le vamos a hacer, ¿no?
Me sonrió.
—Si me contarás, tal vez podría ayudarte a resolverlo, ¿qué dices?
Mirándola directo a los ojos le dije.
—Mejor dime tu nombre, dirección, teléfono y todo lo que quiero saber.
Sonriendo, me miro a los ojos y dijo.
—Vamos con calma, las cosas apresuradas no funcionan o se truncan en el camino.
—Me encanta tu lógica pero, en serio quiero saber mas de ti.
Me acerque lo suficiente como para abordarla en ese preciso instante, la chica del parque me miro y cambio su rostro al de preocupación y quiso gesticular palabras pero no la deje.
—Perdón creo que si, mejor mantengo mi distancia y me alejo.
—No dije que hagas eso y tampoco quiero que lo hagas, solo hablemos, ¿quieres?
—Esta bien.
Nos quedamos conversando de todo y nada, no nos dimos cuenta de la hora que pasaba sin decirnos nada, la Luna incluso cambio de lugar y se movió mas hacia el Oeste, las estrellas alumbraban y hacían a un lado la oscuridad del Parque.
Ella fue quien se dio cuenta de la hora.
—¡Oh por Dios, mira la hora que es, mis padres me castigaran por la eternidad! —se exaltó.
—Lo siento es mi culpa, hay alguna forma en que pueda ayudar, tal vez yendo a tu casa y pedir disculpas a tus padres o no se, algo quiero hacer.
—Tranquilo, en primer lugar mi madre te haría un millón de preguntas para saber hasta tu ascendencia y en segundo lugar que sepas donde vivo no vendría bien, hagamos algo, nos veremos aquí mismo el fin de semana, sábado para ser exactos, ¿te parece?
—¿En la tarde?
—Si, a las dos de la tarde, ¿esta bien?
Me dio un beso en la mejilla y comenzó a correr hacia el sur, yo solo me quede mirando como desaparecía entre las penumbras, su figura desaparecía en la poca oscuridad que quedaba, casi antes de desaparecer volteó y me dijo adiós con la mano, se volvió otra vez y siguió corriendo, con destino desconocido.
La incógnita decía: ¿destino o coincidencia? No lo sabia pero en serio quería saber mas de ella y no descansaría hasta hacerlo, en eso sonó mi celular, era un mensaje de un numero desconocido:
«Perdón que sea así, pero quiero verte y hablar contigo, ¿donde nos podemos ver?
Jenna»Un mensaje de ella, como consiguió mi numero.
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Más Allá...
RomanceA veces si y a veces no, la vida es difícil cuando tienes obligaciones pero siempre puedes distraerte con algo...o con alguien, eso ya depende de como lo quieras tomar, si a la ligera o con firmeza, esas decisiones son sólo de uno mismo, así es como...