3ra Bala

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Han pasado dos semanas desde que Victor llegó a la mansión. Ya no le dolía el cuerpo al moverse, aunque desde ese día no había vuelto a salir de su habitación.

Era casi mediodía cuando Mila llegó acompañada de un viejo médico para hacerle un chequeo.

Victor, te presento al doctor Tanabe. Él es la persona que te examinó cuando te trajimos inconsciente.

Mucho gusto —saludó Victor estrechandole la mano— gracias por cuidar de mí.

—El gusto es mío muchachito. No tengo idea de como terminaste tan lastimado pero me alegro de que estés mejor.

El doctor no sabe hablar inglés —explicó Mila—, pero es muy bueno leyendo el lenguaje corporal así que sabrá más o menos lo que dices, y yo traduciré lo que haga falta.

—Muy bien muchacho, necesito que te descubras el torso, vamos a examinar tus heridas.

Después que Mila le hiciera la traducción, Victor se desvistió enseñandole los golpes. El doctor le examinó las heridas y le tanteó algunas partes del cuerpo antes de recoger sus cosas y salir del cuarto de invitados siguiendo a Mila por los pasillos.

—Doctor, ¿Cómo se encuentra Victor? —preguntó Yuuri después de que el mencionado fuera llevado a la sala principal.

Yuuri no había estado presente en la examinación porque tuvo que asistír a una reunión. Ese día le había caído mucho trabajo, y justo en la tarde le tocaba otra reunión que atender.

Ambos se sentaron frente a una mesa baja mientras los sirvientes traían el almuerzo para los presentes.

—Se está recuperando bastante bien. —Agradeció el té que le estaban ofreciendo y tomó un sorbo antes de proseguir—. Por lo que pude ver, sus heridas no eran tan profundas como pensé al inicio. La mayoría de los hematomas ya están aclarando y las costillas lesionadas ya no le duelen. Tal parece que supo protegerse bien a la hora del ataque.

Yuuri le indicó a los sirvientes que se retiraran y comenzó a comer de su plato. Su apetito era grande ya que se había saltado el desayuno. Ninguno de los dos rompió el silencio hasta que terminaron de almorzar. Una vez satisfecho, conversó un poco más con el doctor antes de agradecerle por la visita y acompañarlo personalmente hacia la salida, regresando directamente a su habitación para leer un informe que había estado esperando.

***

Victor suspiró aburrido. Estar encerrado en ese cuarto mirando al techo lo tenía harto. Yuuri estaba tardando y ya se había memorizado todos los detalles de las paredes de tanto verlos. Decidió escaparse un rato, ya luego se preocuparía por el regaño. Lo que necesitaba ahora era ejercitarse y un poco de aire.

Gateó suavemente hacia la puerta de madera y papel, deslizandolo un poco para verificar que no se acercaba ninguna sirvienta, antes de pararse y abrirla completamente para salir en busca del camino hacia el jardín.

Caminó tranquilamente por los diferentes pasillos, confiando en su memoria y en lo que su infalible instinto le decían. No pasó mucho tiempo antes de que llegara a su objetivo, y para su suerte, no se había topado a nadie en el camino.

Se dirigió hacia aquel campo de flores y aspiró su aroma, relajandose con la suave fragancia que emanaban aquellos brotes de vida. Estando frente a ese panorama, recordó inmediatamente lo que pasó la última vez.

..."¿Considerarías tener un amor romántico conmigo?"...
.
.
.
..."Tal vez"...

CrisantemoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora