Capitulo 10

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Fascinada con la carta voladora parlante que se encontraba allí frente a ella, hizo lo que cualquier persona curiosa haría, alzando una de sus manos, alcanzó a rozar con su dedo el pedazo de papel flotante siendo transportada en una nube a lo inimaginable.

El aire se sentía cálido y tenía un especial olor, no recordaba haber olido algo así antes, era entre agrio y dulce, una mezcla de flores vivas y muertas, eso, pensó, entre "vida y muerte", observó que varias personas caminaban de un lado a otro con atuendos extravagantes, llevando de la mano escobas algunos, pero otros las volaban, ¡SÍ!, volaban escobas y alfombras, fascinante, pero, ¿Dónde estaba? <<Una visión>>

Era extraño ¿Eran esos brujos? ¿Magos?...

Todos de los que alguna vez hubiera leído en los cuentos para dormir, se paseaban de allá para acá de lo más normal, como si no conocieran lo extraordinario que era el que fueran reales, pensaba ella. Las calles estaban formadas por muchas piedrecillas, y frente a ella había una tienda con huevos que prometían ser de dragones, pegasos, y varios otros animales míticos voladores.

Había magos adultos, aparentemente superiores de algún modo, que eran seguidos por niños y niñas uniformados con pequeños trajecillos chistosos quienes caminaban en fila recta y miraban con gran asombro y respeto a la figura delante de ellos, casi como si temieran que no fuera real, y Emma se preguntó si así sería como luciría su rostro en ese momento.

Unas cuantas personas más caminaban de un lado a otro usando túnicas de distintos colores y sombreros puntiagudos, caperuzas, turbantes, pero esos solo eran unos pocos, eran pálidos de ojos oscuros, mientras que algunos otros caminaban con atuendos largos y sin sombreros, sin embargo, parecían llevar diademas en sus cabezas, ¿eran estos sus soberanos? Pensó para sí, y a lo lejos pero muy a lo lejos se erigía un majestuoso castillo blanco sobre una colorida colina cuyo follaje parecía hacer un patrón, una S dentro de un escudo, igual a su anillo, el pensamiento cruzó por su mente como una ráfaga de viento, a la vez que fruncía el entrecejo en confusión y pestañeaba rápidamente ante las imágenes que se desplegaban frente a ella.

Distraída observando el castillo de cuya imagen se sintió conmovida, no notó como de una tienda donde los instrumentos se tocaban solos, uno de los platillos salía volando hasta atravesarle, <<Mira por dónde vas>>. Extraño, pensó, el dueño corría a buscarlo, mientras el caprichoso instrumento iba haciendo estragos con los sombreros de los que por allí pasaban, justo cuando el cielo se oscureció.

Frío, mucho frío azotó el lugar en poco tiempo, y esa horrible sensación de que la muerte había ascendido y se encontraba cerca inundó los corazones de todos, sombras, toneladas de sombras que se arrastraban por el piso, algunas incluso lograban materializarse fuera de la superficie a medida que el cielo se oscurecía más y más, sus cuerpos de humo y oscuridad.

Todos gritaban horrorizados mientras estas les atacaban, eran lo mismo que había atacado a Charlie, sintió miedo de que la notaran allí, pero ella no estaba allí, no realmente, solo podía verlos.

Las sombras se removían en torno a Emma mientras ésta temblaba, no eran más que sombras, pequeños trozos de oscuridad, cuerpos de ceniza, humo y sombra, pero ella sabía de lo que eran capaces, y eso la asustaba.

La calle empezó a llenarse de lo que parecían ser soldados, cada uno con guantes, y trajes grises de finísimos detalles dorados, una insignia representativa relucía sobre el bolsillo debidamente puesto a la izquierda de su pecho; sobre ellos, la misma S, que antes hubiere visto Emma.

Uno entre los muchos soldados de porte alto y musculoso parecía sobresalir, Emma se preguntó, si aquel rostro joven, delicado y severo sería el de un líder.

Ascendums: Una historia mágica...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora