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- Toc, toc, toc - escucho vagamente, abro los ojos aún acostada y el sonido se vuelve a repetir, me levanto con toda la pereza del mundo y camino hasta la puerta, al abrirla me encuentro a la abuela.

- Hola abuela – dije mientras me restregaba los ojos.

- Cariño, solo vine a despertarte para que bajaras a desayunar – dijo mientras me sonreía.

- Esta bien abuela, bajo en un minuto – le contesté.

- Te esperamos abajo – responde.

Volví a entrar a la habitación, luego fui al baño, después de darme una ducha y hacer mis necesidades, me cambio y bajo al comedor.

- Buenos días – les digo a todos.

- Buenos días – me contestan, después de esto todos empezamos a comer y a platicar de algunas cosas, estábamos pasando el desayuno genial pero la abuela preguntó lo que me temía.

- ¿Qué ha sido tu vida hasta ahora cariño? - Pregunto.

- Te...Tengo dos hijos – dije mirándolos; Al decir eso, todos se me quedaron viendo, excepto los cuatro guerreros con los que viene.

- ¿Cómo? Pero estás tan joven - Dijo el abuelo aún sorprendido.

Tomo un suspiro y me dispongo a contarle a los abuelos, Kido y Yared la historia del porque tengo dos hijos. Minutos después de esto, salí sola a dar un paseo por la manada, me fui sola porque los chicos no estaban en la casa y además quería dejarlos descansar.

No me sacaba de la cabeza el cómo estarían los niños, pensaba que Mayer, en que en cualquier momento podría atacarlos, él sabe muy bien que ellos son mi punto débil, por eso fue por lo que al principio de todo esto intentó secuestrar a los niños.

Mientras estaba sentada en el parque viendo todo, veía como jugaban los cachorros de la manada, el como todos eran felices, a pesar de la pérdida de su alfa, pero también entiendo que no se hayan deprimido, gracias al constante apoyo que recibieron de los abuelos, ya que el abuelo y la abuela volvieron a tomar el puesto de Alfa y Luna de la manada, en esta manada todo es hermoso, como dijo mi abuelo, estoy en casa. De pronto dos chicos idénticos uno es un hombre y luego está la mujer, se acercan a mí.

- Hola – me saludan ambos.

- Hola – les respondo.

- Queríamos saludarte ya que.... – dice el chico tímidamente, pero es interrumpido por la chica.

- Te vimos sola y pensamos que querrías compañía. – dice ella terminando lo que había empezado a decir el chico.

- Si – dije y les hice señas para que se sentaran junto a mí.

- Soy Sebastián Rivera – dijo el varón.

- Y yo soy Jade Rivera – dijo ella.

- Soy Samantha D'Arcangeli Rice – les dije y ellos me miraron sorprendidos.

- Lo lamentamos Alfa, perdónenos por ser imprudentes – dijo la Jade mientras que ella y Sebastián, se ponían de pie e inclinaban su cabeza.

- No se preocupen, para ustedes y cada uno de la manada soy uno más – les dije.

- Ok – respondieron y levantan la cabeza.

Jade, Sebastián y yo no quedamos hablando toda la tarde, tan a gusto que no nos dimos cuenta de que ya había oscurecido hasta que Yared llegó junto a mí.

- ¡¡Sam!! – grito Yared al verme.

- ¿Qué pasa Yared? – dije calmadamente.

- ¡¿Qué pasa?!, pasa que en la casa de la manada todos pensábamos que te había pasado algo, porque no aparecías por ningún lado – dijo alterado.

- Lo siento, se me pasó el tiempo hablando con Jade y Sebastián – dije señalándolos y Yared los voltea a ver – los presento – dije - Él es Sebastián y ella es Jade – dije mientras los señalaba  y decía sus nombres - él es Yared - lo presento.

- Siento mi comportamiento es que, todos los que estamos en la casa de la manada estábamos muy preocupados por Sam – dijo dirigiéndose a ellos.

- No te preocupes, te entendemos – dicen ambos a la vez y Yared asiente.

- Sam tenemos que irnos – asentí.

- Adiós Jade, adiós Sebastián – dije mientras me despedía de ambos.

Llegamos todos a la casa y avanzamos a la sala, todos me bombardearon con preguntas como:

¿Dónde estabas?, ¿Por qué no nos avisaste antes de salir?, ¿Cómo se te ocurre salir sin avisar?

- ¡¡Ya Basta!! Ya no soy una niña, además, puedo cuidarme sola – dije enojada.

- Tienes que entendernos Sam, todos estábamos preocupados por ti – dijo Kido.

- Sí cariño – la apoyaron los abuelos, Yared se mantenía al margen ya que él ya me había regañado.

- Lo siento... es que estoy frustrada, los niños no salen de mi cabeza – dije afligida. La abuela y Kido se acercaron a abrazarme.

- Lamentamos hacerte tantas preguntas a la vez - dice Kido.

-  Solo estábamos preocupados – dice la abuela mientras aún me tiene abrazada - bueno ya, vayamos a la mesa o la cena se enfriará – fuimos al comedor y comimos todos juntos, luego de esto, Yared, Kido y yo nos pusimos a limpiar los platos sucios.

Al culminar, todos nos fuimos a las respectivas habitaciones que nos habían dado hasta ahora. Al llegar a la habitación fui al baño e hice mis necesidades, me puse la pijama, me acosté en la cama y me puse a pensar en todo lo que pasó en el día de hoy. Había conocido a dos chicos, los cuales me cayeron bien, en realidad me parecieron muy simpáticos. Por el momento en el que había platicado con los hermanos, había podido relajarme y olvidarme de todo el riesgo que estaban corriendo los niños al estar en Máxica.

No era que estuvieran desprotegidos, sino que en cualquier momento podían volver a atacar la ciudad, no digo que Tyler no los protegerá, solo que me siento más tranquila cuando estoy cerca, con toda la maldad de los que siguen a Mayer, se puede esperar lo que sea.

La Reina De Los Lobos- LRDLL1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora