Capítulo 4: La India

3.3K 231 47
                                        

A las cinco de la madrugada, en el parque de Tokio con bolsos en mano, Serena y Mina estaban casi listas para iniciar su viaje. Haruka y Michiru tomaron un vuelo a Londres con las cosas de las chicas para tener todo listo antes de que llegaran.

––¿Qué harán al llegar a la India? ––les preguntó Amy.

––El Taj Mahal será lo primero, me recuerda al Milenio de Plata, me encantaría poder sentir una conexión entre ambos lugares. Además, es muy romántico que el emperador lo haya construido para su esposa favorita como muestra de su amor ––dijo Serena

––A mi me emociona el Templo de Loto, leí que es un lugar libre para cualquier persona de cualquier religión, representa la unión de la humanidad. ¿Se imaginan la cantidad de cultura distinta que veremos? ––dijo Mina con asombro.

––Muchísima y por eso deben comportarse. En el mundo hay mucha diversidad y puede que lo que ustedes consideren como nada, para otros son actos ofensivos.

––Amy, lo sabemos ––Mina la abrazó––. Nos reservaremos nuestros gritos y saltos ––le guiñó el ojo.

––Chicas, casi es la hora, ¿seguras que no olvidan nada? ––preguntó Lita.

––Segura ––dijeron.

Mina se tomó un momento para abrazar a Artemis en silencio. Él estaba destrozado con la idea de estar lejos, nunca se habían separado de esa manera, pero ella le prometió que vivirían juntos apenas se estableciera. Él era su mejor amigo y no lo abandonaría.

­––Princesa, creo que el príncipe ha venido a despedirla ––le advierto Hotaru discretamente.

––¿Ah?

Dio media vuelta y allí estaba Darién con un ramo de rosas y un regalo para ella. Serena estaba sin palabras y sumamente nerviosa, ¿qué hacia él allí luego de casi un mes y medio ausente?

­––Quería venir a desearles feliz viaje ––le entregó las rosas y abrió la caja––. Esto es tuyo, quiero que lo conserves para que sepas que te voy a esperar. Sé que actué mal, eres muy joven todavía, debo entender que aún hay mucho que debes aprender y necesites algo de tiempo para eso.

Serena entendió que él veía su juventud como un sinónimo de malas decisiones y eso le incomodó. Era cierto que todavía tenía muchísimo que aprender, pero no por eso lo que quisiera e hiciera estaría mal y tampoco iba a ser excusa para que le dijeran como debía vivir.

––Darién, gracias por las rosas, pero se las puedes dejar a mi madre porque no podemos viajar con ellas ––se esforzó en sonar gentil––. Y el anillo... ––lo miró con tristeza––. No puedo aceptarlo, lo siento.

––¿Entonces es definitivo?

––Pensé que lo habías entendido y aceptado

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

––Pensé que lo habías entendido y aceptado... de verdad lo siento ––sintió una punzada de dolor en el corazón.

––Serena, se trata de nuestro destino. ¿Cómo es posible que ahora no lo entiendas? ¿Todo lo que vivimos no significo nada para ti?

Siguiendo al Corazón, Cambiando el Destino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora