❤️Las batallas cambian a las personas, las hacen ver el mundo de manera diferente... Para nuestra querida Princesa de la Luna no sera fácil, pero hay que crecer, madurar y tomar riesgos... Llego la hora de escuchar al corazón, aunque eso signifique...
Mina estaba en Londres en la nueva casita que había comprado junto con Yaten, ahora que se casarían y tendrían un bebé, necesitarían más espacio. Artemis estaba feliz de poder estar al fin con ella, ellos habían sido amigos inseparables desde que se conocieron y el haber estado lejos durante tanto tiempo tenía afligido al encantador felino. Por el contrario, a pesar de que Luna se sentía a gusto con ellos, no entendía porque Serena había insistido tanto en que se fuera si ella sabía que sin importar su condición de felina podía ser bastante útil.
––Luna, ella te quiere mucho y sabe que las cosas en Tokio puede que se compliquen, ella no quiere que nos pase nada, además también quiere que Mina tenga la mayor cantidad de compañía. No se trata de que no te quiera cerca, aquí estaremos mejor y también serás de mucha ayuda.
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––Lo sé Artemis, pero no puedo evitar sentir que por ser solo una gata ahora soy inútil para ella porque cuenta con más y mejores ayudas ––dijo con lágrimas en los ojos.
––No lo eres Luna ––Artemis le lamió la oreja––. Eres una de sus mejores amigas y quiere tu bienestar, no le veas el lado malo a su buena intención.
––Oigan ustedes dos ––dijo Mina desde la puerta de la cocina––. ¿Qué les pasa?
––Luna está algo triste.
Artemis brincó al sofá para sentarse junto a Mina.
––¿Por qué?
––Cree que Serena la ha reemplazado.
––¡Ay, Luna! Cómo piensas eso, ustedes son irreemplazables ––palmeo el sofá para indicarle que también brincara y se sentara con ellos.
––Supongo que necesito tiempo para entender que ahora ya las cosas no son como antes ––brincó y se echó en la esquina del sofá.
––No me hagas jugar la carta del embarazo ––rió y acarició su cabeza––. Recuerden que tengo un extremo reposo que incluye mantener un buen ánimo ––le sonrió con dulzura––. Las caras largas están prohibidas.
––Mina, tampoco es como si pudiera cambiar un interruptor en su espalda y ponerlo en modo feliz ––dijo Artemis.
––No, pero pueden ayudarme a pensar una serie de nombres para mi bebé, eso los mantendría oupados un rato. Los meses pasan y creo que ya es hora de ir pensando en eso o solo tendrá apellidos.
––¡Ay, Mina! ––eso hizo sonreír a Luna.
Mina quería mucho al par de felinos y verlos afligidos no era nada grato. Ella también estaba preocupada por todo lo que pudiese pasar o no durante el concierto de los Three Lights, pero pensar en eso no cambiaría nada, lo mejor que podía hacer es conservar la calma y las esperanzas. Todos sus amigos eran grandes guerreros, enfrentarse a la oscuridad nuevamente no sería problema y menos ahora que habían tres nuevas luces de esperanza brillando en el firmamento.