Capítulo 7.2: Luego de tanto

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--¿Que me pasó? --dijo Seiya entre quejidos al intentar levantarse--. ¡Wow! Todo me da vueltas.

--Para ser tan cabeza dura, no pudiste resistir la suave caricia de un remo... siempre te lo advertimos, no puedes caminar, hablar por comunicador y jugar con la comida al mismo tiempo, un pescador te derribó por accidente con sus remos.

--¡Rayos! Significa que perdí mis camarones.

--¿Acaso solo te preocupa la comida? --frunció el entrecejo.

--Taiki, es un crimen desperdiciar la comida, ¿sabes cuantas criaturas en el espacio no tienen libre acceso a ella? Somos privilegiados, hay que saber apreciar todo.

--Oye, el chiste no era para recibir un sermón... mejor dime, ¿no se te olvida algo?

--Ahora sí, Grey me matará --se tocó en donde había recibido el golpe y sus dedos se mancharon de sangre.

--Deja que cicatrice, no seas niñito --le agarró la mano para que dejara de tocarse y abrirse de nuevo la herida--. Hablé con ella, no está nada contenta.

--Puedo imaginarlo, de hecho, me parece extraño que no esté aquí.

--La convencí de que todo estaba bien.

--Solo tú tienes ese poder contra ella... pero estoy seguro que solo me compraste unas horas.

--Tampoco hago milagros --dijo entre risas.

--Será mejor que la llame, ya sabes cómo se pone.

Al tratar de salir de la cama, se tambaleó porque todavía todo le daba vueltas. Taiki lo sujetó por el brazo y le ayudó a volver a sentarse.

--Me parece que estás muy débil, tendremos que decirle a los doctores que te evalúen más a fondo.

--O solo estoy muy aturdido, fue un fuerte golpe.

--Me sentiría más tranquilo si pasas por el laboratorio.

--Quizás luego, creo que necesito descansar en serio.

--También es buena idea --dijo pensativo--. Hermano, no sé si lo estás ignorando o realmente no lo recuerdas pero, ¿olvidaste que viste a Serena?

Seiya se rió a carcajadas en vez de responder.

--¿Cuál es el chiste?

--Tai, te creería si me dijeras que Mina está aquí. Creo que demasiado calor y el poco descanso afecto nuestras mentes, imaginamos cosas.

--¿Y es que Serena no pudo haber venido para acompañar a Mina y verte?

--Desconozco si se debe al golpe, pero, aunque quiera saber del bombón, considero que aparecer de la nada después de todos estos meses es un poco atrevido.

--Entonces tenemos un gran problema. Ella está allí afuera esperando que yo salga para entrar y verte.

--Taiki, no es divertido --lo miró con seriedad y se tomó dos píldoras que estaban junto a un vaso con agua.

--No bromeó, Mina y Serena están aquí.

Ambos se miraron fijamente por un instante.

--¡Demonios! --palmeó la cama, enojado--. Temía que esto pasara.

--¿A que te refieres?

--Pasa casi todo el año ausente y de pronto decide que ya es momento de presentarse nuevamente, como si mi vida se hubiese detenido o como si no me hubiese afectado su silencio en todo este tiempo.

--¿Entonces no quieres verla?

--No quisiera tratar con ella justo ahora, me duele la cabeza --hizo una mueca de desagrado--. Quiero verla, pero no quisiera hablar con ella.

Siguiendo al Corazón, Cambiando el Destino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora