❤️Las batallas cambian a las personas, las hacen ver el mundo de manera diferente... Para nuestra querida Princesa de la Luna no sera fácil, pero hay que crecer, madurar y tomar riesgos... Llego la hora de escuchar al corazón, aunque eso signifique...
No todos los cambios se estaban dando exclusivamente al otro lado de la Vía Láctea o silenciosamente en la vida de la princesa del reino lunar. Por ejemplo, Lita había comenzado a salir con Esteban, un chico de cabello naranja, adorable sonrisa y ojos azules que la había cautivado en su curso de cocina, aunque en un principio no todo fue como la dulce miel entre ellos. Ella había estado renuente ante la idea de estar con alguien puesto que ya estaba cansada de romper su propio corazón con sus apresuradas ilusiones, pero ante el claro interés de este chico, permitió que sus sentimientos fluyeran a través de cada receta y cada platillo que compartían y poco a poco entre ambos empezaron a surgir las más deliciosas recetas. Por otro lado, Rei por fin había aceptado comenzar a salir con Nicolás, aunque no era precisamente por quien su corazón palpitaba sin control. Sin embargo, su abuelo le había en una ocasión que no todas las parejas comenzaban una relación amándose intensamente desde el inicio, a veces había quienes iban construyendo ese amor desde cero y con el tiempo se volvía algo intenso. A Rei le hubiese gustado enamorarse al igual que lo hacían sus amigas, para ellas todo parecía muy fácil en materia de sentimientos, pero al final concluyó que tenía que intentarlo, aunque fuese por el camino largo. A pesar de estar felices en sus relaciones o de estar trabajando en ellas para serlo, Lita y Rei se preocupaban mucho por Amy porque seguía refugiada en la excusa de que sus estudios de medicina difícilmente le darían tiempo para pasarlo con un chico y no era como si eso fuese importante o una prioridad, pero Lita y Rei le temían a la soledad y aislamiento en el que Amy see sumergía cada vez más y creían que un compañero, aunque fuese de estudio, le haría bien... pero ella se mantenía firme en la idea de que sola estaba mucho mejor.
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Al regresar a su ciudad natal, una tarde de sábado Haruka acordó reunirse con las chicas, Luna y Artemis en el Templo Hikawa, para discutir asuntos oficiales de suma importancia. Lógicamente el grupo también quedó sin muchas palabras al saber el origen real de los hermanos Kou, el triste e irreversible final de su mundo y familia, y la coincidencia que por un breve momento tuvieron con ellas. La primera duda en surgir, al igual que pasó con Setsuna, fue la relación entre Seiya y Serena, y con el mismo desgano Tonya les explico a las señoritas que ellos eran como cualquier persona que podía o no conocerse y que podía o no desarrollar sentimientos uno por el otro. No había nada místico ni crucial en esa relación, solo eran un par de jóvenes que de pronto se conocieron y sintieron una atracción que quizás sería duradera o no, pero eso no tenía porqué influir en el destino de nadie, salvo el de ellos dos. Rei fue quién se mostró más interesada en la vulnerabilidad de Darién que el resto, la mayoría de las chicas creía que si no estaba con Serena, él lograría mantenerse a salvo lejos del ojo de la tormenta, pero la guardiana del fuego sagrado de Marte coincidía con las recién llegadas en que no todo tenía que ver exclusivamente con Serena, aunque ella tuviera mucha influencia. Darién era el portador de la semilla estelar del príncipe de la Tierra y eso era suficiente para siempre mantenerlo bajo la mirada de los enemigos de la luz. En ocasiones Grey carecía de tacto, y cuando las chicas manifestaron el pesar que les causaba saber que de nuevo tenían que portar los uniformes y poner en pausa sus nuevas vidas, ella les dijo que siempre tenían la opción de hacerse a un lado y dejarle la lucha a aquellos que no sintieran que elegían entre un estilo de vida y otro, para ella y su grupo no había diferencia entre los "uniformes" y el día a día y por eso nunca dudaban ni se llenaban de preguntas cuando el deber las llamabas. Las Scouts de Milenio de Plata no eran ni únicas ni indispensables, así que si querían renunciar, lo podían hacer y nadie las juzgaría, pero si se quedaban entonces tenían que dejarse de lamentos. Algunas se sintieron ofendidas, pero antes de entrar en agitados debates, Hotaru intervino diciendo que ella era capaz de entender perfectamente las palabras de Grey puesto que en toda su vida era muy poco lo que podía considerar normal, la mayoría de sus escasos años habían tenido lugar en la guerra y diversos conflictos, y aunque ahora todo intentaba ser diferente, sin importar lo que tuviera que sacrificar no dudaría en volver a defender su mundo; algunos nacían para ser soldados, otros para ser espectadoras y muy pocos tenían la fuerza necesaria para ganar realmente una batalla, ella pertenecía con orgullo al último grupo y con tal privilegio no iba a permitir que la duda le impidiera atreverse a dejar todo para precisamente defender esa vida normal que tanto apreciaba y a las personas que amaba. Las palabras de Hotaru fueron mejor recibidas, pero no aceptadas. Las chicas todavía no aprendían a llevar con tanta facilidad ambas vidas, pero lo intentarían y sin importar qué, no le darían la espalda ni a sus familias, ni a los inocentes, ni a los futuros que estaban escribiendo.