Los días pasaron, y mi pecho seguía encogido. Mi culo se encontraba pegado en el sofá abrazando mis rodillas, despeinada, viendo la tele. Algo de lo mas extraño en mi. Una perezosa Alex se asomó por su puerta color verdoso.
-Buenos días. ¿No dormiste bien?
-¿Dormir, yo? Dios, ni aunque me pegaras con una sartén lograría dormir.
Alex comenzó a sonreír al ver que lo que me atormentaba a noche anterior ya no me importaba tanto. Para mi todo había sido un sueño de mal gusto, o de eso intentaba convencerme. Mi subconsciente seguía con el papeleo en mi cabeza.
-¿Tomaste las pastillas, verdad?
-Las tiré por el retrete.-Dije seca, sin mirar su expresión y apoyando mi cabeza sobre mi mano.
-¿¡Que has hecho qué!? –La rabia se notaba en su tono de voz.- ¿¡Sabes lo que has hecho!? ¡No bromees Lesly!
-No.-La miré.- No tengo ni idea de lo que he hecho porque ni siquiera se quien soy, ni se absolutamente nada acerca de mi. ¿Crees que tengo ganas de bromear por la mañana?
-Virgen santa, Lesly, no empieces.-Pasó una mano por su pelo.- Debes tomarlas y punto. Eres una completa idiota.
-¿Idiota, eh? –Solté una carcajada sin poner expresión.- Igual es porque mi intelecto es avanzado y siento ser siempre una carga con patas y poner freno a tus eventualidades. Pero no creo que tú seas la más indicada para hablar de eso, siempre ocultándome todo.
-¡Es por tu propio bien! –Me chillo.
-Permíteme dudarlo.
La mano de Alex aterrizó en mi mejilla y me dio una fuerte bofetada. Su marca roja, ahora picaba. Pero no me dolía físicamente, si no emocionalmente.
Mi cara torno a una expresión indescifrable y el cuerpo de Alex se tensó en arrepentimiento.
-Dios mío… No quería hacer eso Lesly.. Yo…
-Vaya, me sorprendes cada día más.-Limpie la sangre de mi labio.
-Yo no quise…-Balbuceó.
-La ira.-La interrumpí.- La verdad es un derivado de la emoción pura y dura, en tu caso la ira. Y eso nunca miente.
Me levante del sofá. “Me lo merezco de todas formas.” Dijo mi subconsciente. “Soy una cretina.” Y comencé a sacudir mi uniforme, pasando de largo por la perpleja y petrificada Alex, que me miraba con pánico y arrepentimiento. Aunque no le guardaba rencor alguno, ni estaba enfadada con ella ni mucho menos. Yo seguramente hubiera hecho lo mismo.
-Siento que tuvieras que aguantarme por tanto tiempo, realmente lo lamento.
-Lesly...
-Tengo todo el conocimiento que puedas imaginar, pero…
-Lesly por favor.-La voz se fracturó y sonó como un gemido.- ¿Vas a dejarlo así? Déjame hablar.
Me paré y la miré. Lentamente apoyándome en el marco de la puerta cerré la boca unos segundos. Ella cogió aire.
-Prométeme que, mantendrás la compostura.
-Puedo leer personas, ¿Qué clase de cuerdo se traga eso?
-Tienes razón…-Los labios de Alex se abrieron entre las lágrimas de ira.- Tú eres un ángel, un ángel sin alas. Tus poderes son solo una pequeña parte de todo tu potencial. Las pastillas los controlan, hacen que tu cuerpo se mantenga en el mundo humano y que tus fuerzas permanezcan intactas a pesar del dolor que llevas a tu espalda. Hacen que puedas soportar tu don físicamente. Tus alas fueron arrancadas, pero para que no murieras tus padres se sacrificaron.
ESTÁS LEYENDO
Arrastrame al infierno.
RomanceUna chica aparentemente normal con unos dones inimaginables. Un vampiro puro acompañado de sus nueve hermanos. Su atracción más grande que cualquier miedo pero... ¿Podrá existir amor entre la luz y la oscuridad? ¿Podrá encontrar nuestra protagonista...
