Capitulo 11: Final.

180 12 3
                                        

CAP11:

Me giré mirando la luz en la cual se representaba mi padre y la golpeé con todas mis fuerzas.

-¡Tú no haces el bien! –Comencé.- ¡Tú sólo creas el sufrimiento al igual que el otro! ¡Ninguno merecéis la menor pizca de aprecio!

-Hija mía, estas exagerando, son criaturas oscuras y tu..

-Mitad de mí es oscura padre. ¡No me jodas!

-Pero es diferente tu…

-No.-Le interrumpí.- Lo amo, lo amo de tal manera que me da igual lo que pase. Mátame a mi, ¿entiendes? Estoy harta de que me arrebates cada cosa que quiero o aprecio… Me arrebataste a Alex, a Viky, a los chicos… No voy a permitir que me arrebates también a Sebastian.

-¿Te estas poniendo en contra de tu propio padre? –Me gritó.

-¡Tú no eres mi padre! –Grite.

Miré la bola nuevamente, miré como Sebastian había derrotado a su padre con fuertes golpes, como Satán era enterrado en el abismo, sellado para no salir jamas.

-No…-Desesperé.

-Sólo conseguirá sellarlo si pone su vida a cambió.

-No…No…No… Por favor.-Lagrimas rojas no querían detenerse y Padre me mando a la Tierra de nuevo.

-¡Sebastian! –Grite corriendo con todas mis fuerzas hacia el.

-Lesly… -Susurro tocando con su dedo índice mi nariz.- No llores estúpida.

-No mueras cretino.-Contesté sin dejar de llorar. Entonces como última opción rasgue mi muñeca con una de mis plumas y la puse en su boca, para que la sangre entrara y deslizara por su garganta.

Sebastian con el último aliento la tomó y después de este acto beso mi herida, cerrándola.

-Te amo. Te amo tanto que aunque muera, mi alma te seguirá amando. Pues eres tú la razón de mis sonrisas, la razón de mis días y el desespero de mis noches. Te amo Lesly Wildistong, Te amo y siempre te voy a amar.

Jadeé con violencia y el besó mis labios mientras sus ojos se cerraban.

-¡Sebastian! –Grité.- ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo!

Una sonrisa asomó por su rostro y comenzó a apagarse, a desvanecerse como cuando soplas una flor de león. Abracé su cuerpo mientras se disolvía en mis brazos y cuando se hubo disuelto los arañé creando gruesas cicatrices y marcas. Miré por los alrededores, los chicos aún no se habían desvanecido por lo que, seguramente podían seguir vivos.

-¡Jack! –Grité.- ¡Despierta! ¡Hugo! ¡Marco! ¡Maldito camello! ¡Ciervo con rabia!

Lágrimas y lágrimas era lo único que podía crear mis ojos y mi llanto lo único que sostenía mi cuerpo arrodillado en la hierba.

-¡Arrástrame al infierno!

Y de repente todo se volvió negro a mi alrededor y volví a caer en un sueño profundo y lento olvidándome de todo, sintiendo que me vaciaba….

La alarma sonó en mi despertador como de costumbre. Marta una de las compañeras de habitación seguramente se había levantado tarde y María me taladraba la oreja con el secador.

-Maldita sea chicas, sois insoportables por las mañanas.-Me quejé.

-¡Wow! ¡Por fin la dormilona! Pensábamos que estaría en coma.-Bufó María.

-Claro, ella puede permitírselo como es una aspirante a genio.-Se burló Marta.

Las tres nos echamos a reír y comencé a vestirme sin preocupación alguna. Un “dèjá vu” me vino a la mente, como si mi mente quisiera decirme algo, algo que de ningún modo podía recordar.

Arrastrame al infierno.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora