Capitulo 10:

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CAP10:

Habían pasado los días, creo que más de una semana desde lo ocurrido. Sebastian no me mentía en lo que dijo, pues los chicos algo avergonzados admitieron que muchas veces dejaban que otros bebieran su sangre. Llegó el viernes esperado y ansioso. Me había despertado algo tarde y ni siquiera me paré a mirar quien estaba o dejaba de estar en la habitación. Las chicas no habían llegado a clase, ni siquiera estuvieron en ellas y me alarmé. Salí de la clase de la señora Gloria junto con Leon, Hugo, Nick y Tom.

-Bueno, ¿Tuvisteis noticia de Alex y Viky? –Entro Jack al grupo tras vernos en los pasillos.

-Ni idea, Viky se encontraba mal esta mañana y Alex se quedó a cuidarla.-Dije guardando el ultimo libro en mi mochila mientras caminaba.

-Mmm… Luego nos pasamos a vuestra habitación, ¿te parece bien Lesly? –Dijo Hugo jugando con las mangas de su camiseta.

-Sí, claro, así os ayudo con alguna duda si queréis.

-Me parece estupendo, me dormí durante toda la clase…-Rascó su nuca Leon.

Me despedí con una sonrisa y seguí mi camino separándome de ellos. Llegué al final del pasillo en la tercera planta, mi habitación. Suspiré y tomé el pomo con delicadeza, cuando la puerta se abrió sola. Arqueé las cejas con una mueca.

-¿Chicas? –Dije.- Oye, trae apuntes por vosotras y…

Mis ojos se posaron en el cristal de la ventana en los que se reflejaban mis ojos púrpura, y mi pelo negro azabache. “Cambió mi pelo y mis ojos, incluso mi piel es más blanca. Pero los humanos piensan que siempre fue así” Mustió mi subconsciente.

A largas zancadas me dirigí a los cuarto de las chicas y abrí las puertas. No había absolutamente nadie. “Alguien estuvo aquí” Pensé alarmada. Las sabanas estaban revueltas, los cajones sacados, la ropa tirada… Todo patas arriba.

Abrí la ventana y salté al roble de enfrente como solía hacer a menudo y bajé al suelo de un saltó. Corrí hacia el bosque instintivamente, gracias a mi capacidad de sentir el peligro cerca o seres de la oscuridad. Después de todo, soy un ángel.

Tras bajar una de las colinas del parque en el que solía estar, paré en seco sin aliento ante el estanque lleno de animales comiendo y viviendo su vida como cualquier otro.

-Nunca podría dejar de mirar escenas tan hermosas…. Al menos, pequeñas porciones del planeta se salvan.-Susurre en un largo suspiro.

Giré sobre mis pasos y vi una silueta oscura en la lejanía, dirigiéndose al bosque que estaba bastantes metros de diferencia de mi posición actual. Sin vacilar y con rabia, me dirigía hacia la sombra hasta llegar a un lugar remoto del bosque. Jadeaba con violencia, totalmente perdida entre los árboles y los rayos de sol que se colaban entre las hojas cegándome. Mi respiración estaba acelerada y tenía la boca seca. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, como su me hubieran echado un cubo de agua helada encima, al ver a Alex y Viky inconscientes en el suelo. La rabia era tan grande que no podía imaginar los golpes que les daría a cada uno de los demonios, seguro.

-¿Chicas? Vamos, despertad por favor…-Sollocé tras insistir un tiempo sin respuesta.

-Tus amigas están en un sueño profundo, pero depende de ti despertarlas.

Elevé mi mirada y apretando los puños sentí mi sangre hervir. El cuerpo robusto del demonio salió por los aires y aterrizó sobre unos carboles partiéndolos por la mitad.

Manos puntiagudas noté en mi espalda acto seguido. “Esta vez no” Dijo mi subconsciente. Y me volví invisible. Volví a usar mi telekinesia y comencé a golpearlos, apretando los dientes aun intentando controlarme.

Arrastrame al infierno.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora