Capitulo 5:

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 -¿El examen? –Suspiró Viky.- Nunca bajas del diez, tendrían que hacer una nota nueva, un once o algo así.

Me eché a reír porque, bueno, es obvio que mi cerebro era algo privilegiado y nunca en mi vida había bajado de un diez. Aunque tampoco había estado interesada o algo así, simplemente las cosas salen. Como dije, soy “especial”.

-Bueno, deberíamos ir antes de que Baezimir nos ponga “sin asistencia” o algo, y nos quedemos sin examen.-Sugirió Alex. Los chicos aun en la sala la miraron con intriga.

-Dios, a mi también me da clase… es una pesadilla. Como la señora Gloria.-Resopló Tom.

-Si... –Suspiró Ryan.

Ladeé la cabeza y me dirigí a la puerta. Ya sabía que muchos profesores me tenían manía por ser una especie de genio, pero en verdad su mentalidad no les favorece en lo mas mínimo.   

-Te veré luego, y me cuentas.-Me susurro Sebastian saliendo de nuestra habitación junto a los chicos. Pues estaban en “zona prohibida”.

Asentí lentamente y giré el pasillo con las chicas a mi lado. Viky parecía adormilada y Alex preocupada porque ella no estudio lo suficiente. Aunque la verdad, no suele suspender ni mucho menos, no se por que se preocupa. “Tú eres un genio estúpida, ellas solo humanas” Murmuró mi subconsciente mal humorado. “Humanas...” Pensé.

Elevé la vista, ya al fin enfrente del aula 206. Baezimir entro después de nosotras. Con su pelo peinado con una raya en medio, sus pantalones de pana y su chaquetilla de color azul oscuro. Su bigote acabado en remolino me recordaba a los hombres de “los años catapum” y sus gafas gruesas estilo botella tenían detrás unos ojos marrón verdoso afilados como cuchillas. Tenía en su mano la carpeta color fucsia con los exámenes, por lo menos cinco hojas a todo escribir. Hicimos una fila larga hacia él y los papeles con el número final de un color rojo sangre provocaban miedo al alumnado. Pues después de todo era un examen muy importante y nadie quería cagarla. Hablando colegialmente.

-Por seis décimas.-Murmuré molesta por dentro, pero sin expresión por fuera.

Las chicas me miraron de piedra.

-¿¡Un nueve!? –Logró articular palabra Alex.

-Un nueve con cuatro.

-No me lo puedo creer-

Puse el papel en los morros de Alex haciéndola callar. Lo tomó con desespero y tras mirar el papel y a mí varias veces pestañeo.

-Grandísimo hijo de puta…

-Sigue siendo la nota más alta de todo el centro.-Suspiré.- Me da igual.

Alex salió disparada con mi examen en la mano. Corría por el pasillo con rabia en el rostro. Pero la verdad, yo sabía muy bien porque me había bajado décimas.

-No puede ser… -Dijo al fin Viky dejando de estar como una estatua.-Yo…

-No importa. Después de todo Beazimir no me dio la segunda parte, por eso no tengo un diez.

-¿¡QUÉ!?

-Lo vi, es decir. Él quería que suspendiera, por eso no me dio la segunda parte. Lo noté ahora.

Viky miró sus hojas y luego las mías. Alex se había llevado la primera, pero aun me quedaba la otra. Mientras Viky, tenía al menos cuatro hojas por las dos caras y eso que ella no escribía demasiado… por no decir que no lo hacía.

En ese instante entro Alex y estampó mi folio lleno de palabras y letras en la mesa del profesor.

-Tú….

Arrastrame al infierno.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora