Capitulo 7:

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Había pasado más de dos semanas desde la despedida de los chicos. Había dedicado mis días a evitar a toda persona humana, o cosa. No hablaba con nadie, no comía, no dormía, y aún me preguntaba como seguía respirando. Estaba soñando despierta como de costumbre desde que todos ellos se fueron. Sebastian aparecía delante de mis ojos, en una distancia tan minima que provocaba que mis pulmones dejaran siquiera de tomar aire por unos segundos. Veía sus carnosos labios formando sonrisas con los coquetos hoyuelos de sus mejillas. Se estaba inclinando hacia mi, más y más.

-Vuelve… -Jadeé.

-Nunca me fui.

Apreté mi mandíbula aguantando las ganas de llorar. Estos sueños tan breves se hacían cada vez más reales y dolorosos. Entonces sentí los labios de Sebastian en los míos. Suaves y esponjosos, moviéndose lentamente y siento que me derrito. No quiero que este sueño acabe, pero lo hace. Abrí los ojos lentamente y toqué mis labios en donde Sebastian los beso. “Fue tan real...” Mi subconsciente deliró.  Pude escuchar la voz de Alex desde el otro lado, hasta que la puerta se abrió lentamente.

-Lesly cielo, llevas aquí… demasiado.

-Echas de menos a Leon ¿me equivoco? –Intente fingir estar lo más bien posible.- Conozco tus sentimientos hacia él, y los suyos hacía ti. Realmente son puros.-Hablaba como una fría máquina.

-Lesly…-Su voz sonó rota.- Te ves devastada.

-Realmente lo lamento… ¿Dónde esta Viky?

-Duerme. Aprobó los últimos exámenes, se lo merece.

-Sí.-Sonreí vagamente.

Miré de nuevo a Alex que me observaba con preocupación en el rostro, aguantando las ganas de llorar y haciendo una fina línea con sus labios.

-Te traje un zumo, desayuna.

-¿Dentro del zumo esta la pastilla, no?

Alex guardó silencio y siguió poniéndome el tetrabrik en la cara. Finalmente, dándome igual, lo cogí y bebí de un solo trago, para no terminar en gritos de nuevo.

-Enserio, te ves devastada.-Repitió con un hilo de voz.- Y has perdido mucho peso… ¿Comes acaso?

Guardé silencio, apartándole la mirada mientras mis ojos se quedaron fijos en el cristal de mi pared. Tenía círculos negros bajo mis ojos, y parecía que la ropa había comenzado a crecer o yo encoger.

-Sal de casa Lesly.-Suspiró Alex apoyándose en la pared.- No voy a dejar que te quedes aquí para siempre y tener que echar a patadas a todos los que te visitan.

-Ninguno es Sebastian, o los chicos… No merece la pena entonces.-Mustie.

La cara de Alex se apagó.

-Además, no te preocupes, dejarán de venir-

-Cierra la puta boca.-Me cortó negando con la cabeza molesta. Me agarro de la pierna y me arrastro hacia el salón.-Sebastian te ama,  tú le amas… Es solo cuestión de tiempo que él vuelva.

-Te encanta mentir.-Mascullé.- Siento mucho que notes, literalmente, como me pierdo.

-¿Enserio piensas que no va a volver?

-Si.

-¿Has visto su forma de mirarte? ¿Lo roto que estaba cuando se marchó?… Ya ha pasado mucho tiempo Lesly, semanas. Él va a volver.

-Ya…. Seguro.-Dije irónica.

-Mira… Dios me perdone, porque como me toqué hacer el papel de Cupido y tenga que arrastrar su culo hasta aquí, te haré picadillo.

Arrastrame al infierno.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora