"Me ha enseñado a lidiar con mafiosos, a quedarme con ellos, a ser una de ellos, a pensar como ellos y a que la vida sigue siendo hermosa aún si tienes todos los problemas del mundo."
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💙PORTADA HECHA...
Camino por los indeseados pasillos del colegio, acompañada de Loren que ahora dice ser mi amiga. Ella me va hablando de ropa, me da consejos de cómo vestirme mejor y demás cosas sin importancia. Llegamos a nuestros casilleros llenos de libros de cada materia del dia de hoy, un profesor me llama por mi apellido.
-¿Si?-pregunto sabiendo lo que viene.
- Buenos días, Olivia ¿Te parece si hablamos en otro lugar? Es importante.-
Asentí y nos dirigimos a su salón vacío.
-Hoy tu papá vino a la reunión y me dijo que debido a el secuestro que sufriste, estábamos pensando que sería bueno que te busquemos a un alumno para que te guíe en este año y te dé las tareas que no has hecho.-finalizó el profesor.- También pensabamos que una Psicoterapia te haría bien, debes estar ligeramente afectada.
-¿Afectada? Lo hablaré con mi Gabriel.-añadí- ¡Ah! ¿Quién es el alumno?
-Aaron Fischgerald.
Oh mierda. El mismo Aaron, el que antes de todo esto yo huía de él. ¿Lo recuerdan? Sufrí parte de la secundaria por el imbécil de Aaron, ahora ¿El será mi tutor? De mal en peor. Pasaré el mayor tiempo con ese idiota y yo supongo que no dejará de molestarme.
-¿Por qué el?-pregunté.
-Porque es uno de mis mejores alumnos, es aplicado y puede guiarte a tí hasta que acomodes tus materias.
Mierda.
Luego de preguntarle cuando tendría que verme con Aaron, me dirigí a la clase de Humanidades, embolada. Era momento de buscar a Steph que no la había visto aún por los pasillos, asi que, me digne a buscarla. La encontré en el patio, atrás de un arbol llorando mares.
-Hey, Steph, ¿Que pasa?- pregunté apenada.
Ella me mira con sus ojos rojos de tanto llorar, sus moretones en la cara y su enredado cabello pelirrojo.
-Stephen, ¿Por qué los moretones?- pregunté con paciencia.
- ¡Vete, Olivia! ¡Vete! ¡Vete!- repetía eso una y otra vez gritando y llorando con mas fuerza.
-¡No me voy hasta que me digas qué sucede!
Ella me susurró algo que a penas entendí, "vámonos de aquí". Eso hicimos, nos retiramos y nos fuimos en su moto hasta mi casa, que en esos momentos quedaba mas cerca. Subimos a mi habitación mientras ella aún con lágrimas en los ojos agachaba la cabeza para no ser vista por Gabriel. Se sentó en mi cama y empezó a hablar.
-Pasaron muchas cosas mientras no estabas.- sollozos salían de su boca mientras le costaba hablar.- hay un chico,- pausó un momento.- Kaled. Me veía con el siempre que estaba triste, el era un gran amigo, aunque me después de un tiempo me empezó a gustar, yo a él también y bien, nos hicimos novios. Era el chico mas comprensivo que pude conocer nunca. Mierda, me gustaba.
Sonó mi celular, lo ignoré y le hice seña a Stephen para que continúe hablando.
-El asunto aquí es que ese chico no es lo que yo pensaba. Se volvió violento, posesivo y no me dejaba sola ni un momento. Cada vez que no quería hacer algo que el me decía el me...-no aguantó y rompió en un llanto.
-¿Te qué, Steph?-la animé a continuar.
-Me golpeaba, si yo hablaba con Melvin que es un amigo, el me pegaba. No aguanté y intenté cortarle. Cosa que no funcionó solo hizo que los golpes sean peores. No podía creer en lo que Kaled se había vuelto.
-Mierda, Stephen.-dije no muy segura.-¿Qué podemos hacer?
Yo la estaba abrazando mientras ella lloraba.
-Podemos hablarle a alguien mayor para que le denuncie de maltrato de género.-sugirió ella.
-Claro, hablaré con Gabriel.-
(...)
Nuestro plan era simple hace unos meses; yo los vigilaba, cada uno de sus movimientos, lo que hacían, mientras que Jin investigaba lo que podía suceder. Llevo 4 meses viendola, vigilandola, solo yo. Mientras pasaban los días me encariñaba con ella. Su forma de ser, su inocencia y debilidad, sus ganas de seguir aunque ya nada era de su vida era lo mismo.
Cuando la secuestraron casi muero, la tristeza que tenía era inexplicable, no sabía que podian hacerle. Ella volvió y enloquecido de felicidad festeje grintando con la casa sola. La extrañé, no me he cansado de espiarla porque por alguna razón la amo. La amo como no se imaginan.
-¡Josh!-gritó riendose a carcajadas.
Destruyendome por dentro lentamente, con cada palabra.
-¡Basta! Odio las cosquillas.- seguía gritando mientras reía a carcajadas.
Sé mejor que él que odias las cosquillas, te conozco mas que a mí mismo.
Josh dejó de hacerle cosquillas y alguien llamó a la puerta de Olivia. Era Tyler, venía de seguido a la casa. Ellos empezaron a reír por algo que no logré entender ya que me encuentro en algún escondido lugar de la casa que casi no se escucha.
-Hoy es el cumpleaños de Evan. Festejamos en su casa, una fiesta.-
"Genial" dije en mi cabeza.
-Iremos.-dijo Joshua.-Te llevo en la moto.
-¿Desde cuando tienes moto, chico malo?- preguntó Olivia.
-Desde siempre, es vieja, solo que no la has visto porque nunca la sacaba del estacionamiento.-respondió.
-Bien.-
Lo besó y una lágrima salió de mis ojos ya rojos. Me ha dolido desde siempre verla, pero soy obligago a verla para que todo esto funcione. Tengo que separarlos, tengo que hacer que se odien.
-¡PERRA, ESTAS PRECIOSA!-gritó Abel con voz de marica a todo pulmón.
Hizo que Olivia y Joshua rieran a carcajadas.
-Vamonos de aquí.- chillo Abel una vez más. Se dirigían a la fiesta.
Yo también.
Suga es desconocido narrador.
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