Me miró de frente, con su mirada característica que me hace temblar, esa que traspasa el alma y de pronto te sientes como desnuda y sin armas, lista para perder la guerra por amar al oponente. Se detuvo el tiempo por un instante era como si solamente existiéramos él y yo, se veía interesado en lo que yo le contaba cuando sin más ni menos dijo algo que lo cambio todo...
-Oye, ¿Quieres que te la cante?- Preguntaste como si nada, simplemente lo dijiste, así de simple y sin chiste.
-Tu sabes- (Que a acaso no entiendes de si me gustas pero no es un buen momento, ¡Qué diablos! ¿No me estas escuchando?, Ed te amo pero ¿Por qué rayos quieres que yo sea quien decide eso?) Tenía mucho que decir pero me limite a una respuesta cortante y confusa.
-Está bien- Dijiste sin más.
El resto de la clase hice como si pusiera atención pero solamente pensaba en su pregunta, no quería tenerle ahora pero si quería, tenía miedo y siempre supe que no era el momento idóneo pero... en el corazón no se manda y en la guerra y en el amor todo se vale, mi cabeza era un caos, Alejandro, mi familia, Ed.
Terminó esa clase y la siguiente maestra estaba ausente, salí a tomar aire, mi salón era el último del pasillo por el segundo piso y al acercarte al barandal podías mirar con claridad gran parte de la cuidad, me encantaba ir ahí, incluso sentarme en el barandal y sentir como mi vida pendía de un pequeño movimiento, me encontraba distraída mirando a la nada cuando un sujeto tomo mi hombro al girar lo vi, era Ed, con su mirada perfecta y su sonrisa traviesa, me miro a los ojos y...
-Sabes sé que si no lo digo ahora no lo diré jamás, ¿Quieres ser mi novia?- Preguntaste como si se trataran de las palabras más difíciles de pronunciar en la historia.
Se nublo mi mente, ¿Qué dirían los demás? ¿Y si jamás lo vuelve a decir? ¿Qué es lo que quiero? Camine dos pasos al frente sin mirarlo a la cara –No se...- fue lo único que alcance a pronunciar continuado con un –Si, pero...- Trague saliva– Con una condición, que solo lo sepamos tu y yo- Termine la frase dudosa y explique –Por lo menos mientras pase un tiempo considerable-
-Eso mismo pensaba proponerte- Sonreíste y me miraste –Entonces, ¿Ya somos novios?- Preguntaste como si se sintiera extraño.
-Sí, somos novios- lo dije pero realmente se sentía muy extraño decirlo. Aún carburaba bien lo que había hecho.
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¿Como te olvido?
Novela JuvenilLa historia de una joven que no supo como dejar de lado a su amor de infancia.
