Nuestros primeros días separados fueron difíciles, al principio aún se iba conmigo a casa, solía ayudarle con sus tareas, amaba estar con él, pensé en pedir un cambio a su salón pero, realmente, ¿Lo hacía por mi o por él?, me llene de dudas, perdí el tiempo, pensé que lo mejor sería que cada quién tuviera su espacio, él se miraba tan lindo sonriendo en su salón, al final, todos los tiempos libres y entre clases los pasaba en su salón, todo iba bien, lo veía con más emoción porque realmente ansiaba verlo, amaba inglés, pues esta era la única clase en donde continuábamos juntos.
Cada momento a su lado era realmente especial, después del cambio era más común vernos juntos en los recesos en la baticueva, una simple escalera para cualquiera pero para nosotros era el lugar más especial, si algo puedo apreciarle, es que jamás llevo a alguien más a ese nuestro lugar, siempre fue solo nuestro y de nadie más.
Duro pocos meses esa felicidad, pero cada lagrima valía la pena por el, llego el factor celos a nuestra relación, ya no era lo mismo que hablaran de mí y el supiera que no era cierto pero que hablaran de mí y el lejos sin poder comprobar chismes comenzó a ser parte de la problemática diaria a menudo se presentaban discusiones incluyendo los celos como misil de batalla aunque realmente, jamás hubo nadie que e hiciera llegar al cielo con un beso o unas palabras al oído como el, para ser completamente honesta aún no existe quien me provoque todo lo que Ed despertaba, quien me cambie el ánimo con una palabra o me lance al abismo con una acción.
Los problemas aumentaban y en este punto entra a mi vida el último factor sin variable Alcohol. Esto entro a mi vida de forma constante y sin manera de sustituirse y no me sorprende que él no haya aceptado esto, nadie quiere a una persona que no controla su manera de beber.
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¿Como te olvido?
Fiksi RemajaLa historia de una joven que no supo como dejar de lado a su amor de infancia.
