Ya no era una niña.

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Tenía claro lo que quería con Xavier, quería hacer las cosas bien por primera vez en mi vida.

El era mayor que yo, de 22 para ser exactos, se le denotaba mucha madures de su parte, lleno de pensamientos y cosas que lograr antes de partir de este mundo.

Era todo eso que buscaba en una persona, y más con su tamaño.

No era tanto lo físico que me atraía de el, sino más bien la imposibilidad de tenerlo para mí, siendo yo durante tanto tiempo invisible para el en la escuela.

Hasta que ese 7 de enero, tuvimos esa conversación, muy plena y amena, con cosas graciosas, otras desagradables, pero fue buena.

Pidiendo a Gritos tú amorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora