— No me lo puedo creer.
YoonGi bufo por decimocuarta vez aquella tarde de fín de semana, sentado frente al televisor, con una pierna sobre el sillón y la otra colgando del mismo; en sus manos un bote de papitas con queso que ensuciaba sus dedos y que después tenía que lamer.
Su cabello estaba desordenado, producto de haber despertado no hace mucho, y su cuerpo era cubierto por un pantalón de chándal y una remera vieja y desgastada de aquella serie que tanto amaba, Supernatural.
Jin se rascó la frente y cerró los ojos intentando procesar toda la información que hace poco su mejor amigo y compañero de casa le había soltado así de la nada; todo comenzó con un simple: ¿Y cómo fue tu semana?, para seguidamente escuchar toda una historia de cómo los muslos del alumno de YoonGi se apretaban firmemente contra su cintura.
— Esto es increíble —dijo, con los ojos muy abiertos y fulminando al menor.
— Lo sé, lo mismo me dije —el pelinegro sonrió socarrón—, nunca creí que una joya como él cedería ante un viejo gruñón como yo.
— Agh, no me refería al buen sentido de la palabra, idiota —se acercó hasta su amigo para sentarse a su lado y posar una de sus manos en su rodilla, entonces YoonGi tuvo que soportar una de aquella miradas de mamá preocupada que le lanzaba SeokJin.
A veces ocurría, y con a veces se refería en realidad a todo el tiempo.
Conocía a Kim SeokJin desde, prácticamente toda su vida, sus madres eran mejores amigas y por consecuencias sus hijos debían también serlo, aún si sus personalidades no cuadraban en nada; YoonGi siempre fue un niño malhumorado, enojon, y malvado, muy malvado, era la clase de niño que le quitaba los juguetes a sus compañeros de preescolar y se reía al verlos llorar, el matón desde pequeño y el raro solitario emo en su adolescencia; SeokJin, en cambio, era un pan de Dios, un ángel, el niño más respetuoso, humilde y adorable del salón, aquél que todas la madres querían de hijo.
SeokJin fue la única persona que YoonGi no odiaba en la escuela.
Se preocupaba por él, lo mimaba, lo alentaba, lo encaprichaba y también lo regañaba cuando se portaba mal.
Con el tiempo esa relación fue ocultándose de a poco, ya no le apretujaba los cachetes cuando estaba triste, no consolaba su llanto con una paleta de chocolate y no despeinaba su cabello cuando tenía exito en algo, pero aún así, siempre mostraba su preocupación de otra manera, como esa mirada que le estaba lanzando justo en ese momento, esa mirada que decía: Deja de cagarla, YoonGi.
— ¿Te paraste a pensar por un segundo todos los problemas que tendrás por esto?
El pelinegro flexiono su cuello hasta que su cabeza toco el sillón, suspiró con derrota y cerró los ojos; había sido mala idea contarle su aventura con Hoseok a SeokJin, pero... Vamos, él siempre le contaba todo a SeokJin.
— ¿Cómo se supone que debía pensar cuando lo tenía ahí, frente mío, mirándome como si quisiera montarme hasta desmayarse?
El mayor también suspiró, pero era un suspiro que más bien suplicaba por algo de paciencia.
— YoonGi, ¿Sabes cuántos años tiene ese niño?
— No sé que edad tiene pero... Dios, se mueve como un experto —el menor mordió su labio recordando sus encuentros con su alumno y recibió un golpe con reproche de su amigo.
— ¡Estoy hablando en serio!
YoonGi tuvo que estirarse y dejar su bandeja de papitas en la mesa ratona pata evitar tirarlas a causa de los golpes que estaba recibiendo en su brazo.
— Ya, para —tomó entre sus manos las muñecas de SeokJin y lo enfrentó, cara a cara y con la mirada más sincera que pudo darle—, creeme que también estuve regañandome a mi mismo por esto pero, vamos Jinnie, solo tengo veinticuatro años, no soy un viejo pedófilo, él está a un año de terminar el colegio y todo lo que hacemos es consentido —su amigo lo miraba con su ceño fruncido, más preocupado que otra cosa—, no lo estoy obligando, sé que a él le gusta, y a mi me gusta, ¿No debería ser eso lo único que importe?
A continuación una leve sonrisa adornó su rostro al ser apresado por los brazos de su mayor y sentir el apretón que le daba a su espalda, su cuello ardió por la respiración de su amigo y no pudo más que corresponderle el abrazo.
— Eres un puto demente y pedófilo YoonGi —susurró—, juro que si un día me llaman de la comisaría diciendo que te atraparon te cortare el pene en pedazitos y se lo daré de comer al perro de tu madre.
YoonGi sonrió, aquello era la manera en que su mejor amigo le demostraba que era importante para él.
— Eres una ternurita Jinnie —sonrió más abiertamene.
— Al menos tengo el consuelo de que si te atrapan seguramente al día siguiente te liberen... Nadie soporta tu caracter de mierda—eso causó una pequeña carcajada en el pelinegro; se separaron y SeokJin se recompuso antes de pararse y caminar hacia la cocina—, confío en tí.
Y desapareció por la puerta casi al mismo tiempo en que el timbre de la entrada sonaba anunciando visitas.
🤓🤓
¿Alguien shippea el Sujin? 🌚
Gente esta historia la escribí hace mil años y es ficción, no creo que una relación con un menor de edad involucrado esté bien, es más, está muy mal y no hay justificación que valga, pero espero solo lo tomen como ficción y nada más
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Profesor -Yoonseok
FanfictionMin YoonGi era el peor profesor que podría haber en una escuela y Jung Hoseok el mejor estudiante de la misma. Acostumbrado a replicar por todo lo que le parece injusto Hoseok automáticamente crea un ambiente de continua pelea entre docente y alum...
