— Mhm... Ah.
— ¿Te gusta?
— S-si... carajo.
— Sigue moviéndote así, me pones tanto.
Si alguien le hubiese avisado a Hoseok que estaría gimiendo como una perra en brazos de YoonGi ese viernes antes del comienzo de clases muy seguramente se hubiese reído a carcajadas y tomado por locos a todos.
Pero allí estaba.
Cuando despertó esa mañana decidido a hacerle la vida imposible a su profesor de matemáticas se tenía tal vez demasiada confianza a si mismo, por eso había optado por utilizar ropa ajustada y que marcara muy bien sus pompas y piernas, por eso había dejado que sus clavículas quedaran expuestas y que sus labios se mantuvieran humedos y brillantes para que todos prestaran atención a esa zona en concreto.
Aunque no era exactamente la mirada de cualquiera que deseaba encima suyo, más bien, como un buen comienzo, su plan era averiguar si podía seducir al pelinegro mayor y qué clase de efectos podía producir en su persona, para seguidamente idear una manera de usarlo a su beneficio.
Lo que menos pensó que sucedería al entrar a su salón mucho más temprano de la hora de inico a clases y encontrar a YoonGi ya sentado en su escritorio con varios papeles frente suyo fue que este sonriera con malicia y devorara su cuerpo como si fuera el trozo de carne más jugoso del planeta.
No, definitivamente lo que menos esperaba era caer derretido ante esa simple mirada y aquella lengua mojando los labios contrarios, quitándole el aliento con una acción tan común.
Y si bien no era la primera vez que recibía una provocación de ese estilo, al estar allí, totalmente solos, con el camino libre para tocarse sin restricciones ni paranoias de por medio, parecía crear un ambiente más caliente de lo usual y que detalles tan pequeños, como su mano descansando en su muslo, fueran las acciones más provocativas que haya presenciado en su vida.
Entonces fue cuando ya no se sintió tan seguro de si mismo como cuando desayunaba esa mañana en su casa, y su mente inconscientemente había proyectado millones de escenarios fuera de lugar en donde piel con piel se encontraban haciendo que su razón flaqueara una vez más. Como si solo respirar el mismo aire que el mayor lo sedara automáticamente bajo un hechizo de lujuria.
Y en sus pensamientos solo pudiera arrancarle la ropa al pálido con los dientes, pasar sus propios labios por la piel de este y tocar con su lengua una vez más aquella sensible punta para oír los gemidos roncos que le devolvería, y beber de su esencia como si fuera una especie de droga.
Cuando sintió su propia erección chocar con la tela de cuero de sus pantalones supo que fue una pésima idea estar allí tan temprano, pero ya era demasiado tarde para retroceder, YoonGi ya lo tenía en la mira, analizandolo como un depredador a su presa, como si fuera un tierno e inocente conejito delante del hambriento lobo feroz.
— Que linda sorpresa —YoonGi tenía la grandiosa habilidad de provocar miles de orgasmos imaginarios en su interior sin la necesidad de siquiera tocarlo, y Hoseok se sintió tan indefenso e incapaz de decir nada que quiso golpearse a si mismo hasta sangrar—, ¿Por qué tan temprano aquí?
— Yo no... Yo... —tragó saliva y carraspeo evitando la penetrante mirada—, me... Yo... —tartamudeo comenzando a temblar levemente—, ¿Temprano? Supongo que tengo la hora adelantada.
Triunfante miró su reloj de muñeca, tenía la hora perfectamente sincronizada, pero no lo diría.
— Doce y media —pudo escuchar como la silla se corría de lugar y unos cuantos pasos se acercaban a si mismo, pero se negaba a levantar la mirada y quedar como un bobo nuevamente—, aunque... No te creo que tengas la hora adelantada.
Una sombra pasando a su lado y de repente el calor de un cuerpo ajeno pegado detras suyo, sus vellos se erizaron al sentir la caliente respiración en su cuello y unas manos apresando su cintura.
— ¿¡Qué hace!? —a diferencia de lo que su grito provocaría en cualquier persona, YoonGi se acercó a tal punto de sentir aquél bulto pegado a sus nalgas.
Oh, jodida puta mierda, tenía el pene de su profesor invadiendo su espacio personal una vez más. Y le estaba encantando al igual que la primera vez.
— Me caiste en el momento justo —un pequeño y casto beso mojó su cuello—, ¿Sientes esto? —el agarre de su cintura se intensificó y asimismo la erección detrás suya comenzó a moverse tortuosamente lenta sobre su piel cubierta en cuero—, estaba pensando en ti y me puse tan duro...
Jadeo, o mas bien gimió, pero no un gemido de hombre, con voz ronca y grave como sería lo usual, no, el sonido que salió de su boca fue casi exacto al sonido que salía de la actriz porno más reconocida del mundo.
¿Vergüenza? Muy seguramente se hubiese arrepentido de dejar escapar su voz tan afeminada pero YoonGi no le dió el tiempo de hacerlo cuando en un brusco movimiento que lo dejó confundido su mejilla chocó con el pizarrón del aula y el mayor se apego tanto a su cuerpo que por poco temió que pudiesen fusionarse.
De la nada llegaron una serie de besos humedos, lamidas y mordidas que dejaban su cuello rojo de irritación, y a continuación, como si no se encontrara ya lo suficientemente exitado con todo eso, hicieron presencia las palabras sucias.
— Me ponen tanto tus gemidos, vamos Hobi, gime más, gime como la perra que eres, grita para mi.
Si hubiese podido en ese momento se hubiese dado la vuelta, propinado una buena cachetada a su profesor y largado para denunciarlo en alguna estación policiaca; sí, estuvo a punto de hacerlo, si no hubiese sido porque la pálida mano ajena bajó por todo su torso hasta, sin previo aviso, colarse entre sus pantalones de cuero negro y apretujar sus testículos robándole así más de esos grititos agudos que tanto estaban excitando al mayor. No pudo controlar a sus manos cuando se alzaron tomando las hebras de cabello oscuro y estirandolo de puro placer.
Hoseok era una jodida pieza de arte, eso podía asegurarlo, pero Hoseok duro bajo su mano, con sus mejillas sonrojadas y sus labios húmedos soltando gemidos necesitados a cada mínimo rose, eso sí que era una auténtica reliquia.
— Muevete, aliviame —susurro en su oído, al mismo tiempo, con su otra mano fue desabrochando los pantalones del menor hasta dejar su erección al aire libre—, te haré venir tan fuerte... Pero muevete, me estoy torturando solo.
Fue inconsciente, o bueno, eso quería creer, cuando la mano de YoonGi comenzó a masturbar rápido su pene dejándolo sin voz y a punto de llorar por el placer, su trasero fue moviendose de forma circular sobre el falo aún cubierto de este, sintiendo como con cada acción se ponía aún más duro.
Llegó el momento en que ya no pudo soportar tanta estimulación y finalmente terminó eyaculando sobre la mano del pelinegro y manchando un poco el pizarrón de aquél espeso liquido.
Pero sin duda, una imagen que nunca se iría de su cabeza fue la de YoonGi lamiendo sus dedos embarrados de semen, justo detrás suyo y mirándolo con sus pupilas dilatadas de lujuria.
🤓🤓
Pecadoras, San Siwon las observa 🌚 ahr
Chama todo lo que subo es super pornoso, debo parar.
O no...?
(sigo pensando que mi lemon en un asco pero meh :v)
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Profesor -Yoonseok
Hayran KurguMin YoonGi era el peor profesor que podría haber en una escuela y Jung Hoseok el mejor estudiante de la misma. Acostumbrado a replicar por todo lo que le parece injusto Hoseok automáticamente crea un ambiente de continua pelea entre docente y alum...
