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narrado;

justin

-¿el gran justin bieber está nervioso? -bromea nie.

me toca la cara molestándome.

-quita. -le empujo.

estoy en mi habitación preparándome para la sorpresa de alexa.

supuestamente ella piensa que ha quedado con lauren para ir al nuevo restaurante, pero en realidad apareceré yo ahí, siendo su cita de esta noche.

es fácil, y, ¿qué podría salir mal?

todo, adsolutamente todo. podría escupir la comida sin querer mientras como, o caerme de la silla, o eructar sin querer, o decir algo y que se sienta ofendida, o...

-¡justin espabila! -exclama joe y me pega una bofetada.

le miro sorprendido y me pongo la mano donde me ha dado el golpe.

-lo siento. -se encoje de hombros.- estabas poniendo la cara de cuando exageras todo y piensas en qué va a salir mal, lo necesitabas.

-tener amigos para esto. -suspiro.

ambos se ríen y salen de la habitación.

miro mi reloj de muñeca, 19:39, tengo que ir saliendo ya.

~

alexa

al final lauren no me ha podido recoger con su coche y he tenido que ir en taxi al restaurante.

y pues ya estoy aquí, en la puerta, sola y lauren no llega.

-genial, tener amigos para esto. -me quejo en voz alta.

una familia que va entrando al restaurante me mira mal. qué vergüenza.

me limito a mirar el exterior en silencio, la verdad que parece bastante lujoso y caro, estaba entero pintado de blanco, con detalles en plateado, la puerta era de cristal, amplia y llamativa, arriba de esta, la palabra "château" brillaba e iluminaba toda la entrada. era muy bonito todo, y solo era la parte exterior.

ahora tengo mis dudas sobre si he cogido suficiente dinero o no para pagar la cena, haré que lauren pague más por la espera.

-disculpe señorita. -me llama un señor mayor desde dentro del restaurante.

vaya, ahora que me doy cuenta me he acercado demasiado a la puerta.

-¿desea algo? -pregunta amable.

-eh, no, solo estoy esperando.

me invita a entrar con un gesto y algo avergonzada paso al interior.

miro todo anonadada, un salón enorme con paredes blancas impolutas, lámparas de araña de cristal colgadas del techo, mesas redondas con manteles beige y sillas a juego.

el hombre que tendrá sobre unos 50 años se acerca como a un atril, donde hay un gran libro al parecer con los nombres de las reservas.

-¿su nombre?

-alexa fisher.

asiente y busca mi nombre, aunque evidentemente no lo va a encontrar, no creo que lauren tenga el detalle de hacer reserva.

-aquí está. -dice sorprendiéndome.- en la zona privada, mesa 121.

¿qué?

¿zona privada? será una confusión, lauren no se gastaría tanto dinero en algo como esto.

pero antes de que replique, me coge del brazo y me lleva camino a la mesa.

INSTAGRAM; justin bieberDonde viven las historias. Descúbrelo ahora