Cap.5

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EN CUANTO se puso los magníficos esquís de Lloyd, Justin supo que habían tomado la

decisión correcta. Un poco de ejercicio haría que se le despejara la mente y le permitiría librarse

de su agitación. Trabajar junto a ______ toda la mañana sólo había servido para intensificarla.

La noche anterior, de no haber sido porque ______ representaba todo lo que había jurado no

permitirse, la hija del jefe, la clase de chica que quería un compromiso, tal vez se la habría llevado

a la cama. Y hacerlo habría sido un error.

A pesar de todo, debía admitir que su respeto hacia ella había aumentado cuando le había

pedido que no se enfadara con Carmella por lo que habían hecho. Además, pensó mientras se

subía la cremallera del mono, ______ no había averiguado nada que pudiera hacer salir a la luz su

secreto. Al parecer, no tenía la más remota idea. El instinto le decía que no había accedido a su

informe personal con una intención maliciosa. Emilv no era ese tipo de persona, sino más bien al

contrario. Ella fue la que se ocupó de ayudar a Ariana Lawson cuando se quedó embarazada de

gemelos. También se ocupó de que Brett Hamilton pudiera disfrutar de una luna de miel más larga

con su esposa, Sunny.

Y Justin también estaba seguro de que había tenido algo que ver con el hecho de que Reed

Connors, el encargado del marketing global de la empresa, encontrara a su hijo unos meses atrás.

Si ______ no era un ángel, no sabía quién podía serlo.

Y si no tenía sospechas sobre su pasado, ¿qué había querido averiguar leyendo su informe

personal?

Esquió por delante de ______ hacia la base del telesilla mientras pensaba en diversos motivos

para ello, pero no logró encontrar ninguno. ¿Por qué no se había limitado a preguntar a los

empleados implicados lo que quería saber? ¿Y cuánto tiempo llevaría haciendo averiguaciones

sobre ellos?

Algo debían de tener en común los seis hombres a los que había investigado, aunque no se

le ocurría qué podía ser.

—¿Cuánto calentamiento necesitas? —preguntó ______ mientras se montaban en el telesilla.

—No mucho. Además, sólo contamos con algunas horas antes de que anochezca.

—Si quieres podemos lanzarnos por una de las laderas más suaves para luego subir hasta las

pendientes más grandes. Pero no tenemos por qué subir hasta ésas.

—Si tú prefieres no hacerlo...

—A mí me gusta esquiar en cualquier sitio.

—A mí también —Justin no pudo reprimir una sonrisa ante el espíritu competitivo de ______—.

Podemos descender primero por una pendiente suave y luego subir a las más complicadas.

Mientras el telesilla iba tomando altura, Justin no pudo evitar mirar a ______ cuando ella cerró

los ojos y aspiró con fruición el aire limpio y fresco de la montaña. ¿Por qué tenía que ser tan

guapa?, se preguntó y, al recordar el beso que le había dado, decidió que más le valía no seguir

Solo queda un soltero .Donde viven las historias. Descúbrelo ahora