Capítulo 9: Seamos sinceros

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Gire mi cabeza para ver a Alen parado detrás de nosotros.

—¿Alen? Hola—
—Hola Allison, no esperaba verte tan tarde por aquí—
—Digo lo mismo—
—Bueno, a mí me gusta mucho este lugar y me gusta quedarme leyendo allá arriba—
—Genial, porque yo hago lo mismo pero me gusta más quedarme aquí abajo—
—Ejem...—Theodoro hizo un ruido con la garganta para llamar nuestra atención
—Oh si, Alen, él es Theodoro—Theodoro se acercó con cara desconfiada—es mi...—
—Novio, mucho gusto—Theodoro me interrumpió dándole la mano a Alen. Se volvió hacia mi, tenía una cara de confusión increíble. Voltee a ver a Theodoro sin dar crédito a mis oídos.
—¿Novio?...—Me pregunto Alen muy consternado
—Ja, Theodoro solo está bromeando...—
—¿Bromeando? ¿Qué cosas dices amor?—Theodoro me abrazo por la cintura sin dejar de ver a Alen
—Pero...tú me habías dicho que él era gay—Alen me replico
—Es que...—Intente hablar pero Theodoro me volvió a interrumpir
—¿Enserio te dijo eso? Wow nena, a veces no sé de donde sacas tantas cosas—Me observo por un momento para después volver la vista hacia Alen
—Theodoro basta, deja de jugar...—
—¿Jugar? Nena, necesitamos hablar sobre cómo me intentas hacer ver con tus amigos...¿Gay? Por favor linda—
—Si bueno...los dejare para que hablen...yo...no quería causar ningún inconveniente...lo siento...ya me voy...—Comenzó a caminar rápidamente hasta que se perdió entre las estanterías.

Me solté del agarre de Theodoro y le propine una fuerte cachetada.

—¡Oye, ¿Por qué fue eso?!—Dijo desconcertado sobándose la mejilla
—¿¡Qué te ocurre!? ¿¡Cómo te atreves a ahuyentarlo así!?—
—Tranquila...solo lo hice para protegerte—Le di otra cachetada
—¿¡Protegerme!? ¿¡De qué!? ¡Alen es mi amigo, no es una amenaza!—
—Créeme que lo es—
—¡Claro que no lo es! ¡Si fuera una amenaza, ya me habría dado cuenta! ¡Aparte, tú ni siquiera lo conoces!—
—¡Claro que lo conozco!—
—¿De dónde?—
—Puede ser que yo...los haya...espiado...—
—¡Theodoro, eso no es justo, tu no me dices nada sobre tu vida pero tú si tienes derecho a espiarme!—
—Bueno, básicamente si, eres como mi hermana pequeña y necesito cuidarte—
—Ok, pero si nos espiaste, te debiste dar cuenta en la forma que me trata, es lindo y amable—
—Créeme cuando te digo que te quiere hacer daño—
—¡No Theodoro, él no quiere hacerme ningún daño!—
—Nena, por favor escúchame...—
—¡No! ¡Yo sé reconocer a una persona que me quiere hacer daño y Alen no es una de esas personas!—
—Yo sé que si sabes reconocer a ese tipo de personas, pero esto es diferente...—
—¿¡Diferente en qué sentido!?—
—En que es algo que no conoces todavía por que, básicamente, acabas de llegar. Y sé que estas emocionada porque ya tienes otro amigo que probablemente no habrías encontrado si estuvieras viva pero, te aseguro de que él no es tu amigo—
—¡Theodoro por favor! ¡Déjame tener un amigo que no sea tú! Cuando estaba viva sufría por eso y ahora que puedo tenerlo tú no me dejas....—
—¡Perdóname pero no es mi culpa que hayas sido una rechazada social!—Me grito

Lo voltee a ver incrédula, no podía creer que me hubiera dicho eso.

—Allison...yo...lo siento...yo no quería decir...—

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Me di la vuelta dirigiéndome a la salida, me sentía tan mal que ni siquiera pensé en desaparecerme de ahí, eso en verdad me hirió.
Salí de la biblioteca, una fuerte lluvia me recibió, seguí caminando sin rumbo, con las gotas de lluvia combinándose con las lágrimas que caían por mi cara.

Seguí caminando sin fijarme a donde me dirigía, tan solo caminaba y caminaba.

Me comencé a cansar, me dolía todo. Levante la cabeza y no pude distinguir en donde estaba. Agotada, me senté en la banqueta de una esquina, bajo una farola. Me sentía exhausta y herida. También tenía mucho frío y mi ropa estaba completamente empapada. Me abrace las rodillas para quitarme un poco el frío, mientras las palabras de Theodoro seguían dando vueltas por mi cabeza.

Una chaqueta se deslizo por mis hombros y brazos, no fue difícil adivinar de quien era.
Theodoro se sentó a mi lado, tenia una cara incómoda. Me quite la chamarra, Me voltee hacia el lado opuesto, no quería verlo, seguía muy enojada y triste a la vez.

—Yo...—Comenzó a decir
—No tienes nada mas que decir Theodoro, ya dijiste suficiente por hoy—
—Yo nunca fui alguien popular...tenía amigos, pero no era muy querido en el colegio...—Escuche como tomo su chamarra del suelo—Muchas personas no me hablaban, incluso me evitaban, intentaban evitar cualquier contacto conmigo...una vez dijeron que si hablaban conmigo o si me tocaban...se les iba a pegar lo gay...cuando supe lo que estaban diciendo sobre mi me deprimí...hasta mis amigos dejaron de hablarme.
Mis padres se enteraron y se enfurecieron conmigo...ya que yo vengo de una familia aristócrata y en ese tiempo, las familias aristocratas cuidaban demasiado su imagen, así que el que yo fuera gay era toda una mancha a la familia—El enojo se estaba desapareciendo, por fin me hablaba de su vida, Avergonzada me di la vuelta para verlo a la cara. Estaba con la cara baja y empapado.

—Mi familia me obligo a tener una relación sentimental con una chica para que todos los rumores de que yo era gay se disiparan. Me obligaron a darle un anillo de compromiso. A pesar de esto, en la escuela todavía me ignoraban me rechazaban, decían que si fui gay, siempre lo iba a ser, y tenían razón, incluso muerto sigo siéndolo—Soltó una risita incomoda—Pero hubo una persona que siguió hablándome después de todo eso, un amigo que pronto se convirtió en mi mejor amigo y yo...yo...yo me enamore de él...Él dijo que también estaba enamorado de mi...ante la sociedad y ante nuestros padres teníamos que negar nuestro amor, pues eso traería deshonor a nuestras familias. Una vez nos besamos en la biblioteca de la universidad y mi prometida nos descubrió y...todo se fue hacia abajo después de eso...mintió diciendo que yo lo había obligado a besarme y negó lo nuestro...yo intente dar la cara afirmándolo pero nadie me creyó...mi familia y amigos dejaron de hablarme, hasta que mi familia decidió mandarme lejos para borrarme del árbol familiar, había manchado el nombre de mi familia y ellos querían borrarlo...—Se detuvo.
Me sentía como una total idiota, él había pasado por peores cosas y no sufría como yo...o tal vez si lo hacía pero en secreto.

Me acerque a él con cuidado y pase mi brazo por encima de sus hombros, recargue mi cabeza en su brazo. Sorbió con la nariz y levanto la cabeza para voltearme a ver. No quería verlo a los ojos, estaba muy avergonzada.

—Allison mírame—me quede quieta—Allison—Me levanto la cara—Lo que dije, fue una mentira que la frustración me obligo decir, nunca te haría daño, de cualquier manera, preferiría cualquier cosa antes de eso, pero tampoco quiero ver como te hacen daño. Te voy a proteger pase lo que pase, te lo prometo—Su cara se volvió a iluminar.
Nos abrazamos con fuerza, como si no quisiéramos separarnos nunca.
—Perdón por las cachetadas, creo que me pase un poco—
—Ah, tranquila linda, no fue nada, me han dado peores—Nos reímos juntos—Y por lo de Alen...—Nos separamos—...si quieres vuelve a verlo, confío en que tomaras las decisiones correctas—
—Gracias Theodoro—Volvimos a abrazarnos—Te prometo que haré las cosas bien—
—Gracias linda—
No puedo decir cuanto tiempo pasamos abrazados, haciendo pequeñas bromas, lo único que puedo decir es que fue bastante, incluso dejo de llover.

Nos separamos y Theodoro revisó su reloj, con un poco de sorpresa se paro y me ayudo a pararme.

—¿No tienes frío?—Le pregunte, pues estaba completamente empapado y solo tenia una delgada camiseta pegada al cuerpo por el agua.
—Oh no, estoy bien—Apareció otra chaqueta similar a la que traía puesta y se la puso—Por cierto, ¿Podemos regresar a la biblioteca para arreglar una mesa antes de que abran?—
—¿Por qué?—
—Digamos que le di un puñetazo y la rompí—
—¡Por Dios, Theodoro! ¿Enserio hiciste eso?—
—Sip—
—Ja ja ja, vamos— Me paso un brazo por los hombros y comenzamos a caminar de vuelta a la biblioteca.

La mesa que Theodoro había mencionado no era lo que esperaba, pensaba que tan solo la había agrietado un poco y eso pero no era así, le había partido un pedazo entero.

—¿Enserio rompiste eso?—Le pregunte incrédula
—Claro, ¿Qué, acaso, me veo como un tallarín sin fuerza?—
—¿Quieres que te sea sincera?—
—Si—
—Si te ves como un tallarín sin fuerza—
—Auch...eso dolió...—Dijo con una mano en el corazón—¿Un tallarín puede hacer esto?—Me tomo por las piernas y por la cintura y me levanto como si fuera un luchador.
—¡Theodoro no!—
—¿Que dices ahora sobre este tallarín remojado?—Me comencé a reír mientras me bajaba.

De pronto escuchamos voces de los que debían ser los empleados de la biblioteca. Me volví a Theodoro con cara divertida y él en un momento arreglo la mesa para tomarme el brazo y sacarnos de ahí.

Desde que me fui.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora