Capítulo 3: Lluvia para ambos

98 17 2
                                        

Theodoro me volteo a ver y me dedico una amplia sonrisa.
—¿Y?—Se me acerco poniendo las manos en los bolsillos—¿Qué piensas?
—Bueno...yo no soy una persona a la que le gusta ver sufrir a la gente...—Me miro expectante-...pero esto es increíble—Soltó una sonora risotada
—¡Lo sabía! Sabía que te iba a gustar esto. No hay nada mejor que ver a la persona que mas nos destrozo, destrozada por nosotros.
—¿Nos?— Lo mire con extrañeza—¿A ti también te molestaban?

Él borro su sonrisa y se puso nervioso y en un acto evasivo miro su reloj, cuando lo observo unos segundos abrio los ojos de repente, tanto que parecían que se le fueran a salir de las órbitas.

—¡Dios! Ya me tengo que ir, es demasiado tarde
—No me respondiste
—Luego te digo, se me esta haciendo tarde nena— dijo con una voz desesperada
—¿Tarde para qué?
—Te explico luego—me dio un rápido beso en la frente y se desvaneció. Pero a los segundos reapareció ante mi—Y ni se te ocurra llamarme por que esto es algo sumamente importante, si me llamas, me enojare contigo—se acerco tanto a mi que me llego a dar miedo—y no quieres que pase eso—se alejo y puso otra vez su pose de modelo —bueno, nos vemos, ciao ciao—y se volvió a desaparecer.

Por mas enojada que estuviera con él por dejarme con la curiosidad, no me atreví a llamarlo por miedo a lo que pueda pasar. Así que lo único que se me ocurrió hacer fue ir a dar un paseo.
Lo primero que se me ocurrió fue ir a uno de mis lugares preferidos, la biblioteca Dulwich. Me imagine la magnifica estructura y de un momento a otro, ya no estaba en la habitación de Morgan, si no que estaba frente a la biblioteca Dulwich. Entre, lo mejor de todo es que ya estaba cerrada, pues ya era de noche, me dirigí a una de las muchas estanterías de libros, pasaba mis dedos por los lomos de cada uno hasta que me tope con uno que me interesó, lo saque de su lugar y me senté en una mesa que estaba junto a un gran vitral, encendí una de las lamparas que ponen en las mesas y comencé a leer. La trama me atrapo al instante, era increíble, no podía dejar de leer.

Al leer perdí la noción del tiempo, pues, después de un tiempo de lectura sin pausas, acabe el libro. Cuando lo cerré, satisfecha por el final, vi el reloj que tenían en la pared y me percate de que solo era la 1 de la madrugada. Así que ni corta ni perezosa, me dirigí a las estanterías y escogí otro libro. 

Y así fueron pasando las horas, yo devoraba un libro tras otro, cada uno diferente y cada uno mejor que otro.

Cuando el reloj marco las 5 de la mañana, yo ya había leído 9 libros, así que me levante y busque el ultimo libro de la noche. Pero cuando llegue a la mesa donde estaba mi pequeña torre de libros, vi a Theodoro ojeando uno de los libros que ya había leído. Theodoro ya no tenía su impecable traje negro puesto,ahora tenía puesta la camisa blanca con las mangas arremangadas hasta los codos y con la corbata a medio abrochar. Cuando me acerque parecía como si no se hubiera percatado de mi existencia.

—Hola—Me dijo con voz cansada
—Hola Theodoro—
—¿Enserio te la pasaste todas estas horas leyendo estos libros, nena?
—Pues sí, después de que me abandonaste no se me ocurrió otra cosa que hacer.
—Ya, perdón por abandonarte linda, pero era algo que había esperado por mucho tiempo y por fin se pudo dar, así que no me lo podía perder.
—Y...¿me vas a decir que es lo que hiciste en todas estas horas?
—Nop—dijo en un tono muy infantil, ojeando el libro de antes
—¿Por qué no?
—Por que no quiero, punto—Cerro el libro mirándome a los ojos
—¿Te vas a poner a hablarme en este tono?
—Si—Me puso una sonrisa desafiante pero me rendí
—Eres un...
—No me lo tienes que decir corazón, ya sé lo que soy y también sé que lo amas—Me le quede viendo con los ojos entrecerrados, pero por desgracia si, me encantaba todo de él—Bueno, necesitamos poner esto en su lugar antes de que abran—Dijo tomando unos cuantos libros
—Por qué?
—Por que al personal de la biblioteca no le va a gustar mucho ver libros flotando por los pasillos—Se perdió en las estanterías buscando el lugar de cada libro
—Buen punto—Tomé los libros que quedaban en la mesa y me dirigí al pasillo de cada uno.

Acabamos de poner los libros en su lugar y nos sentamos en una de las mesas.

—Y bueno—me dijo apoyándose en la mesa—¿Qué quieres hacer hoy?
—Mmmmm...no lo sé—Me quede pensando y de pronto recordé a mis hermanos—Me gustaría ir a ver a mis hermanos—
—¿Estas segura?
—Si...¿Por qué?
—No, por nada...vamos, si quieres.
—Vamos—Me pare de la silla y me estire. Lo voltee a ver y él se quedo sentado tomandose el pelo viendo hacia abajo—¿Pasa algo?—Me volteo a ver exaltado y puso una sonrisa bastante falsa
—No no, todo esta bien nena...este...vamos—Se paro, se acomodo el pelo y me tomo la mano.
De un momento a otro estábamos en un lugar desconocido para mi. En la amplia entrada del lugar había un cartel que ponía: "Hospital psiquiátrico de Londres"

—Theodoro, ¿Por qué estamos aquí?—Le pregunte
—Nena, antes de que entremos, tienes que saber que nada de lo que pasa es tu culpa.
—¿Qué pasa?
—Es mejor que entremos.
—Ok...—Dije desconfiada, me percate de que todavía sostenía mi mano—Si quieres me puedes soltar.
—No quiero—Tenía la vista fija en el hospital.
Caminamos en silencio hacia el edificio, entramos y por ahí había uno que otro fantasma caminando, pues eran apenas las 5 de la mañana. Theodoro me guió hacia las escaleras y subimos hasta el tercer piso. Theodoro cada vez mas me apretaba la mano con mas fuerza. Caminamos por un blanco y largo pasillo hasta que llegamos a una habitación. Theodoro me volteo a ver preocupado pero aun así entramos. Todo estaba muy oscuro, percibí que había una camilla en medio del cuarto. Todo estaba tan tranquilo...o al menos eso fue hasta que un horrible alarido rompió todo el ambiente del cuarto, la persona que estaba en la camilla se comenzó a mover con unos gestos desesperados y frenéticos.
Theodoro y yo nos asustamos, él me acerco a su cuerpo y me abrazó, sentí como temblaba, su corazón estaba muy acelerado.
Una enfermera entro en el cuarto y encendió la luz, dejándonos ver al niño de la camilla, el cual era mi hermano menor. No me explicaba que hacía el aquí.
La enfermera le daba un suero raro por un tubo y mi hermano se comenzó a calmar.
—Tranquilo pequeño, tranquilo—Dijo mientras le acariciaba el pelo—¿Estas bien William?—El niño rompió a llorar mientras negaba con la cabeza—¿Volviste a tener una pesadilla?—Él asintió—¿Me la quieres contar?—William se limpio las lagrimas y se sonó la nariz y comenzó a hablar.
—Otra vez, yo estaba en el baño, atrapado con ella, ella sangraba a mares de su brazo, la sangre comenzó a desparramarse y el baño comenzó a llenarse, yo no tenía escapatoria y...

No escuche lo demás, salí corriendo de ahí, pude escuchar los gritos de Theodoro llamándome, pero lo ignore.
Llegue al final de pasillo temblando de pies a cabeza, llorando a montones. No me cabía lo que acababa de pasar, era algo que nunca iba a poder superar. Estaba teniendo un ataque de pánico, podía sentir el nudo en mi estomago.
Theodoro salió de la habitación buscándome, pero al verme arrinconada en el pasillo, temblando y llorando, corrió hacia mi.
Me rodeo con sus largos brazos y,
como si mis piernas hubieran desaparecido en ese momento, me deje caer lentamente, Theodoro cayó conmigo hasta quedar los dos sentados en el frío suelo. Yo no podía parar de temblar, no lo podía controlar.
Theodoro me cargo y me puso encima de él. Incluso Theodoro no dejaba de temblar y tenía la respiración agitada. Puse mis brazos alrededor de su cuello y me acerque mas a él. Yo todavía no podía dejar de llorar, pero me extrañó escuchar un pequeño sollozo proveniente de Theodoro, pero cuando sentí una pequeña gota caer en mi hombro supe lo que estaba pasando. Theodoro estaba llorando conmigo.

Desde que me fui.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora