Capítulo 4: Sin mente

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Las lagrimas de Theodoro me sorprendieron de una manera inimaginable. Ya que yo había visto a Theodoro como una persona alegre y bastante fuerte emocionalmente. Pero al parecer esto lo había roto.
Theodoro me estaba abrazando con una fuerza brutal. Pero el no sabía cuanto se lo agradecía.

Me separo de el de una manera un poco brusca pero a la vez intentando ser suave conmigo.
Sus ojos estaba rojos y cristalizados, con lagrimas atravesando su cara llena de pecas.

—Oh Theodoro—Dije volviendo a abrazarlo, el me devolvió abrazo con mucha mas fuerza.
—Ay nena— lo escuche decir en mi oído.

Su calor comenzaba a tranquilizarme, todo su ser emitía un calor y una vibra relajante.
Sentí como se comenzaba a mover y se puso de pie conmigo encima, me movió un poco y me tomo como si yo fuera un bebe. Yo quede con la cara metida en su cuello. Comenzó a caminar de un lado a otro cargandome, se notaba que estaba fuerte. Empezó a darme sueño, mi respiración era cada vez mas tenue y creo que Theodoro lo noto, pues me acaricio la espalda y me dio un beso en la frente.
Y comencé a caer en un sueño repentino.

Desperté y abrí los ojos poco a poco, seguía en el pasillo del hospital. Estaba encima de alguien, voltee y la cara de Theodoro quedo a centímetros de la mía. Se veía tan tranquilo, tenía los ojos cerrados con suavidad. A pesar de que se veía calmado y despreocupado me tenía agarrada con fuerza. Intente levantarme pero lo único que conseguí fue un gruñido de su parte. Me quede pensando un momento en que hacer, pues no quería despertarlo. Me removí y me quede en una posición nada cómoda para mi. Estaba con amabas piernas a los lados de las de Theodoro y estaba sentada en sus muslos.

—Mierda—Me dije a mi misma

Con mucho cuidado me quite las manos de Theodoro y por fin me pude parar. Me estire un poco y me agache a ver si Theodoro no se había despertado.
No, seguía con esa expresión tranquila. Le acaricie la cara con ternura y me pare otra vez.

Me acerque al cuarto donde estaba mi hermano y entre. Mi hermano mayor estaba ahí, viendo dormir a William. Hace mucho que no lo veía, pues se había ido a la universidad.

La enfermera de antes entro y mi hermano se puso de pie.
—¿Como ha estado?—Le pregunto el
—Ha mejorado un poco, pero sigue teniendo esas pesadillas con ella y todavía se sigue rasguñando la pierna izquierda—
—¿Y el pelo?—
—Afortunadamente ya no se a arrancado pelo—
—Ok, gracias—Mi hermano se volvió a sentar y la enfermera se fue—Todo esto fue tu culpa Allison, si no te hubieras matado, el no estaría aquí—
Me voltee para no verlo. Ya recordé por que lo odiaba tanto. El siempre me había odiado y me molestaba y humillaba enfrente de sus amigos. El me tenia rencor, por que según el, mi padre nos había abandonado por mi culpa. Y lo peor de todo es que tiene razón. Incluso mi madre lo decía. Mis ojos comenzaron a humedecerse, pero no quería llorar otra vez. Aguante y no llore, esta vez no.

Salí del cuarto con rabia, pues no quería verlo mas.
En la pared estaba recargado Theodoro revisando sus uñas, pero sentía tanta rabia que pase de largo hasta llegar afuera del hospital.

—"Siempre fue tu culpa" "Eres una molestia" "Solo molestas al mundo, mátate ya" Siempre me dijiste eso idiota, ya me maté, ¡¿Que mas quieres?! Nunca pudiste estar feliz por mi, nunca, y ahora que hice lo que me dijiste ¿No puedes al menos estar feliz?—Grite con amargura—¡Nunca fuiste mi hermano y nunca lo serás infeliz!¡Te odio!—Me agache sujetándome el pelo con demasiada fuerza. Estaba demasiado alterada.
Sentí una mano cerrarse en mi brazo y levantarme. Era Theodoro, tenía las cejas levantadas pero una mirada despreocupada.
—Wow—
—Lo siento por eso...o bueno, lo siento por todo—
—¿Por qué te disculpas nena? No has hecho nada malo linda—
—Si, lo siento por que hayas tenido que ver eso y por que me hayas tenido que cargar y ya sabes...por todo eso—
—A mi no me molesta en nada tener que cargarte, si eso te calma. Yo haré lo que sea para que dejes de llorar, no me gusta verte así—
—Gracias—
—No hay de que nena—
—Theodoro—
—¿Si?—
—Quiero ver lo que pasó con mi hermano—
—¿Cómo dices?—
—Quiero ver lo que envió a William aquí—
—Pero...yo digo que...—
—Por favor—
—Nena, en serio, no quiero que te alteres ni que vuelvas a tener un ataque de pánico—
—Te prometo que seré fuerte—
—¿Segura?—
—Sip—
—Esta bien—
Se acerco mucho a mí, lo suficiente para que llegase a pensar que iba a hacer algo que pondría en peligro nuestra amistad. Pego su frente a la mía y cerro los ojos y todo se torno gris. Todo se comenzó a mover muy rápido.
Me di cuenta de que estábamos en el baño de mi casa, yo estaba tirada con mi brazo chorreando sangre.
Theodoro se revolvió y se volteó.
—No quiero volver a ver esto—susurró.

La puerta se comenzo a abrir, William dio un paso pero cuando me vio ahí tirada se quedo petrificado, el único movimiento que hacia era el de rasguñarse la pierna izquierda. Pasaron los minutos y el seguía ahí inmóvil, le comenzó a salir sangre de la pierna.
—Willy—mi madre estaba subiendo las escaleras, pero William ni se inmuto—Willy, cariño, ¿Qué estas haciendo amor?—Mi madre entro en el baño, me observo y en un movimiento muy ágil tomo a William y le cubrió los ojos, pero en ese momento William reacciono y comenzó a gritar.
—¡Willy, ,vete de aquí!—El niño, todavía gritando, se fue corriendo.
Mi madre se abalanzo sobre mi, me tomo por los hombros y me sacudió—¡Allison, Allison reacciona por favor!—Vio mi brazo y lo tomo—No, Allison no, por favor—Comenzó a llorar—Allison...por favor...—
No podía ver o escuchar algo mas, me voltee y tape mis oídos. El recuerdo se comenzó a evaporar hasta quedar en negro. Pero seguía escuchando los gritos de mi madre llamándome para que no me fuera.
—Allison...¡Allison, Allison!—la escuchaba gritarme, pero no lo podía soportar, decidí callarla
—Cállate...¡Cállate ya!—grite presionandome mas los oídos. Su mano tomo mi brazo y lo quito con suavidad.
—Allison, abre los ojos—Abrí los ojos y el único que estaba ahí era Theodoro—Allison—
—Theodoro—
—Nena, ¿estas bien?—
—Jodí su mente—
—¿Perdona?—
—Yo...jodí...su mente—le dije viéndolo a los ojos
—Nena...—
—Fue mi culpa, yo lo puse aquí...—
—No, Allison...—
—Yo tengo la culpa de todo...—
—¡Allison no!—Me grito con enfado tomándome por los brazos—¡Tu no tienes la culpa de nada! ¿Entiendes? ¡Si vuelves a decir que eres culpable de esto te golpeare!—
—Yo...Y-yo...—
—Allison, no. Tu no eres culpable, tu no le dijiste a tu hermano que te encontrara muerta, tu no eres culpable de nada, ¿entiendes?—
—Vámonos de aquí—susurre
—¿Qué?—
—Theodoro, sácame de aquí—
—Allison...por Dios...—me abrazó con fuerza y sentí una brisa. Me aleje de el—Nena...perdón por gritarte...yo no quería...—
—Theodoro, esta bien...pero, quiero estar sola—
—Nena...—
—Theodoro, por favor, déjame sola un momento—Me di la vuelta y comencé a caminar.
Pensé en la biblioteca y aparecí ahí.

Me quede quieta un momento, esperando a que Theodoro apareciera, pero no lo hizo.
Mas tranquila, comencé a pasearme por las estanterías buscando libros. Me aseguraba que nadie estuviera cerca para poder tomar los libros que mas me llamaran la atención. Cuando tuve los suficientes libros para entretenerme unas horas.
Subí a una parte de la biblioteca que casi nadie conocía y las que la conocían, no subían.
Era en una bodega que estaba en el segundo piso. Ahí solo había cajas llenas de apolillados artefactos y tenía suerte si llegaba a encontrar una con libros.

—Por fin, un poco de paz—me senté en el suelo con la espalda pegada a una pared de gruesos ladrillos. Comencé a leer.

—Es genial ¿no?—Dijo una voz masculina, mire hacia todos los lados en busca del que había dicho eso
—¿El que?—pregunte mientras me ponía de pie buscando la voz
—Toda la paz que hay por aquí, es impresionante ¿no lo crees?—Un chico salió de un rincón. Era tan solo un poco mas alto que yo, con una piel muy blanca y el pelo negro, con unos ojos oscuros—Hola, me llamo Alen—

Desde que me fui.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora