Caminamos por una hora mas hasta que Theodoro dijo que se tenía que ir.
—¿A dónde vas?—Le pregunte interesada
—Nena, tan solo tengo que ir a ver unos asuntos y eso, ya sabes—
—Bueno...—
—Nos vemos dentro de unas...—Reviso su reloj—3 horas, mas o menos—
—Ok—Me dio un beso en la frente y se desapareció, pero un segundo después se reapareció
—Oh, lo olvidaba, esta vez, si estas en problemas o algo así si puedes llamarme—Y se fue.
Como era predecible, lo primero que pensé hacer fue ir a la biblioteca y estuve a punto de ir, pero recordé a una persona que estaba segura que estaría despierta. Pensé en mi mejor amiga Rhian Lestrade.
Aparecí en su habitación, la cual me traía muchos recuerdos. Pero, me extraño que no estuviera despierta. Ya estaba dormida en su cama. Me acerque a su escritorio donde juntas dibujábamos comics. Tenía una foto juntas encima de una carta. La foto era de cuando me enseño a andar en bicicleta. Moví la foto y tome la carta, me volví hacia ella para revisar que siguiera dormida y así era. Abrí la carta. Decía:
"Allison, al menos ya no estas sufriendo"
Sonreí y volví a guardar la carta. Ella era una de las pocas personas que sabía el infierno por el que estaba pasando.
Me acerque a ella y las ganas de abrazarla fueron insoportables, pero sabía que no serviría de nada, pero aun así quería hacerlo. Me acerque e hice el gesto mas parecido a un abrazo, a parte, le susurre en el oído: "Gracias por todo".
Volví a la biblioteca, quería relajarme un poco, y ese lugar era el indicado. Una biblioteca con miles y miles de libros y cerrada, ¿Qué podía ser mejor?.
El tiempo se me fue volando, leí 2 libros y medio, hasta que Theodoro apareció frente a mi, con su clásica sonrisa.
—¿Y?—Me pregunto poniendo los brazos en la mesa—¿Cómo esta el libro?—
—Interesante—Noté que se había cambiado de ropa, ahora tenía un traje azul marino con una camisa negra, sin corbata, con los últimos dos botones desabrochados.
—¿Podría haber algo mas interesante?—Lo mire con curiosidad
—Podría...Theodoro, ¿Qué te traes entre manos?—
—Algo que estoy seguro de que atraerá tu atención mas rápido que tu libro favorito—Solté una risita mientras volvía la vista a mi libro
—Intentalo—Se sentó recto en su silla
—¿Qué harías si te dijera, que te puedes vengar de tu hermano mayor por todo lo que te hizo?—Levante la vista del libro
—¿A que te refieres?—Cerré el libro y lo puse encima de la mesa con cuidado, puso una sonrisa de superioridad
—Por contactos que tengo...descubrí que tu hermano y sus amigos agendaron una sesión de Ouija para esta noche, a las once—
—Excelente...—
—Pero espera, por que hay mas—Se paro de su asiento y se puso frente al mío, puso sus manos en los descansabrazos de mi silla quedando muy cerca—La van a jugar...en tu cuarto...para intentar contactarte—
Lo mire a los ojos inquisitivamente, intentando descifrar si esto era una broma, pero por lo que vi, no lo era.
—Excelente, eso me gusta—
—Lo sé nena, lo sé—
—Entonces...¿Cuál es el plan?—
—Ir, decirles unas cuantas cosas vergonzosas de tu hermano y al final...¡Asustarlos!—Sus ojos demostraban alegría y emoción
—Hay que hacerlo—Se quito de mi silla y volvió a su asiento
—Hay que hacerlo—
—Se ve que te gusta la venganza—
—Claro que si linda, es lo mejor—
—Pero, ¿Qué no la venganza era mala?—
—Nena, estamos muertos, ¿Qué nos puede pasar?—
—Cierto—Me levanto las cejas y me sonrió—Bueno, si no te importa, volveré a mi libro—
—Claro nena, este...creo que yo también debería buscarme uno—
—Ok, suerte con eso—
Me volteo a ver con curiosidad y se fue por las estanterías. Unos minutos después regreso con un libro en las manos, se sentó donde siempre y se concentro en su libro.
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Desde que me fui.
Novela JuvenilAllison Baker nunca fue importante para nadie, o al menos ella creía eso. Decidio darle el punto final a su vida. Pero, a pesar de estar enterrada a unos cuantos metros bajo la tierra, puede ver y escuchar todo lo que pasa, despues de su muerte.
