Capítulo 5: Confianza

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—Allison—Dije con desconfianza
—Lindo nombre—
—Gracias—
—Entonces, ¿vienes aquí seguido?—Se acerco y note que tenía un gorro negro en la cabeza
—Venía cuando estaba viva—
—Entonces...acabas de llegar—Se puso enfrente mío
—Pues, básicamente si—
—¿Cómo moriste? Si no te molesta decirme—
—Bueno, yo...Me suicidé—
—Esta bien, digo, a mi me hubiera gustado morir de esa forma—
—¿Tú cómo moriste?—
—Me asesinaron—
—oh...—
—Tranquila, esta bien—
—Bueno, si tu lo dices—
—Y...por lo que veo, te gustan los libros—Dijo señalando mi montón de libros que había elegido.
—Si, ¿y a ti?—
—También—
—¿Cuál es tu escritor favorito?—

Tuvimos una platica divertida y agradable, duramos horas y horas hablando de un sin fin de temas. Descubrí que Alen era un chico simple que prefería estar leyendo a hacer cualquier otra cosa.

—Jajajaja...ahh—Soltó un suspiro—Veo que tienes a muchos amigos por aquí—
—¿Por qué lo dices?—
—Pues eres alguien bastante agradable con quien estar y pues me hace pensar que eres una persona de muchos amigos—
—Bueno, te equivocas, a parte de ti, solo tengo un amigo—Y ahí recordé a Theodoro, recordé como lo había dejado plantado en no sé donde—Mmm...oye, ahora que lo recuerdo, tenía algo que hacer, así que me tengo que ir pero...hay que vernos otra vez—
—Claro, ¿Qué te parece mañana a las 8, aquí mismo?—
—Me parece genial—
—Bueno, aquí nos vemos—
—Claro— Me pare y me dirigí a las escaleras, pero antes de salir me voltee y lo despedí con la mano. El me dio una cálida sonrisa.

Baje a la biblioteca y me dirigí al lugar donde estaban las mesas, esperando ver a Theodoro aburrido ojeando algún libro. Pero no era así, lo busque por toda la biblioteca  y no, no estaba ahí.
Imagine mi tumba y aparecí ahí.

Ahí estaba, recargado en mi lapida, con la cara agachada. Esta vez no tenía puesto un traje, si no que tenía una camisa de cuadros abierta y debajo una camiseta negra. Tenía puestos unos jeans azules y unos tenis blancos como los míos.

Me acerque y me senté a su lado. Cuando sintió mi contacto levanto la cabeza y me volteo a ver. Se me quedo viendo unos momentos, le sonreí y el me devolvió la sonrisa.

—Hola—Le dije
—Hola—se me quedo viendo un momento y volvió a hablar—Nena, lamento haberte gritado de esa manera, no era mi intención pero no me gusta verte sufriendo ni culpandote de nada—
—Theodoro, esta bien, no estaba enojada contigo, si no que necesitaba tiempo para pensar, había recibido un montón de información y necesitaba asimilarla—
—Esta bien—recargo la cabeza en mi lapida al igual que yo, me volteo a ver y me tomo la mano—Y...¿dónde estuviste estas horas?—
—En la biblioteca—
—¿Enserio? Por que yo te busque por ahí y no te encontré—
—Ya lo sé. Estaba escondida—
—Ok—
No sabía si debía hablarle de Alen. Preferí dejarlo en secreto por ahora.
—¿Y tú?—
—Estuve con un amigo—
—¿Cómo se llama?—
—No te diré—
—¿Por qué no me quieres decir con quién estas?...¿Es alguna chica?—
—Jajaja, no...—
—Espera...¿es tu novia?—me volteo a ver incrédulo
—¿Novia? ¿Yo? Jajajajaja, no gracias—
—Entonces...eres...—
—Gay—
—ok, eso no me lo esperaba—
—¿Enserio? Pensé que se notaba—
—Bueno...al principio si pensé que lo fueras, pero al ver como me tratabas, pues...me dejabas con algunas dudas—
—Bueno, pues ya lo sabes...y te trato así por que me gustas...ósea, no en término amoroso, si no amistoso...es mas, como un hermano—
—Entiendo—
—Si...—
Nos quedamos en silencio, observando el cielo
—Entonces, ¿estabas con un hombre?—
—Ok nena, creo que ya sabes mucho de mi vida por hoy así que...—Se puso de pie—Vamos a...comer algo—
—¿Comer?¿Podemos comer?—
—Claro que podemos, que lo necesitemos es otra cosa—Me ofreció su mano para ayudarme a levantarme, la tome y me levanto—Iremos a comprar la mejor malteada del mundo—
—¿Comprar?—
—Bueno, a tomar simplemente—me guiño un ojo.

Llegamos a un lugar llamado Delicious Freeze. Estaba cerrado pero tan solo atravesamos la puerta. Iba a prender la luz cuando Theodoro me interrumpió.
—No, no lo hagas—
—¿Por qué?—Me señalo una esquina donde había una cámara
—Espera, voy a cubrirla—Se quito la camisa a cuadros y verifico que fuera lo suficientemente gruesa—Ok nena, como yo no llego hasta allá arriba esto es lo que vamos a hacer...—
—¿No puedes flotar o algo?—
—Linda, los fantasmas no son realmente como los ponen en las películas o en los libros. No podemos flotar, apenas si podemos  atravesar paredes—
—Entiendo—
—Bueno, lo que vamos a hacer es que yo te voy a cargar y tu vas a cubrir la cámara, ¿ok?—
—Ok—
Me puso su camisa en las manos y se puso detrás de mi y me tomo la cintura.
—Uno...Dos...Tres—Me levanto y me sostuvo por los muslos. Cubrí la cámara y voltee a ver a Theodoro.
—Bajame ya—
—Ok, ok, ya te bajo—
Pero cuando me intento bajar se tropezó cayendo conmigo encima.  A pesar de que no había dolor, Theodoro soltó algunos sonidos raros.
—¿Estas bien?—me pregunto con voz cansada
—Si—Nos comenzamos a reír
—Pensé que estabas fuerte—
—Lo estoy, pero me tropecé—me dijo entre risas.
Me moví con intención de pararme, puse una de mis manos en su pecho y otra en su abdomen, pero sentí algo raro, eran una especie de agujeros. Me extraño eso.
—¿Te piensas quitar de encima mío o quieres seguir admirando mi torso, nena?—Lo mire incómoda, levanto las cejas—Si quieres te lo muestro— me comencé a reír mientras me quitaba de encima suyo. 
Lo ayude a pararse y de inmediato encendió las luces. El lugar tenia un montón de batidoras y alguno que otro aparato para hacer malteadas.
—¿De que la quieres linda?—
—Fresas y...chocolate—
—Enseguida—
—Espera, ¿Las vas a hacer tu?—
—Claro, ¿que esperabas? A veces vengo a tomarme una malteada y, no es por presumir nena, pero me salen deliciosas—
—Bueno, eso ya lo veremos—

En unos momentos ya estábamos disfrutando de una deliciosa malteada, sentados en el suelo.

—¿Y?...¿Qué te parece?—
—Esta deliciosa—
—Sabía que te iba a gustar nena—Me acaricio la mejilla y se acomodo quedando casi completamente recostado en el suelo.
—Theodoro, ¿te puedo hacer una pregunta?—
—Aparte de la que me acabas de hacer, claro linda—
—¿Qué son esos agujeros en tu abdomen y pecho?—
—Bueno...—se acomodo—Eso...tiene que ver con mi muerte...y, es algo de lo que no me gusta hablar con nadie...ya que, bueno, me trae malos recuerdos—Se quedo callado viendo su vaso. Un silencio incomodo se presento y por bastante tiempo.
—Y, cuéntame linda...—Se acomodo acostándose de lado hacia mi—¿Alguien especial en tu vida?—
—Pues, antes de morir, tenia un novio—
—¿Y que pasó con él?—
—Me termino y al día siguiente ya tenía nueva novia—
—Bueno, no te debió doler tanto—
—¿Por qué lo dices?—
—Nena, vi tu vida completa, sé todo sobre ti—
—Entonces...¿Por qué me preguntaste si tenía novio?—
—No lo sé...para ver que me decías—
—Ok...—
—Y, por lo que vi...Debo suponer que sigues siendo virgen—Lo voltee a ver sorprendida
—¡Theodoro!—
—¿¡Qué!? Tan solo te estaba haciendo una pregunta—Me revolví incómoda—Ok, te diré que yo soy virgen—Lo vi por el rabillo del ojo—Ahora te toca decirme a mi—me pico el brazo
—También soy virgen, ¿contento?—
—Si, gracias—
Me veía con una sonrisa divertida que era bastante contagiosa. Negué suavemente con la cabeza y el se empezó a reír, se acerco y me dio un beso en la mejilla.

Una hora mas tarde nos fuimos del local.

—¿Qué hora es?—Le pregunte observando el cielo nocturno
—Las 11 de la noche—
—Ah, ok—
—¿Por qué? ¿Tienes alguna cita o algo por el estilo?—
—No, no, solo quería saber que hora era—
—Ok—
—Oye, ¿tú no tenías que trabajar?—
—Pues si, pero...bueno, ya sabes, no era para mi—
—¿A que te refieres?—Me volteo a ver con serenidad
—Nena, renuncié—
—¿Por qué?—
—Quería pasar mas tiempo contigo—
—¿Conmigo? ¿Para qué?—
—Si linda, contigo, me agradaste mucho y eso, además, no ganaba nada en ese trabajo—
—¿Y por que estabas en ese trabajo?—
—Por que antes no tenía nada que hacer y además, tuve un error el cual intente remediar entrando en ese trabajo, pero no sirvió de nada—
—¿Y ahora si tienes algo que hacer?— Se detuvo y me observo con detalle
—Si, ahora te tengo a ti—

Desde que me fui.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora