Capitulo 23: Un cuarto para dos.

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Me desperté con la sonrisa de Jamie iluminado la noche, parecía muy cansado, su cabello rubio estaba despeinado por el aire que provoca manejar a toda velocidad y sus mejillas estaban rojas por el frío.

Habíamos llegado al Motel, con mucha flojera me baje del auto.

- ¿Llevamos las maletas? - pregunte.

- No, están seguras aquí.-

- Bueno.- conteste.

El Motel era bastante sencillo, pero se veía muy cómodo, ya quiera aventarme a dormir.

La amable recepcionista nos invito un café, me callo como anillo al dedo con este frío.

- ¿Vienen juntos? -

- Si.- respondió Jamie.

- Una habitación entonces, ¿con una o dos camas? -

Jamie me miro.

- Una.- asegure.

El rubio se sorprendió, tal vez era extraño dormir oficialmente juntos en una habitación donde nadie podía decirnos nada, ni siquiera el extraño amigo de Jamie.

Nos entrego la llave y ambos subimos a la habitación; ya en ella resulto ser más bonita de lo que imaginaba, con rosas por todos lados y una botella de vino, la cama era muy grande....... ¡¡oh mierda!!, ahora entendía por que la incomodidad de Jamie.

Lo mire y el sonrió apenado.

- ¿Segura no quieres la otra cama? -

- ¿Que? ¿Te molesta dormir conmigo?- cuestione.

- No, para nada.- contesto.

- Hace frío.-

- ¿Y? - pregunto nervioso.

Bien este es mi momento de actuar, al diablo el cansancio.

Me acerque con delicadeza, rodee su cuello con una mano y con la otra empece a bajar el cierre de su abrigo.

- Estamos solos.- susurré.

Jamie me acercó todo lo que pudo, sus ojos expresaban sólo una cosa: deseo.

Me arrincono en la puerta, con su mano empezó a tocar mi cintura hasta bajar (con una lentitud muy excitante) por mi pierna.

- Podemos hacer lo que sea.- insistí.

Sus ojos me miraron diferente, sabía que una vez que empiezas con este juego es muy difícil detenerte, ¿pero quien dijo que yo deseaba parar?

- ¿Lo que sea? - pregunto en forma de súplica.

- Si.- conteste.

- Quiero besarte.- susurro.

- Lo estas haciendo.-

- No me refiero a eso, es que.......-

Me acerque a su oreja.

- ¿Que? - pregunte.

Jamie me miro a los ojos arrepentido, no se que le pasa pero algo anda mal.

- Te deseo Nora, aquí, ahora, en cualquier lugar, pero no se como.... -

- No hay manera, sólo tienes que hacerlo, no te voy a impedir nada, pero voy a saber decirte cuando parar, tu sólo has lo que quieras hacer.-

Era eso, seguro este radical cambio para ambos era incómodo, no sabíamos como reaccionar ante nuestros deseos sin pensar en que pueden ser distintos para el otro.

The Gibson Studio |Editando|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora