Odio las despedidas, siempre son tan sentimentales que por mucho que aguanté las lágrimas, apenas desaparezco me pongo a llorar.
No estuve de acuerdo en ir a Londres este verano, pero me di cuenta que mi mama merecía un tiempo sin mi, un descanso de dramas y preocupaciones.
Sentía culpabilidad por todo lo que le hice pasar, las noches en las que me encerraba en mi habitación, tocaba con enojo la guitarra hasta que mis dedos ya no soportaban más el ardor.
Ella tocaba mi puerta y me pedía que parara:
- Nora, por favor para, sólo te haces más daño. -
Nunca escuchaba.
En ocasiones mi madre se quedaba dormida afuera de mi cuarto y yo tenía que empujarla hasta el sofá.
Ultimamente no lo he hecho, aunque sigue siendo un tipo de castigo hacia mi misma, ya no lo considero tan necesario.
Jamas le he dicho a nadie en que consistían esas noches, ni siquiera al psicólogo.
Mi madre es la única que lo sabe, y por no se que razón, ella había decidido no contárselo a nadie.
Faltaban 10 minutos para abordar, mama y Dave ya se habían ido, la sala estaba llena de gente extraña que estoy segura subirán al mismo avión que yo, y lo mas extraño es que todas con un mismo destino, Londres.
******
- De verdad, ¿No quieres intentarlo? Es muy divertido. -
- Estoy bien, gracias.-
- ¡¡No me digas que no te gustan los videojuegos!! - gritó muy indignado.
- En realidad nunca me han llamado la atención.-
- Eso es increíble.-
Un pequeño niño rubio me ofreció que intentara jugar videojuegos en su Nintendo, estaba sorprendida mirándolo y muy amablemente me invitó a jugar.
Tal vez exagerará un poco con lo de "pequeño", ya que le calculaba al menos 12 años, pero no sabía de que otra forma llamarle.
Ambos estábamos sentados hasta el frente. Yo, por que le temía a los aviones y me sentía más segura en donde las aeromozas pudieran verme, y el pequeño, supongo que se debe a que viaja sólo y sin cuidado de un adulto.
Podría decir que no estaba tan mal acompañada, el niño había resultado muy agradable.
- Entonces, si no te gustan los videojuegos, ¿que te gusta hacer? - preguntó.
- Tocar guitarra.-
- ¿En serio? - asentí.
- A mi hermano también le gusta tocar la guitarra y cantar, pienso que es muy bueno.- sonreí.
- ¿Cuantos hermanos tienes? - pregunté curiosa, de alguna forma hablar con el pequeño me parecía muy interesante.
- Sólo uno, se llama James pero todos le decimos Jamie. -
- ¿Es menor o mayor que tu? -
- ¡Mayor! Tiene 20 años, ¿tu cuantos tienes? - dijo sonriente.
- ¿Hermanos o años? -
- Las dos cosas.-
- Bueno, voy a cumplir 19 en unos meses y... soy hija única.-
- ¿Desean algo de tomar? - interrumpió una señorita que llevaba el carro de bebidas.
- No gracias.- contestamos el pequeño y yo.
Su mirada de júbilo desapreció.
- ¿Puedo contarte algo y no se lo dices a nadie? -
- Lo prometo.- dije alzando mi mano en forma de juramento.
- Una vez, mi hermano me dijo que se sentía sólo pero nunca pude entender por que, mis papas lo quieren y yo también.-
Me dio la impresión de que el pequeño se preocupa demasiado por su hermano, pero a la vez, cuando habla de él, pareciera que no hay cosa más importante en el mundo.
- Puedes sentirte sólo aunque haya mucha gente al rededor que te quiera.-
- No lo entiendo.-
- A veces la familia no puede llenar el vacío que hay en una persona, todos necesitamos diferentes clases de amor.-
- ¿Tu te sientes así? - preguntó triste.
Aunque aveces quiera negarlo, hay días en mi vida en los que me siento la persona más sola del mundo y probablemente lo sea, pero estoy segura de que mi verdadera respuesta no es la que el pequeño quisiera escuchar.
- Muy pocas veces, pero siempre he tenido a mi lado personas que me apoyen, y me alegra no haberme sentado con el señor de allá... - mentí.
- ¿El gordo o el que esta comiendo pasas?-
De hecho no me había percatado de si realmente había señores a mi lado, sólo lo decía para hacer sentir bien al niño. Pero ahora estoy muy convencida de que lo mejor fue sentarme aquí, esos hombres parecían desagradables.
- Ambos, son un asco.- dije haciendo muecas.
Se siente bastante bien hacer reír a una persona después de verlo tan triste, y por primera vez en mi vida ¡¡Lo había logrado!!, hablar con el pequeñín me ha hecho sentir feliz.
Reíamos sin parar.
- No se tu nombre, ¿cual es? - preguntó aún sonriendo.
- Nora. -
- Yo soy Samuel, pero tu puedes llamarme Sam.- dijo ofreciéndome su mano.
- Y dime Sam, ¿qué te trajo hasta California? -
- Oh, nada importante, sólo vine a visitar a mis tíos.-
- Yo voy en camino a ver a mis abuelos.-
Sam guardo silencio por un tiempo, apenas habían pasado 2 horas y el vuelo duraba 13, creí que tal vez quisiera dormirse. Más rápido de lo que esperaba se recargó en mi hombro y calló en un profundo sueño.
Nunca me agradaron los niños, los consideraba ruidosos y molestos, pero Sam no lo era en absoluto, hablar con él era como hablar con un adulto maduro y con experiencia.
Su cabello rubio cenizo, sus ojos azules y sus diminutas pecas en la nariz lo hacían ver muy tierno, estoy segura que cuando crezca un poco más, va a ser un hombre muy atractivo.
Mi intensión nunca fue quedarme dormida, pero el tranquilo sueño del pequeñín me contagió.
* * * * * * *
Sentí una delicada caricia en mi hombro y desperté de inmediato, encontré al pequeño Sam pegado a la ventana con una expresión de asombro.
- Nora, ven a ver esto.- dijo haciéndose a un lado para que yo pudiera observar que es lo que había detrás de esa pequeña ventana.
- Ya llegamos.- susurró en mi oído.
Mis ojos no podían creerlo, la vista era espectacular, todas las luces que daban vida a la noche en Londres estaban justo bajo nuestros pies, todo parecía ser posible, todo parecía estar bien.
- Es muy impresionante.- dijo con alegría.
- ¿Bromeas? Es mas que eso, es hermoso.-
Nos miramos el uno al otro con una sonrisa, y así nos quedamos. Observando la vista desde la ventana del avión.
El pequeño Samuel me había despertado para que mirará por la ventana, y le agradeceré el resto de mi vida por ello.
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The Gibson Studio |Editando|
Fiksi PenggemarTras un viaje con sus abuelos a Londres, Nora decide entrar a trabajar a los Estudios Gibson, desde chica tiene una gran afición a las guitarras gracias a su padre. La vida es un poco complicada, ya que siempre se ha culpado de su muerte. Muchos h...
