Capítulo 2

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La alarma indicando que era hora de ir a la escuela me despertó, tomé una ducha, salí y me vestí con jeans rasgados, una sudadera negra con letras blancas las cuales formaban la frase ¨no hard feelings¨ y unos adidas blancos.

Ya que me encontraba lista bajé a desayunar.

Pauleth: Buenos días –Saludé a todos-.
Papá: Buenos días, hija –Dijo dándome un abrazo y un beso en la cabeza-.
Mamá: ¿Y Bryan? –Dijo poniendo el plato con mi desayuno en la mesa-.
Pauleth: No lo sé, tal vez se quedó dormido, iré a despertarlo.

Subí a la habitación de Bryan, caminé de puntitas para no hacer ni el más mínimo ruido, abrí la puerta lo más sigiloso que pude, entré y efectivamente mi querido hermano se había quedado dormido, tomé impulso y me lancé sobre él.

Pauleth: ¡Despiertaa! –Grité sobre él-

Bryan despertó de un pequeño brinco.

Bryan: ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya desperté! -Dijo gritando de manera desesperada, a lo que yo me eche a reír y mientras él me fulminada con la mirada-.

Pauleth: Yo sé que me amas –Le di un beso en la mejilla- pero en serio Bryan levántate que es demasiado tarde, digo, no es como que yo ame ir a la escuela, pero necesito de ti para no terminar golpeando a un profesor.

Me quite de enzima de él y regresé a comer mi desayuno, llevaba mi plato al lava trastes cuando Bryan bajó.

Bryan: ¿Nos vamos? –Dijo acomodando su playera-.
Pauleth: Espera iré a cepillar mis dientes.
Bryan: ¡Yo primero! –Salió corriendo al baño-.
Pauleth: ¡No! ¡Yo! –Salí corriendo detrás de él-.

Había más de tres baños en la casa pero Bryan y yo peleábamos por uno, yo no me daría por vencida ni el tampoco así que nos quedamos los dos en ese lavabo, él estaba de un lado y yo del otro, nos empujábamos con las caderas intentando sacar al otro de ahí pero ninguno lo logro, terminamos de cepillarnos los dientes, nos despedimos de mamá y papá.
Subimos al auto, encendí la radio y comenzó a sonar "cant dont stop the feeling" esa es una de nuestras canciones favoritas, subí el volumen y comenzamos a cantar a todo pulmón, mi mano derecha simulaba mi micrófono y mi mano izquierda el micrófono de Bryan... ¿Ya les había dicho que tengo al mejor hermano del mundo? Lo sé, a veces peleamos pero él siempre está para mí y yo siempre estaré ahí para él.
Llegamos al instituto, bajamos del auto, revisé mi horario y me tocaba matemáticas.

Pauleth: ¿Qué te toca? –Dije guardando mi celular en mi mochila.-
Bryan: Deporte...Bueno hermanita iré a ejercitar mis grandes y marcados músculos –Dijo mostrando su flaco pero no tan débil brazo-.
Pauleth: ¿Tú? ¿Músculos? -Reí- Eres más flácido que un espagueti.
Bryan: Sigue riéndote hermana, sigue riéndote, después no podrás dejar de observar mis hermosos bíceps.

Pauleth: Sí, claro –Dije sarcástica y después cada quien se fue a su clase-.

En serio, tenía pereza de entrar a la clase de matemáticas, pero era mi segundo día en este instituto para comenzar a saltarme las clases, ya bastaba con que ya nos hayan expulsado de 3 institutos a Bryan y a mí, ya no quiero causarles más problemas a mis padres, no después de todo lo que han hecho por nosotros.


Entré al aula y valla eso era un desastre, los chicos corriendo por todos lados, las chicas sentadas en las mesas, rayaban la pizarra, ¿Qué aquí no hay maestro? ¡Ah! Espera si lo hay, pero esta tan entretenido en su celular que ni siquiera se daba cuenta de que su clase estaba hecha una casos.
Me senté en una butaca que estaba al lado de la pared, saqué mi celular y me perdí en el mundo de las redes sociales.

Chico: Oye, debes sentirte demasiado afortunada, hablar con Cameron tu primer día de clases, no es cualquier cosa –Dijo mirándome de arriba abajo-.
Pauleth: Pues yo preferiría que ni si quiera lo hubiera hecho -dirigí mi vista hacia el chico-
Chico: Oh, vamos, deja de hacerte la difícil y admite que mueres por él.
Pauleth: No, no muero por él, no siento nada por Cameron.
Chico: Pues no es lo que las demás chicas del instituto sienten por Cameron.
Pauleth: ¿Cuándo van a entender que no todas las chicas somos iguales?
Chico: Cuando tú admitas tu amor por Cameron.
Pauleth: Púdrete –Rodee los ojos-.

Iba a darme una bofetada, pero alguien tomó su mano antes que yo.

Cameron: ¡Déjala en paz!

Aquel chico miro con temor a Cameron y se fue, al parecer todos respetaban al señor ego aquí.

Pauleth: Puedo cuidarme sola –Dije recargándome en mi asiento-.
Cameron: Ese chico tiene 3 veces más fuerza que tú.

Una bala tiene 6 veces más la fuerza de él y la tuya juntas, pensé solo para mí, tampoco iniciaría una masacre en la escuela.

Yo sólo me quedé callada pues no supe que contestar.

Cameron: Un gracias no estaría nada mal –Se acercó para decirme eso sonriendo de lado-.
Pauleth: Gracias –Rodee mis ojos-.
Cameron: De nada –Sonrió y se sentó a mi lado-.

Cameron sacó su celular y su mirada se perdió en aquel aparato.
Siguieron las aburridas clases en las cuales en todas tuve cerca a Cameron y su mirada enzima, hasta que salimos a receso.

Pauleth: Hola -Dije saludando a los chicos con una sonrisa y sentándome en la mesa en la que se encontraban todos comiendo-.
Todos: Hola –Respondieron de la misma manera-.
Pauleth: Alina ¿No te tocaba clase de matemáticas conmigo? –Dije mirándola-.
Alina: Sí, pero llegué tarde y no pude entrar a la primer clase.
Derek: chicos, ¿no extrañan hacer enojar a los maestros? ¿Correr por toda la escuela? Y todas las demás cosas que hacíamos para des aburrirnos.

Jack: Ser chicos buenos es aburrido.
Bryan: ¡Siii!
Mike: ¿Y si hacemos una pequeña bromita? –Dijo con una sonrisa malvada-.
Pauleth: ¡No! Chicos basta, Bryan por favor, una escuela más no.
Madison: Pauleth tiene razón, hagan un pequeño esfuerzo.
Jack: Lo intentaremos –Dijo metiendo una papa francesa a su boca para después darle una mordida-.

Madison no despegaba la vista de alguien, me di media vuelta para ver de quien se trataba y era Cameron.

Pauleth: No, Madison no, él no, es demasiado engreído, quiero a alguien mejor para ti. –Dije dándole un sorbo a la malteada que estaba bebiendo-.
Madison: ¿De quién hablas? –Dijo levantando una ceja sin entender de quien hablaba-.
Pauleth: Del castaño, ojos bonitos, cutis perfecto.
Madison: No lo miraba a él, sino al guapo de la derecha, ¿Sabes cómo se llama? –Dijo sonriendo de lado coquetamente-.
Pauleth: No, ¿Investigó? –Dije alzando las cejas-.
Madison: Por favor –Dijo casi suplicando con sus pucheros-.

Sonó el timbre para entrar de nuevo a las aulas, me tocaba química, me dirigí al laboratorio y entré, ésta era mi primera clase de química en este instituto.

Maestro: Buenos días, tú debes ser Pauleth ¿cierto? –Dijo el profesor simpáticamente-.
Pauleth: Buenos días, sí, yo soy Pauleth –Dije con una sonrisa-.
Maestro: Puedes sentarte con Pete –Señaló al rubio que hace unos minutos había atraído la atención de Madison-.
Pauleth: Hola –Dije con una sonrisa-.
Pete: Hola –Dijo de la misma manera y quito la mochila para que me sentara en el asiento de su lado, lo cual hice-.

Cameron volteó y no hizo ningún gesto de disgusto con su cara, frunciendo la nariz y el ceño al mismo tiempo, a lo que ni Pete solo hizo una seña abriendo sus manos y abriendo más sus ojos de no haber entendido lo que pasaba, yo sólo lo ignore.
El maestro comenzó a tomar lista, como mi numero era el 40 comencé a prestar atención en el número 35.

Maestro:
-Nate Patersen
-Danna Sánchez
-Hunter Smith
-Grace Thompson
-Pauleth Toretto

Al momento cuando él maestro pronunció mi nombre un hombre como de algunos 42 años de edad abrió la puerta.

Pauleth: ¡Presente! –Dije alzando un poco mi mano-.

Aquel hombre al escuchar quien había respondido volteo rápidamente, postró su mirada en mí por un largo tiempo hasta que se volvió incómodo.

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Una disculpa por los siguientes capítulos si no han sido editados, están en proceso de mejora.
El auto de portada es el carro de Pauleth.

Un amor peligrosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora