¡Basta!

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Persona 2

 TATE


    Mi corazón late fuerte pero en realidad me siento vacío, paso la soga por mi cabeza y la ajusto para que apriete un poco mi garganta me siento en los barandales de la escalera de emergencia, irónicamente lo hago con un cuidado exagerado para no caer cuando se que lo que estoy apunto de hacer no necesita esto. Miro hacia abajo, además de las escaleras de emergencia, un callejón sucio e inmundo está bajo mis pies respiro apresuradamente y siento la adrenalina, me sujeto fuerte de los barandales del balcón.

    ¿Este es el fin?

    De pronto grito sin razón hasta que la garganta me duele y el aire me falta, quito la cuerda de mi cuello y regreso por la ventana a mi habitación frenéticamente, cierro la ventana de tras mío y me dejo caer al suelo, golpeándolo una y otra vez hasta que ya no siento los nudillos, no puedo hacerlo, no puedo, no puedo.

. . .

    No siento las manos, están tan heladas que incluso sujetar el mango de la puerta para entrar al aula de clases me duele, tengo el mal presentimiento de que algo peor pasara hoy, cuando lo pienso un escalofrío y la ansiedad me invaden, solo quiero que el día acabe pronto.

    Entro al salón con la mirada baja —Si no los vez, ellos no te verán— sé que no es verdad puedo sentir las miradas persiguiéndome hasta que me siento en mi lugar habitual, después de lo de ayer estoy más que seguro de que no dejan de mirarme durante meses, riéndose, criticando, seré su cerdo hasta que ellos quieran... o consigan uno nuevo.

    La clase pasa lentamente aquellos cuarenta minutos parecen más bien tres horas, se sienten interminables hasta que el timbre suena para cambiar de clase y el miedo me invade, a esas perras les toca aquí en la siguiente clase. Me levanto de mi pupitre sin fuerzas pero con mucha desesperación, ellas vendrán, ellas vienen y me verán.

    —¿Cómo te encuentras hoy Tate? —pregunta Dana con un tono demasiado alegre acercándose a mi, inmediatamente el miedo me paraliza hace que me detenga en medio del salón y no pueda moverme, otras dos chicas se cuelgan de mis brazos, siento asco por su contacto, finalmente Dana se acerca y se pone de frente a mí. Una chica perfecta, pelirroja con unos enormes ojos azulados y un cuerpo espectacular aquel mismo cuerpo que alguna vez desee pero ahora aborrezco y desprecio como nunca en mi vida.

    —Dana déjame ir... ya fue suficiente —digo derrotado, esperando inútilmente a que ella haga caso a mis palabras, aunque obviamente no será así, nunca es así.

    Ella se sonríe, esa maldita sonrisa que tiene la culpa de todo. Se acerca a mí y deja un beso en mi mejilla —Tienes razón Tate, puedes irte. —me dice con voz dulce y amable, tan pronto y sus perras me sueltan salgo como una bala hacia mi siguiente clase, sin siquiera saber el porque, aunque de igual forma me aterra saberlo.

    Siento un nudo en la garganta y mi vista se nubla por las lágrimas pero no me detengo continúo caminando con pasos grandes a mi siguiente clase, entro al salón y me limpio las lágrimas tan disimuladamente como puedo, me pongo la capucha y me abrazo a mí mismo cruzo miradas con algunos compañeros pero solo son miradas de lastima o de burla no hay más, aquí siempre es así, nadie te puede ayudar, estas solo, sufres solo y en el mejor de los casos mueres solo.

. . .

    Creo que cualquier momento podría desmayarme, escucho a la distancia las palabras de victoria y solo trato de poner atención en lo que dice y a la vez no desvanecerme o vomitar.

    —Tate no soy un monstruo como tú lo piensas —me dice Victoria con calma y voz dura. —Ni Dana, ni yo queríamos que todo lo ayer sucediera pero de igual forma sucedió por tu culpa.

    —¿Mi culpa? —Susurro sintiéndome totalmente derrotado y apunto de desvanercerme, solo quiero que se vallan y me dejen.

    —Si. Tu culpa, nadie rechaza a Dana Standing y la cambia por una chica simple y estúpida.

    Siento frió el aire helado me quema la cara, me levanto del suelo totalmente empapado con el jugo de fresa que me acaban de tirar encima, soy el centro de atención de todos tan pronto lo noto, recobro las fuerzas de golpe y salgo corriendo sin rumbo, debí hacerlo, debí saltar por el balcón esta mañana, corro por los pasillos hasta que dejan de haber personas y me detengo con el pulso acelerado en medio de los salones y casilleros, no sé qué sigue ni que debo hacer tampoco puedo pensar en algo, mi mente está en blanco y entonces de pronto escucho un disparo que hace que la sangre se hiele, casi como si me trataran de confirmar lo que escuche, otro disparo resuena. Trato de pensar que es mi imaginación aunque obviamente es inútil engañarme.

    ¿Cuál es mi siguiente clase? ¡¿Cuál es?!

    Vuelvo a correr a la clase que me toca pero no entro solo me quedo paralizado viendo como en la entrada, una patrulla se estaciona frente a la escuela, sin pensarlo dos veces entro al aula y veo los rostros paralizados de todos, no he sido el único que lo ha escuchado y mucho menos el único que esta aterrorizado.

. . .

    Nos dejan salir por un momento afuera de la institución, los paramédicos llegan y entre más alboroto veo mis nervios, la ansiedad y la desesperacion se vuelven más grandes ¿Pero por qué estoy tan nervioso?

    Presiento que algo va a pasar, algo terrible... y obviamente no estoy preparado.

    Los paramédicos salen del instituto y bajan las escaleras con una camilla, al principio todo es una ecuación sin sentido, gritos, sorpresa, llantos y después un ligero sentimiento de felicidad seguido de uno mayor... de culpa y finalmente... miedo, miedo al ver el cuerpo de Dana empapado de sangre subiendo a la ambulancia.

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gracias por leer!


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