Persona 2
TATE
Trato de poner atención a la clase pero aunque lo intente los ojos se me cierran solos, la noche anterior no había logrado dormir, solo podía pensar en lo que sucedió con Danna y hoy apenas y pude entrar a clase, se que lo que sucedió no es mi culpa, tampoco deseaba que sucediera pero... ¿Que sucederá ahora conmigo? De verdad me dejaran en paz.
O todo continuara igual...
De pronto toda el aula se queda en silencio cuando la directora entra a la clase a hablar con la profesora de historia, en la puerta dos policías la esperan —Tate ¿Podrías venir un momento por favor? Con tus cosas también —anuncia la profesora, un escalofrió me recorre el cuerpo y el sueño desaparece de inmediato. Me levanto del pupitre recojo mis cosas y me dirijo hacia la salida con la mirada de todos fija en mi siguiendo cada movimiento.
Salgo del aula en dirección a la oficina de la directora mientras los policías me hacen preguntas de todo tipo de pronto entro en Shock y la situación me parece muy surrealista pero después de que uno de ellos menciona que tendrán que llamar a mis padres vuelvo en si y entiendo todo.
Me creen el culpable de la muerte de Danna...
. . .
La directora sale de su oficina dejándome solo con mis padres, al escuchar la puerta cerrarse la desesperación y la ansiedad me invaden, y suplico para que ella regresé de inmediato.
-¿Tienes idea de todo el dinero que nos costará contratar un abogado? -me pregunta mi madre entre dientes, ni siquiera estoy seguro de que es lo que sienten por mi en este momento pero decir que están decepcionados de mi sería solo una pequeña parte.
-Nosotros no defenderemos a un asesino -agrega mi padre. La sensación de ansiedad me obliga a rascarme las muñecas hasta sacarme sangre.
Quiero que me dejen en paz, yo he hecho nada ¿Por que no me creen?
La desesperación me controla y salgo de la oficina corriendo, me mezclo entre las personas del pasillo, no huyo solo ya no quiero estar en la misma habitación que mis padres.
De pronto todo esto se volvió una locura las miradas culposas de todos me dan ansiedad, me desesperan, me duelen. Todos lo saben, todos ya se enteraron de que la policía me cree el culpable; apresuro el paso más y más, y más, y más. En un parpadeo me encuentro corriendo hacia no sé dónde, solo quiero alejarme de todos y estar solo.
Entro al laboratorio de química, cierro la puerta y me dejo caer al suelo.
-¡Ya no lo soporto! -grito de frustración y comienzo a sollozar.
-¿Enserio? -me pregunta alguien, con voz de chica. La sangre se me congela, estaba completamente seguro de que no había nadie. Levantó la cabeza y puedo ver a una chica con el cabello negro hasta la cintura y ojos negros, sentada frente a mí con las piernas cruzadas.
-Mi nombre no importa ahora -me dice con un tono de voz dominante, acerca a mí una libreta azul de cuero, que no tengo idea de donde saco-. Esto puede hacer que las decisiones equivocadas sean rebobinadas, solo por veinticuatro horas, elige bien.
Quiero preguntarle y reírme de lo que a dicho porque esta loca totalmente loca pero antes de que pueda decir algo ella se pone de pie y sale del aula, dejándome con la libreta en las manos.
Muy en fondo desearía que lo que ella dijo fuera verdad deseo no haber entrado al aula, no haber decido venir hoy... La curiosidad me invade de pronto entonces tengo la necesidad de anotar algo en aquella libreta, mi deseo estúpido de que lo que aquella loca me dijo sea verdad me invita a que saque un bolígrafo de mi mochila y escriba algo...
El culpable no es Tate, es Victoria.
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Gracias por leer.
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Elegidos.
Ficción GeneralLas cosas no son fáciles, nunca lo son. Un año después del suicidio de Polet, las cosas para Tara no han mejorado en absoluto y cada vez siente que cae más abajo. Pero todo está por empeorar... En un parpadeo su vida y la de otros seis Chichos se un...
