Maratón 1/3

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---¿Estas bien?
Cuestionó Dorian al separarme de él.

Las palabras no salían de mi boca, me sentía terriblemente mal.

---E..eh si, nos vemos después.
Le dije y me fui corriendo directo a mi habitación.

No tenía ganas de hablar con nadie, solo quería desaparecer, aquél infeliz me había insultado y humillado a su antojo, yo no era de la clase de chicas que lloran por todo, para mi era difícil llorar, de hecho creo que lo hacía una vez al año para limpiar mis ojos pero sentía que ahora mismo lo haría.

---¡Hija, ya esta listo el almuerzo, baja por favor!
Escuché hablar a mi madre del otro lado de la puerta.

---¡Ya voy!
La verdad es que no tenía ánimo para nada pero aun así bajé, afortunadamente solo estábamos mi mama y yo, Dorian y Andrés habían ido la empresa.

Durante la comida mi mamá notó mi comportamiento extraño y me cuestionó al respecto, le mentí diciendo que me sentía cansada y que eso era todo, ella parecía no muy convencida pero para mi buena suerte no volvió a hablar del tema.

Luego de almorzar subí a mi habitación, me bañe y cambie de ropa, luego me puse a ver una película que estaban dando en la tele.

De repente mi madre entró.

---Cariño, un joven muy apuesto se encuentra abajo preguntado por ti.

Me levanté de la cama desconcertada.

¿Quién se atrevía a venir hasta aquí?

---De acuerdo bajó en un momento.
Le dije a mi madre poniéndome de pie.

---Esta bien, cariño.

Bajé las gradas rápidamente ya que me moría de curiosidad por saber de quién se trataba.

Casi me infarto cuando en la entrada pude divisar a Collins, quedé petrificada al verlo, era sorprendente que se atreviera a venir hasta aquí.

---Hola Sofía.
Una de las muchachas de servicio se encontraba junto a él.

---Gracias Rosi, puedes dejarnos solos.
Rosi asintió con la cabeza y se retiró dejándonos solos.

---¿Qué hacés aquí?
Cuestione fastidiada.

---Tenemos una conversación pendiente.
Sonrió burlesco.

Miré a todos lados.

---Sígueme.
Le dije para luego caminar en dirección a mi habitación, el por su parte iba atrás mío siguiendome el paso.

Hice que tomará asiento cerca de mi escritorio y yo me senté en el borde de la cama muy cerca de él.

Ethan miraba todo a su alrededor.

---Linda habitación.
Yo rodee los ojos.

---¿Qué es lo que quieres?
Pregunté impaciente.

---Encuentro interesante el hecho de saber casi todos tus secretos, en un solo día de conocerte.

Tragué saliva con pesadez.

---¿Qué..qué es lo que sabes?

Y ahí estaba otra vez, esa sonrisa ladina y esa mirada oscura.

---Sabes, estoy fascinado con lo que una empleada acaba de contarme acerca de la hija de otra de las empleadas, imagina si todo la escuela se enterará de aquello..

Esto no podía ser cierto, negué con la cabeza y bajé la mirada.

Lo escuché reír.

---No eres más que la hija de una de las empleadas de ésta casa ¡Eres pobre y no mereces estar en el colegio ni mezclarte con nosotros!

La hija de mi sirvientaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora