Campamento

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Narra Sofía

Yo iba de copiloto y mi cabeza parecía que iba a explotar, mientras que mi madre y Dorian cantaban una canción de Maná que reproducía el DVD.

---Oye nena te quiero besar, de los pies a la cabeza amor...

Cantaba el castaño mientras daba ligeros golpes al volante.

---Te deseo, aja, aja, uh, ah..yo te quiero..

Esta vez mi madre era la que cantaba.

Yo solo quería lanzarme por la ventana al escucharlos prácticamente gritar.

---Me prendes tanto...soy un lobo hambriento...

Dorian seguía cantando pero no lo dejé continuar porque apagué el DVD.

--Ehhhh...

Se quejó el castaño y mi madre lo secundo.

---¿Será que podemos ir en silencio?

Sugerí de la manera más amble posible mientras masajeaba mi sien.

---Pues no, no es nuestra culpa que estés con resaca, así que vuelve a prender ese DVD, Sofía del Rosario Sanders.

Mi boca literalmente cayó al suelo al escuchar a mi sacrosanta madre retarme de aquella forma.

---¿Así que Sofía del Rosario, eh?

Repitió el castaño con tono burlón, en completo silencio hice lo que mi madre ordenó y nuevamente la música empezó a sonar, posteriormente mis acompañantes  volvieron a cantar ¡Qué divertido!😩

***********************************

---¡Llegamos!

---Qué bueno porque ya empezaba a sentir que mi trasero era parte del asiento.

Exclamé sonriente, Dorian bajó del auto y ayudo a mi madre a hacerlo también.

---Bien, debo decirles que he dicho que tu Sara, eres mi tía, y que tu Sofia eres mi prima, esto lo hice al momento de inscribirnos, ya saben, es complicado explicar nuestro parentesco.

Miré no muy convencida al castaño.

Entonces si lo volvíamos a hacer ¿Sería incesto?

---De acuerdo cariño, no hay problema.

Mi madre como siempre aceptando todo lo que Dorian dice, me tenía harta su actitud tan complaciente.

---Bueno ahora si, ayúdame a llevar las carpas.

El castaño me acercó dos maletas color verde militar para que las tomará, lo hice de mala gana para luego empezar a seguirle el paso.
Caminamos por un extenso sendero, mi espalda empezaba a dolerme al igual que los hombros.

---¿Cuánto más caminaremos?

Mi respiración empezaba a agitarse.

El castaño volteó a mirarme y me quitó una de las maletas.

---Déjame ayudarte, estamos por llegar.

Ahora Dorian llevaba cuatro maletas consigo, claro con ese cuerpazo quién  no.

---¿No es maravilloso?

Mi madre miraba todo a su alrededor, bueno me alegraba saber que al menos ella lo estaba disfrutando.

---Lo es mamá, lo es.

Continuamos caminando hasta que empecé a observar que a lo lejos se encontraban varias personas que conversaban amenamente, cerca de ellos se encontraban muchas carpas.

La hija de mi sirvientaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora