Despecho

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Nos encontrábamos cenando mi madre, Dorian y yo, mi mirada estaba fija en el plato de comida que me habían servido, aún no asimilaba del todo lo que había ocurrido con el castaño en la tarde.

---Quiero anunciarles a ambas, que nos iremos de viaje.

Levanté la vista y lo observé detenidamente.

¿A que venía eso?

---Pues yo no iré a ningún lugar.

Dije con tono desinteresado mientras servía un poco de puré sobre mi plato.

---No es una pregunta.
Exclamó Dorian sin expresión alguna en su rostro, mi madre en cambio, nos miraba a ambos un tanto confundida.

---Cariño, nos encantaría ir.

Mi madre tomó mi mano y la apretó ligeramente.

¿Por qué siempre tenía que hablar por mi?

Pero por otra parte no sería tan mala idea, eso de viajar con él, pensé.

---Listo, mañana mismo nos iremos, empaquen esta noche.

Dorian se puso de pie, se acercó a mi madre y le plantó un beso en su mejilla.

---Qué tengan una buena noche.
Acotó finalmente antes de irse.

Cabe decir que, en ningún momento volteó a verme.

Interiormente su actitud no me molestaba, en realidad me divertía.

---¿Por qué no quieres viajar?

Cuestionó mi madre, con el ceño fruncido.

---¿Y la escuela?

Eso era lo que menos me interesaba obviamente, hasta había estado a punto de ser suspendida sino fuera por la intervención de mi ex-amor.

---Dorian me dijo que se encargaría de solicitarle el permiso a tu director para que puedas faltar estos días.

¿Así que lo habían estado planeando desde antes?

Ahora quién la miraba analíticamente a ella, era yo.

Suspire con pesadez.

---Lo tenían todo planeado ¿No es así?
¿Por qué no se tomaron la molestia de consultarmelo siquiera?

---Pensé que...pensé que querrías viajar al igual que yo, lamento no habertelo consultado antes.

Respondió mi madre titubeante.

---Esta bien mamá, no te preocupes.

Me acerqué a ella y la abracé, parecía preocupada, aquél abrazo pareció calmarla.

---Lo que si, es que no pensé que fuera tan pronto, debo admitir.

Confesó mientras nos separamos luego de abrazarnos.

---No se de que te sorprendes, si muy bien sabes lo sorpresivo que puede llegar a ser tu "querido Dorian".

Ambas reímos.

---En eso tienes razón, bueno hija iré a leer un poco antes de dormir.

Se levantó de la mesa y enseguida ambas recogimos los platos para después lavarlos.

---Ma, saldré a una fiesta esta noche.

Asevere al terminar de secar el último plato que quedaba.

---De acuerdo, pero no llegues muy tarde, recuerda que mañana viajaremos.

---No te preocupes ma.

Luego de aquella conversación ambas subimos al segundo piso y nos despedimos para luego cada una dirigirnos a nuestras respectivas habitaciones.

La hija de mi sirvientaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora